domingo, 22 de diciembre de 2013

Ha fallecido CLAUDE COUFFON, gran traductor de la literatura española y latinoamericana, poeta y crítico literario


En cierta ocasión pudimos leer en palabras de Antonio Muñoz Molina que el talento poético del traductor está en "esa capacidad de crear en la propia lengua un equivalente fiel de lo que fue escrito en otra". Y al margen de la eterna discusión entre el trasvase literal o más o menos licencioso del texto original, lo que a día de hoy resulta indiscutible es que la labor del traductor está en ofrecer a los lectores de su país el "deslumbramiento" del que hablaba Víctor Hugo*, ése que tuvo cuando leyó por primera vez la obra que trata de restituir en otro idioma.  

En muchas ocasiones la traducción es como entrar a una casa ajena intentando hacer el menor ruido posible para captar, sentir y comprenderlo todo antes de reflejar su imagen en su propia lengua, y a veces termina manchándose: se crea un vínculo con el autor más allá del propio oficio, se adopta un papel divulgador de su figura, y la investigación biográfica enriquece la voz del traductor en la misma medida que le acerca a la voz del poeta. Son esos casos en que la traducción trasciende y se convierte en difusión de una literatura, el intérprete se convierte en una extensión fiel del poeta y nos acerca un universo, revive por fin ese pálpito original e intenta transmitirlo. Como decía José Saramago, "si los escritores hacen la literatura nacional, los traductores hacen la literatura universal", de ahí que lamentemos el fallecimiento del que quizá sea el mayor y mejor traductor que ha tenido nuestra Literatura Hispanoamericana a la lengua francesa, el también poeta Claude Couffon.



El destacado poeta, traductor y profesor francés falleció este miércoles a los 87 años en el Hospital de Caen, en su ciudad natal. En su repertorio de autores traducidos figuran todos los premios Nobel de Literatura de lengua española y numerosos escritores y poetas iberoamericanos, una lista interminable -más de trescientos- cuyo detalle resulta abrumador para cualquiera que se enfrente a la tarea de "decir lo mismo en otra lengua" (en los enlaces adjuntos pueden consultar la nómina de poetas tocados por Couffon). Con varios de ellos establecería después una profunda amistad, lo mismo que con narradores de la talla de Julio Cortázar, con quien parece ser que sostuvo, además, una fugaz y simpática rivalidad amorosa. 

El hispanista francés llegó a España en los años cuarenta buscando datos sobre el asesinato de Federico García Lorca, movido por una mezcla de curiosidad y afán investigador genuino. Sus primeras visitas a Granada debieron coincidir con el final de la Segunda Guerra Mundial hasta que apareciera aquel primer artículo en 1951 y en las páginas de Le Figaro Littéraire que terminó por completarse con otros textos, dando lugar a un libro imprescindible para conocer los pormenores del fusilamiento del poeta granadino: EL CRIMEN FUE EN GRANADA fue publicado en español por la Editorial Losada de Buenos Aires en 1967 –aunque existe una edición en la Universidad Central de Quito de 1953- y supuso todo un fenómeno para su época. 


Cuesta creer que con apenas veinte años llegase a aquella España un estudioso (francés) dispuesto a todo, movido por el deseo de conocer "la verdad" y trasladarla a sus estudios; convirtiendo su trabajo en un esfuerzo por encontrar el primer testimonio, el más próximo a la tragedia, quizá el más lúcido y certero para conocer la propia peripecia vital de Federico, y todo siempre en memoría de nuestro gran poeta. Cuando aún ardían las calles de Granada en sangre, Couffon hablaba abiertamente del asesinato, preguntaba sin rubor y buscaba romper el silencio y demostrar que fue asesinado. Sus cuadernos de notas, fotos y otros materiales que le sirvieron para su estudio forman hoy parte del archivo del Patronato Cultural FGL de Granada.




Después de traducir Confieso que he vivido, las memorias de Pablo Neruda, Claude Couffon dijo:
“¿Por qué todos, en cierta medida, mentimos al contar nuestras vidas? Cierto: nos tocó una vida privilegiada, ¿y qué? Aunque hayamos tenido esa vida llena de experiencias, ésta no llegó a ser nunca la que habríamos querido. Por eso le agregamos un poco de pimienta y ese poco la convierte de veras en literatura. Todos sabemos que la literatura no existe, que es pura ficción. Un sueño de absoluto y de imposible.”

Asimismo divulgó cientos de textos inéditos de diferentes autores y centró también su interés en la figura de Miguel Hernández (y su desaparición); fue el primer traductor de García Márquez, descubrió a Miguel Ángel Asturias a los franceses... Una vida entregada a engrandecer una lengua de más de veinte literaturas distintas, pero en las que supo reconocer los registros de sus poetas más notables.

Caballero de la Legión de Honor francesa, Medalla Gabriela Mistral, la Orden Andrés Bello, la Orden Nacional de Cruz do Sul y un doctorado honoris causa concedido por la Universidad Nacional de San Agustín (Perú), son algunas de las distinciones que demuestran su importante contribución a las letras; además recibió en Junio de 2011 la insignia Pozo de Oro del Centro de Estudios Lorquianos, como reconocimiento a toda su trayectoria, y en especial a sus trabajos sobre García Lorca. Gran Premio de Traducción Halpérine-Kaminski, Gran Premio Nacional de Traducción del Ministerio de la Cultura, Premio de las Artes y las Letras, y el premio a la traducción que todos los años concede El Salón del Libro Iberoamericano de Gijón que convoca Luís Sepúlveda se llama, en su honor, "Premio Claude Couffon".

Lo más decepcionante es constatar que personalidades de la importancia del profesor Couffon apenas disfrutan en su despedida del homenaje que debieran por parte de los medios de comunicación españoles. A día de hoy -sábado 21 de Diciembre- sólo le ha dedicado una breve semblanza el periódico granadahoy.com. En cambio en Latinoamérica prensa de Méjico, Perú, Argentina, Uruguay... han lamentado su pérdida y reconocen una deuda impagable con el primer investigador del fusilamiento de Federico García Lorca. Su legado pasó a manos de otros hispanistas más mediáticos que han seguido sus huellas, pero que no han aportado tanto como él en aquellos años, cuando reconstruyó la historia en el mismo lugar de los hechos.



Sirvan estas notas como reconocimiento hacia su labor e integridad tras una vida dedicada a todos los grandes poetas del siglo XX y principios del XXI en España y Latinoamérica. 
Cerramos con una bella anécdota que el gran Marcos Ricardo Barnatán contaba sobre él el mismo día de su fallecimiento, y que nos transmite la bonhomía de nuestro profesor: 


"Murió Claude Couffon, gran traductor de la literatura española y latinoamericana, poeta y crítico literario. Lo conocí en Madrid y más tarde nos encontramos en Buenos Aires en los festejos del Centenario de Borges. Sometidos a la dieta casi vegetariana que María Kodama marcó a nuestras comidas en común, un mediodía "huimos" con Claude y un grupo de franceses a almorzar en la "Cabaña Las Lilas" de Puerto Madero un impresionante bife de chorizo.

"Si vuelvo a París y digo que he estado en Buenos Aires sin probar la carne argentina se van a burlar de mí", exclamó.




*« El traductor excelente obedece al poeta como el espejo obedece a la luz, reflejando el deslumbramiento ».





Noticias relacionadas:

Diario LaRepublica.pe (20/12/13)
Artículo publicado en EL PAÍS, en Junio del 2011 coincidiendo con la vuelta de Couffon a Granada para recibir la distinción del Centro de Estudios Lorquianos.



No hay comentarios: