sábado, 12 de abril de 2014

Las semillas del UNO, o cómo hacer una revista.





NICIAMOS aquí una serie de artículos dedicados a la génesis de nuestro Número UNO. A lo largo de las presentaciones que estamos realizando son numerosas las preguntas y el interés por el origen del proyecto, por los motivos y las maneras de crear una estructura sólida de lo que siempre se mueve en el umbral de la incertidumbre hasta que existe. Arranca así un particular Bereshit donde plasmar el encuentro con los lectores de LA GALLA CIENCIA desde que el pasado 25 de Febrero se pusiera en marcha nuestro número de presentación.






REVISTA... ¿REVISTA? No, un libro ilustrado

Una revista de poesía que funda su existencia en la edición impresa debe empezar por comprehenderla como un objeto que tiene que ser bueno, lindo, y agraciado en sus proporciones y belleza. No se justifica en los tiempos de la (re)producción digital que se pierda de vista un aspecto nada secundario y para el que las premisas deben ser claras: no caer en lugares comunes, siempre cómodos, pero carentes por ello de valentía y con el paso del tiempo también de rigor y autenticidad.

El 11 de Diciembre de 2014 se abrió la web de LA GALLA CIENCIA al mundo.

Una revista de poesía debe contar con una imagen de marca inconfundible. Casi cabría decirlo de cualquier cosa, sin dejarnos llevar por argumentos excesivamente teóricos; en el fondo lo que queremos decir es que debe impregnar de presencia el espacio que ocupe en nuestras manos, como continente y como contenido. Pero primero e indiscutiblemente el factor visual juega a nuestro favor si atrapa la curiosidad de quien se pasea por nuestras librerías.

En ese camino para dotar de identidad a la revista elegimos un formato visitado ya por otros -algunos no tan visibles y valorados como debieran-, y que huyeron de formatos más periodísticos para publicaciones periódicas como la nuestra, y que terminan formando parte de la hemeroteca: Hora de Poesía, Litoral, Fragmenta, La Manzana Poética, Quaderns de Poesia, UN ÁNGEL MÁS, Isla de Sístola, Piedra de Molino...
Nuestro empeño era que La Galla compartiese espacio con las numerosas antologías que pueblan la biblioteca de todo lector de poesía, que rozara el lomo de las múltiples visiones y estudios que intentan acercarnos a un mundo creativo tan complejo. Sin dejar de ofrecer información de vanguardia y actualizada que ofrezca las corrientes de interés y de opinión; complementando la literatura que surge a diario, pero dirigidos a una audiencia general. No queremos ser una publicación científica, pero sí contar con un comité de revisión apropiado para cada número. La revista pasa así a ser un libro, en dimensiones y acabado, se acerca con el olor de un volumen más que con el satinado dulzor del papel cuché: buscamos la emoción en el contacto con el papel. 

Una revista de poesía debe contar con un tratamiento gráfico que para LA GALLA CIENCIA fue desde el primer momento tan importante como los textos que integren la edición. La búsqueda de ilustradores que convivan de forma correcta con los poemas es fundamental, y prioritario conseguir que el texto no ocupe el espacio personal del ilustrador, y viceversa. Cada uno dotado de su espacio personal, y que al mismo tiempo se propicie un acercamiento lo suficientemente abierto en los planteamientos gráficos y en el mensaje que transmitan las ilustraciones como para no pisarse el terreno. La ilustración es un lenguaje paralelo al del texto, con el cual a veces se entrelaza, en el que ambos hablan, en una suerte de escenografía activa y participativa en la que las palabras tengan una gran personalidad. Un libro donde la idea y la emoción se encuentren, y en el que las ilustraciones provoquen también lecturas diversas, posibilitar esa relación con el texto. Y por supuesto dejar al lector suficiente libertad para que pueda incorporar su propio mundo.

Nuestrx artista participa así en un libro ilustrado como un autor más. No es un complemento estético con el que vestirse de domingo, es parte fundamental del concepto y una pieza clave para singularizar cada número, para hacer de cada libro una "revista" distinta. Un lugar para cada libro desde lo lúdico como ejemplo de diversidad y una invitación a descubrir los caminos de la ilustración y el libro como objeto artístico.

Por ello en cada número de la revista la portada será una recreación libre de la figura de nuestra Galla. El icono que da nombre a la revista -al que trataremos en otro momento- se convierte así en una vía de descubrimiento para el autor, una búsqueda de lo inesperado, un estímulo, que para algunos artistas llama a su inteligencia y a otros a su intuición, pero en cada caso de acuerdo con su carácter. Esta experiencia nos está llevando a lugares muy interesantes y en los que los ilustradores se implican plenamente. No queremos un trabajo decorativo, se trata de que desarrollen lo que quieren decir gráficamente.

Esa portada, diferente en cada número, lo nombra de manera única. Y nosotros creamos una envoltura de papel vegetal con la que todas ellas se hermanan, pasando así a un conjunto en el que cada volumen se diferencia, pero en la unidad de un mismo proyecto.

Fotos de Álvaro García "SEISDEDOS", ilustrador del Número UNO.








Próxima entrega: 

Un ilustrador para el Número UNO: SEISDEDOS.


























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