lunes, 12 de mayo de 2014

LA GALLA CIENCIA, con Raquel Lanseros y Michel Houellebecq.






“El hombre es un animal condicionado socialmente, no sólo un animal social.
La renuncia del escritor al mundo, para poder describirlo,
le produce una extrema soledad porque decide instalarse en un ‘no lugar’
desde el que pretende ver a la gente inmersa en sus lugares […].
Habita un ‘no lugar’ donde la libertad se hace pesada […].
El que cuenta, el que entiende a los demás, no es entendido por nadie.
Ese es el ‘drama’ del oficio de escritor”.

Michel Houellebecq. Diálogos con Fabianni Belemuski.




La última semana del mes de Abril coincidieron dos de las visitas más esperadas de lo que llevamos de año. El lunes Raquel Lanseros presentaba Las pequeñas espinas son pequeñas dentro del ciclo de los Lunes Literarios de Café Zalacaín, organizado por el Aula de Poesía de la Universidad de Murcia. La mejor crónica de lo ocurrido esa noche la encontraréis en la revista cultural Café de Letras, donde se nos transmite la intensidad del acto y la personalidad de una autora consagrada a sus lectores y cuyo nombre figura ya entre los más importantes de la poesía de nuestro país.

A esa misma hora, y en Molina de Segura, acudía Michel Houellebecq al encuentro con sus lectores como autor estrella del ciclo Escritores en su tinta. Pero nosotrxs nos quedamos con lo ocurrido dos días después con motivo de la presentación de Michel Houellebecq. Diálogos con Fabianni Belemuski, en la Casa del Libro de Cartagena. La convivencia íntima con la personalidad de Houellebecq se vio reflejada esa tarde de miércoles en mitad de una librería abierta al público y en un acto donde amigos y admiradores disfrutaron de la envergadura del escritor francés más traducido del presente. 

Dos autores capaces de congregar a la multitud, pero con argumentos muy diferentes: la poeta jerezana atrae hacia su persona con la misma delicadeza con la que trata temas eternos en su poesía, desde la sencillez pero con la profundidad de quien sabe adoptar la perspectiva adecuada sobre las cosas. La sonrisa con la que recibió a todxs lxs que se acercaron a conocerla es una bienvenida inteligente, sincera y agradecida. Raquel Lanseros dedicó la mayor parte de su recital a mostrar la importancia que para ella supone el reconocimiento del público y de la amistad. Por contra el poeta francés - Houellebecq querría ser recordado como tal, y no como novelista- es más fácil que despierte antipatías, su silencio parece un esfuerzo por pasar desapercibido y la historia de sus puntos de vista le convierten a priori en un ser molesto, fastidioso e incómodo.

Físicamente son tan distintos... Lanseros alta, espigada, con una imagen argentina que esa noche la hacía destacar entre la multitud; Houellebecq encogido en un asiento de piel en mitad de la Casa del Libro, protegido por una chaqueta enorme que ocultaba un cuerpo enjuto, cecino, un aspecto huraño que crea precaución para un primer acercamiento. Pero en sus intervenciones fueron colosales. Ambos desde poéticas tan distintas consiguieron provocar un aplauso intenso entre los asistentes, y nos proporcionaron en estos dos eventos la mejor forma de conocer en persona a poetas tan distintos. Porque a Houellebecq donde se le pudo disfrutar y conocer fue en Cartagena -de lo ocurrido el lunes...-, y a Raquel Lanseros fue en Zalacaín donde mejor se adaptó la intensidad de una autora que camina por la memoria con unos versos espléndidos.

Los dos días estuvimos allí. El lunes compartimos con Raquel unos minutos emocionados. Siendo una de las autoras incluidas en nuestro Número UNO ya demostró su generosidad hacia La Galla Ciencia, y esa noche lo hizo nuevamente dedicándonos la lectura de uno de sus poemas.




Con Houellebecq participamos gracias a Antonio Muñoz Ballesta y nuestro Juan de Dios García en el recitado de sus poemas en castellano, al tiempo que él los leía de memoria en su francés silencioso, íntimo y musical. 

















Dos encuentros irrepetibles, de esos que siempre recuerdas cuando el horizonte se muestra terco y la perspectiva de nuestra literatura turbia y espesa. 

Gracias.







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