viernes, 26 de diciembre de 2014

“Cantar del viejo vikingo” de Olat el Rojo (por Manuel Velasco)

 




Olat el Rojo
 Cantar del viejo vikingo
[Y otros cánticos mágicos]

Ilustraciones: Paula Cabildo
Editorial Madrilenian, 2014











Escuchad. Así de imperativo comienza el gran poema que durante siglos entretuvo las noches nórdicas tanto en los salones de banquetes reales como bajo la luz de la hoguera y las estrellas. Escuchad, el "skáld" (bardo vikingo) va a hablar. Y el "skáld" es alguien "que-debe-ser-escuchado". No sólo porque cuente historias versificadas, sino porque es capaz de transportar al espectador a esos niveles de consciencia que le permitirán compartir la vida con dioses y héroes. Odín cuelga del árbol durante nueve días y nueve noches, Sigurd encuentra a la walkiria castigada en el círculo de fuego, los hijos de Ragnar condenan al rey sajón al “águila de sangre” y Beowulf parte hacia su última aventura para salvar a su pueblo.



Entre muchos poetas anónimos, la historia nos ha dejado algunos nombres, como Egill Skallagrímsson o Gunnlaugr Lengua de víbora, que desde su Borg (region del oeste de Islandia) natal recorrieron medio mundo, unas veces comerciando otras pirateando y alguna más ofreciéndose como mercenario al mejor postor, pero siempre haciendo gala de su principal arte, pues por encima de la espada estaba su habilidad como "skáld", y reyes y guerreros y artesanos y campesinos durante unos momentos se olvidaban del mundo que pisaban y su espíritu se movía entre el oleaje de las palabras dichas por aquel que debía ser escuchado.



Los tiempos son los que son. Cambiemos el "hall" del rey Hrogath o el "langskip" (barco de guerra) de Olaf Tryggvasson por el club Nightfall, en la madrileña calle de La Palma, donde acaban de sonar unos cuantos temas de "viking folk metal". Cambiemos el "norroena" (lengua común de los vikingos) por el castellano, la complicada métrica islandesa por el verso libre, y el cuerno de cerveza casera por un botellín de Mahou. Pero igualmente “escuchad”, porque acaba de llegar el "skáld".



Angel Herrera, funcionario de día, se transforma esta noche en Olat el Rojo. Este vikingo de Madrid ha pasado muchos años de su vida creando historias en verso y en prosa y que ahora nos presenta su libro "Cantar del viejo vikingo" (Madrilenian, 2014). Tal como comienza el poema homónimo, "lejos quedan ya las gestas, espaciosos los caminos que conducen a la memoria". Pero su voz resuena en el pequeño recinto y el ambiente se va calentando poco a poco hasta que, como en los tiempos antiguos, los versos nos llevan hasta mundos donde aún viven el dragón y el kraken, donde los viejos guerreros descansan bajo la aurora boreal, donde susurran las runas mágicas junto al tambor del chamán, donde elfos y duendes interaccionan con los torpes humanos, o donde el capitán de un barco repite aquello de "...remar y aullar como viejos lobos de mar..." y los espectadores, vikingos por una noche, viéndose a bordo, se unen al aullido del propio "skáld".


 Manuel Velasco




Manchego afincado físicamente en Madrid y espiritualmente en algún lugar del Norte. Ha publicado cientos de artículos (con sus propias fotos) en revistas especializadas en viajes e historia. Y una veintena de libros sobre todo de temática vikinga, entre los que cabe destacar La Saga de Yago (novela), Breve Historia de los Vikingos (divulgación histórica), Territorio Vikingo (viajes), Asgard (fotografía). Su trayectoria literaria (su primer libro se publicó en 1999) y su perseverancia en el tema, le han convertido en un referente indispensable para los aficionados a la historia vikinga.

También se ha introducido en terrenos célticos -Breve Historia de los Celtas (divulgación histórica), La Tierra de los Muertos (novela)- o fineses -Finlandia, Suomi para los amigos (libro de viajes).

Podéis seguirlo pinchando en el siguiente enlace.


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