miércoles, 17 de diciembre de 2014

"COMPAÑEROS DEL CRIMEN", de GEMA PALACIOS (por Manuel Pujante)




Gema Palacios
"Compañeros del crimen"
(Ed. Paralelo, 2014)



Compañeros del crimen es un poemario de una calidad desmesurada para lo que nos tiene acostumbrados la escena joven española, un poemario clásico, sí, en tanto se enmarca en una tradición que todos conocemos, pero a la vez moderno. Una de esas obras que tienen la extraña calidad de maravillarnos sin dejar de ser accesibles. Compañeros del crimen es un poemario en el que unas piezas dialogan con otras hasta construir un todo que tiene la característica que define a los grandes escritores: no sobra ni una palabra. En Gema existe esa dualidad que caracteriza a la literatura, en la que lo particular y lo general se cifran en su hábil manera de dirigirse a un interlocutor imaginario. Yo no estoy hablando de nada y me disculpan ustedes el vacío pero es que la poesía de Gema sólo existe en el momento de su lectura, nace y muere en nuestros ojos y así es como transforma ese instante, el de la lectura, en algo casi místico.



Lo dice Munir en el prólogo a la obra de Gema Palacios (Zaragoza, 1992): es una obra madura y cerrada,  un poemario en el que unas piezas dialogan con otras hasta construir un todo

Realmente llama la atención que una autora tan joven, de apenas veinte años, nos ofrezca un libro tan cerrado, un poemario tan bien estructurado. No sólo temáticamente; además es un poemario rítmicamente genial, en el que encontramos endecasílabos (o endecapétalos)  impecables a los que se suma ese juego formal a la hora de disponer los versos en la página o romper la sintaxis, esa búsqueda de la plasticidad del lenguaje que se pone al servicio de sus poemas:


soy la noche que va rompiendo flores
       y busca chocolate en la nevera

el pétalo que anhela ser
mordido
                la flor que se convierte en otra
cosa
                la cosa que orquesta en un
estruendo
                la vida que se trunca por el tallo

brindo     y paladeo     y tus ojos
   celebran     el diluvio     la tormenta

   vamos a ver qué hacemos con las uñas

habrá que persistir:
                                  morir aullando.


Gema juega con la disposición de los versos en la página, los rompe, los disfraza, los dispersa..., pero a poco que armamos el puzzle lo que aparece es un verso perfectamente trabajado, un dominio del ritmo y de la métrica que sorprende. Y ello -con razón- le ha valido varias críticas positivas de su poemario.

En otros poemas vemos esa sintaxis que se trunca, se retuerce y un idioma que bebe de unas fuentes que Gema no esconde. No en vano una cita de Pizarnik encabeza este poema:  

abro los mugrientos las furiosas los volátiles y entra el invierno / con el sol y sus acompañantes pero / nada más que eso y / sabe ácido e insuficiente como cuando te acostumbras / a tomar medicamentos contra el dolor sin embargos.  

La autora cita en más de una ocasión a Alejandra  y no sólo a ella: deja visibles a sus maestros, los poetas que la han influido, los lugares que frecuenta su poesía y  sus lecturas, como Carlos Edmundo de Ory, Bolaño, Valente…

Estamos ante un libro muy recomendable y ante una autora que promete y que nos ofrece una poesía madura, con unos referentes firmes y claros pero también con una voz propia, lo que hoy día es difícil de encontrar. Seguiremos de cerca a Gema Palacios, pues este libro es, sin duda, la punta del iceberg.  Y también a Ediciones Paralelo, que con este libro inauguró su colección de poesía. Siendo una de las muchas editoriales nacidas este año 2014, cabe celebrar la elección de este libro como piedra de toque con el género. Viene así  a engrosar el listado de proyectos que, naciendo de la nada, aportan otros caminos ajenos a las leyes de mercado, y con un afán totalizador, independiente y con ánimos de permanecer. Para todos, enhorabuena.



Manuel Pujante


1 comentario:

Jorge García Torrego dijo...

Salvo el comienzo, en el que dices que el libro de Gema tiene "...una calidad desmesurada para lo que nos tiene acostumbrados la escena joven española...", estoy muy de acuerdo con tu punto de vista. La poesía de Gema es cojonuda pero tirar por tierra al resto de poesía joven así, gratuitamente, me parece injusto. Creo que toca pringarse y decir nombres, porque si no, parece que la poesía joven española es un poeta, un libro, una palabra.

Saludos,