viernes, 23 de enero de 2015

"YO HE QUERIDO SER GRÚA MUCHAS VECES", de ANTONIO PRAENA (por Ana Gámez)



 



Yo he querido ser grúa muchas veces

Antonio Praena

Ed. Visor, 2013









Celebramos recientemente el nombramiento de Granada como Ciudad de la Literatura,  que entra así a formar parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, que reconoce así la vinculación literaria y especialmente poética de nuestra provincia, en una línea que va desde García Lorca a Rafael Guillén, de Pedro Antonio de Alarcón a Elena Martín Vivaldi, de Ángel Ganivet a Ángeles Mora, de Francisco Ayala a Luis García Montero. Y es que Granada ha sido siempre la cuna de artistas y escritores y, de manera especial, una fuente inagotable de inspiración para  los poetas.

Quiero hablar hoy de uno de estos poetas granadinos, Antonio Praena, oriundo del municipio de Purullena, y de su magnífico poemario Yo he querido ser grúa muchas veces, que resultó merecedor de XXVI Premio Tiflos de Poesía. Praena es profesor en la Facultad de Teología de Valencia, en la que complementa su docencia académica con seminarios sobre la relación entre la teología y el cine y la poesía contemporáneos. También ha publicado obras de reflexión filosófica, estética y teológica, así como numerosos artículos especializados. Este último libro se suma a sus anteriores poemarios, Humo verde, Poemas para mi hermana y Actos de amor, que han sido reconocidos con diferentes galardones y apreciados por la crítica y el público.

En los versos de Yo he querido ser grúa muchas veces, Antonio demuestra una especial capacidad de síntesis del mundo que nos rodea, uniendo en cada poema aspectos diversos que reflejan la realidad en un continuo contraste, en el que lo místico se entremezcla con lo más mundano de una forma armónica y natural. Una de las muchas virtudes de su literatura es precisamente la mezcla de elementos aparentemente contrapuestos que, sin embargo, asumen en los poemas un sentido unitario. La soledad de los claustros, la experiencia íntima, el misticismo, se entrelazan en este libro con los aspectos más cotidianos de la existencia, con un lenguaje a veces cultísimo, otras popular, pero siempre vivo.



La oposición entre Naturaleza y Civilización es también una de las claves de este poemario, en el que los pájaros y el viento conviven de la forma más natural con taxis, gimnasios, grúas, drogas y redes sociales. Y es que Praena no es ajeno al mundo que nos rodea, habla con naturalidad de la vida contemporánea, de la sexualidad, de lo urbano, con la misma intensidad con el que trata conceptos teológicos como la Kénosis. El libro está lleno de simbolismos, todos ellos relacionados con el vuelo, especialmente los pájaros, que sobrevuelan todos los versos  como  elemento unificador de la obra, quizá, como dice Antonio, porque “en el aire y en el amor algo requiere de unas alas”.

La variedad temática del libro encaja perfectamente con su variedad de estilos, que denota un gran conocimiento de nuestro acervo literario. Y es que las influencias que se aprecian en el libro son muchas: el clasicismo convive con la modernidad de las vertientes más actuales. En las páginas de este libro, la tradición grecolatina y la tradición bíblica se unen a la influencia de la mística y la ascética, pero también de poesía de la experiencia.

© Noelia Illán
Praena muestra en sus poemas una amplia cultura, que llena sus versos de referencias de todo tipo, también variadas: Los clásicos Fray Luis, Góngora, Santa Teresa, Platón, Fra Angélico, o San Agustín conviven con referentes más actuales como los directores de cine Abbas Kiarostami y González Iñárritu.  Homero y Marguerite Yourcenar, por los que ambos compartimos admiración, aparecen junto al grupo musical islandés Sigur Rós, o incluso el Fútbol Club Barcelona. Todo ello se combina en estos versos con un amplio conocimiento de la tradición poética, ya que en muchos de los poemas se actualizan los grandes temas y tópicos de la historia de la literatura, tales como el carpe diem, el memento mori o el tempus fugit.

En el poema “Por profundas”, dice Praena:


Poca cosa es un ala.
Por profundas razones
sabemos todos bien
que sin otra no es nada.


Y es que nunca un ala sola puede hacer volar. Para que vuelen las palabras de Antonio, para que la cultura vuele, es necesario el esfuerzo compartido por todos.  Siguiendo con el simbolismo ornitológico, decía Khalil Gibran que “el ruiseñor se niega a anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría”. De la misma forma, la poesía, como el conocimiento, nos hace libres. Por ello, la cultura debe ser preservada y difundida, y más en estos tiempos de crisis. Porque la cultura no sólo es espectáculo, es seña de identidad de nuestra ciudadanía y garantía de libertad.


Ana Gámez



Ana Gámez Tapias, nacida en Lanteira (Granada) en 1962, es licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Granada. Desde 1986 es profesora de Griego de Enseñanza Secundaria en el Instituto Padre Poveda de Guadix (Granada), centro en el que ha desempeñado el cargo de directora y también ha sido miembro de su Consejo Escolar.

Ana Gámez fue edil del Ayuntamiento granadino de Jun entre los años 2003 y 2007, donde ha estado al frente de las concejalías de Educación y de Participación Ciudadana y Asuntos Sociales, y también ha ejercido como teniente de Alcalde. Asimismo, dentro de la Universidad de Granada, pertenece al grupo de investigación 'Estudios de la Civilización Griega, Medieval y Moderna'. Actualmente es Delegada de Educación y Cultura.

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