miércoles, 4 de marzo de 2015

"MARZO MORTAL": HOMENAJE A LEOPOLDO MARÍA PANERO.



El próximo jueves día 5 se cumple el primer año desde la muerte de Leopoldo María Panero. Y La Galla Ciencia, como ha hecho con otros tantos autores a los que admira y cree de referencia, quiere rendirle homenaje. Lo hará de una manera especial: durante esta semana iremos compartiendo con nuestros lectores contenidos que tienen que ver con la figura de Leopoldo.

El año pasado, a los pocos días de morir, fue nuestro querido Antonio Marín Albalate -gran amigo de Leopoldo- quien quiso escribir unas palabras en honor al poeta. Emotivas desde la primera hasta la última, queremos de nuevo compartirlas con vosotros, así como el poema que Leopoldo dedicó a Charo Fierro, de la Editorial Huerga&Fierro.

Además, la poeta Montserrat Villar nos recita un poema dedicado a Leopoldo María Panero en nuestra sección RECitales, dentro del homenaje al poeta.




En este marzo mortal en que escribo estas palabras para mis amigos de La Galla Ciencia, más que nunca se ilumina en mí el recuerdo de este grande llamado Leopoldo María Panero. 

Y pienso en la soledad de los magnolios del Retiro, sin la cálida meada de Panero, y en mis queridos Charo y Antonio, tan huérfanos ahora. Llegado a este punto, justo es decir que, en Madrid, nadie cuidaba de Leopoldo como ellos. Panero lo sabía, quizá por eso en su libro "Sombra" le dedica a Charo Fierro el poema XLIII. 


«Challo, eres la única novia de la Nada
Tu pelo es una voz en el desierto
Donde brilla el oro de la página
¡Oh tú Muerte!, señora del verso,
Eres mejor que el alma y mejor que la vida
¡Oh tú Challo!, señora única del verso».


Si el mundo no revienta antes, en 2015 el Parque del Retiro acogerá otro año más su Feria del Libro. Huerga&Fierro Editores, tras la reedición del mítico "Last river together", editará "Rosa enferma", uno de sus libros póstumos.
Pero esos días de autor firmando libros ya no serán lo mismo sin Leopoldo María Panero. No pueden serlo.

Descanse en paz el poeta que acaba de dejarnos —rotos y solos— llorando sobre el cadáver del poema.


 Antonio Marín Albalate





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