miércoles, 6 de mayo de 2015

Dos poemarios de CARMEN CRESPO (por Amparo Arróspide).




 DOS POEMARIOS DE CARMEN CRESPO


Cuerpo o el corazón del mundo todavía 



Como sugiere su doble título, Cuerpo o el corazón del mundo todavía, de Carmen Crespo, es un conjunto orgánico, físico, la espuma de una conciencia mente-cuerpo que despunta en la escritura y se plasma en nombres concretos, en la pureza de unos pocos verbos conjugados, donde los gerundios delimitan un presente continuo y simultáneo.



Se va así plasmando, en cinco partes, un viaje introspectivo muy peculiar, sin identidad explícita, abarcador de múltiples identidades, ya que la impersonalidad lírica (apenas si un yo y un tú al comienzo : dame/el roce de tu mandíbula/ dame/lo magro del corazón, que se desdobla en un nosotros final: pero solo nosotros de centinela/donde se oyen caballos que no son),  permite lo universal: tabú no es lo que late tabú no es la lengua enrojecida/mientras la saliva el rezo/de los que oyen de los que creen de los que cosen.



Escritura genésica, enclavada en  ese cuerpo que se nombra en la carne, la piel, las uñas, la saliva, la cicatriz, la sangre, las comisuras, la pústula, el hueso, la inflamada y desnuda/evaporación del cuerpo  y que va a revelar y revelarse en  lo que está bajo la piel lo que mastica, en esas palabras apenas perceptibles/apenas pellizcadas bajo los pliegues/mientras tantean las maneras de la boca, esa veloz escritura-lengua que lame y roza la quieta/respiración del llanto.





Tal vez huésped
Devenir, 2014.





La exploración estética de la lengua revelada en Cuerpo… continúa en Tal vez huésped, con  los elementos minúsculos que comienzan siendo  “intrusos” (“qué intrusos son éstos que elongan /y maduran la noche”) y se adentran en lo hondo de la materia para allí hospedarse.



            La palabra viva, la voz, reside en la garganta, la amígdala, la glotis, eco de los líquenes del cuerpo, del ojo/ a la lágrima/ tal vez  coágulo grumo.  Y emana también de la herida, es intrusa/ en una ampolla/de aire/y miel. Por la herida brotará el habla poética, la escritura, que nace como dolor de hueso ajeno, intruso que tal vez sea huésped: es el hueso (el dolor) de quienes mueren  para ser /sombra sola,  en un amasijo de plumas y sangre o con marcapasos en el pecho, en una comunidad del dolor sin fronteras entre no lo humano y lo humano,  en sucesión  de continuidad que gramaticalmente se expresa en la ausencia de mayúsculas y de signos de puntuación: su tacto exiliado/en la orfandad/de una llanura ósea/ sin matices/ni aristas/desnudo/en lo solo del hueso.



            En la segunda parte del poemario, sobre la arena-página, deshilados como rastros de caparazón seco, van surgiendo las presencias elementales del agua, la hoja del árbol, la luz, el aire (Hay un regreso al agua a pesar de las esquirlas azules y del lomo de los peces. A pesar del frío. El frío. Ese intruso que exuda, que penetra, que se exhibe. Ese intruso).  Seres que se imponen a la percepción de la desconocida para quien  “no hay piedad”, que proceden del afuera, de una naturaleza que contiene a la hablante, convertida en extraña que dormita bajo el frío, y que devienen luego, en un viaje circular y regreso al interior,  los cuerpos genésicos y minúsculos de la palabra viviente.  Con Tal vez huésped, a Carmen Crespo Toril se le concedió el “Premio BAL Hotel de Poesía 2013”, convocado por la Asociación de Escritores Noveles de Gijón. 





                                                                       Amparo Arróspide




Carmen Crespo Toril nació en Cáceres, reside en Madrid y fue una de las autoras ganadoras del III Día Internacional de la Poesía de Segovia. Sus poemas han sido incluidos en antologías, publicaciones y selección de nuevas voces poéticas. Es colaboradora habitual y asesora de la revista digital “ConVersos”. Participa en festivales poéticos, los últimos en el Centro de Poesía José Hierro de Madrid.




1 comentario:

Carmen Crespo dijo...

Muchas gracias Amparo por tus palabras. Es un honor compartir mis palabras con una revista tan magnífica como es La Galla Ciencia. Un abrazo.