lunes, 17 de agosto de 2015

ILUSTRADORES DEL CUATRO



Ardua tarea la de escoger en cada entrega un nuevo artista que ilustre con acierto LGC. Tras Álvaro Seisdedos y María Simó nos lanzamos con Daniel Bilac en el Número TRES, consiguiendo de este modo internacionalizar todos los aspectos creativos de la revista. Con nuestros pintores ocurre lo mismo que con nuestros poetas: jugamos una suerte de cooperación que resulta esencial para que la oportunidad que nos brindan al mostrar sus creaciones se convierta en parte de su quehacer como artistas. El formato, el blanco y negro, la recreación de “la Galla” en cada portada… Nunca ha sido ni será un elemento ajeno a los textos y siempre intentamos maridar lo que sucede en la pintura con lo que sucede en la lectura, ese proceso que todo arte en su interpretación exige para conseguir una convivencia participativa.

Llega el CUATRO, y nos lanzamos a elaborar un número doble. Doble entrega, y por lo tanto dúo de artistas, y aquí nos la jugamos con dos mentes privilegiadas, dos pinceles tan distintos en sus resultados como magníficamente arriesgados cada vez que se colocan frente al jugoso momento de soltar tinta en el papel.


Ambos han alcanzado una reputación indiscutible en ámbitos totalmente antagónicos, y se muestran en esta nueva entrega de LGC con una fuerza y singularidad dignas del mayor de nuestros elogios y agradecimientos. Desde el primer momento en que les planteamos el proyecto, su actividad ha sido tan entusiasta como nuestra admiración. Gracias infinitas a ambos y esperamos que disfrutéis tanto con su trabajo como nosotros lo hemos hecho en la larga elaboración del CUATRO de LGC. 

ANTONIO MARTÍNEZ MENGUAL es quizá el mejor lector de poesía existente entre los pintores españoles vivos. Su capacidad a la hora de plasmar la potencia imaginística de Francisco Brines, Cernuda o Kavafis le ha situado como un punto de referencia para cualquier proyecto editorial, y a él llegamos seducidos por la mitología de sus serigrafías en La iluminada rosa negra, o sus colaboraciones con la revista HACHE de poesía, o la legendaria ARRECIFE, o los muchos libros publicados con su íntima expresión y amor por el color, inclinación que no le ha privado de gran fuerza en el blanco y negro, donde depura en manchas y trazos la emoción que la literatura ha representado para su arte desde hace más de treinta años. Un auténtico productor de poemas pintados para un número especial de LGC.

© Joaquín Baños Rubio



NAN VAZ es otro mundo, es de otro mundo… Ya el propio subtítulo de su blog anticipa una experiencia distinta: “Raigambre ilustrado de taras i exoscismos perpetrados por Nando Vázquez i su séquito de vilezas,ansiedades i amoríos de gráfica indolencia…”. Fantástico.
Dibujante con una potencia visual inigualable, que lo mismo trabaja la línea con plumilla y tinta china que se pasa a la acuarela y la mancha de agua, que pasa de los pinceles redondos al rodillo para entintar, o de la figuración más o menos consentida a la abstracción más absoluta en sus fantasmagóricas serigrafías. Creador de atmósferas y cuadros donde la emoción se tensa en expresiones violentas, jugando siempre con figuras surgidas de la fantasía y que tejen una visión única frente a otros ilustradores más dados al dibujo plácido, a la calidez de los grises o al encuentro cómodo con lo conocido. En la obra de Nan no hacen falta ni el Ilustrator, ni el escáner ni el Photoshop. Un pintor nacido para plagar las redes con sus colaboraciones en carteles, portadas de disco o exposiciones colectivas, y que con su presencia en LGC nos da la oportunidad de enriquecernos en nuestro pequeño formato de la profundidad de sus dibujos. 




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