jueves, 24 de septiembre de 2015

LOS POEMAS TURINESES de Perfecto Herrera (por Julio González Alonso).



Perfecto Herrera, Poemas Turineses
Instituto de Estudios Almerienses, 2014



Pudiera parecer inexcusable en una reseña la recomendación de la lectura de la obra reseñada. En este caso, lo es. Resulta serlo desde las primeras líneas a las últimas de un poemario cuajado de versos que nacen con vocación de permanecer entre nosotros y durar en el tiempo.

Los porqués podemos encontrarlos en aspectos que van desde los temas tratados hasta los recursos expresivos y los rasgos de una escritura dotada de voz propia que discurre con la naturalidad de un lenguaje verdadero y melódico, aquel que para llegar a poseer–en palabras de Novalis- hace falta tener un espíritu amplio, atento y tranquilo.

La poesía de Perfecto Herrera no se mueve por los tejados y aleros de la nada, de lo retórico y oscuro. Es una poesía nacida de la necesidad que se percibe en una escritura sin titubeos, puesta en palabras de un lenguaje claro, con seguridad y decisión. Poesía de la necesidad de saber de dónde venimos, de qué costumbres y creencias nos alimentamos, de qué mimbres estamos hechos. La muerte, el dolor ante la injusticia, el amor y el desamor, la belleza, la fraternidad o el canto solidario, serán lugares por donde transita su poesía en busca de respuestas; poesía incardinada en la cultura definida como conjunto de creencias, gustos, ideas y comportamientos, el mundo real y verdadero en el que el poeta se siente arraigado, como expresaba Victoriano Crémer.

Los Poemas Turineses se nos ofrecen como la expresión personal de un paisaje interiorizado. Los referentes autobiográficos sustentan los poemas en escenas fragmentadas impregnadas de sentimientos, emociones y sensaciones que apuntan al yo interior en relación a experiencias pasadas. El impulso estético se dirige al fondo de la escritura, que es la vida misma, materia del poema. El mundo y la percepción del mundo y el modo de explicarlo, es la poesía. La manera de manejar los elementos que median en esa explicación, palabras y sentimiento, es lo que conforma la ya mencionada particularísima voz del poeta, personal y potente, en su pretensión de conmover a través de la palabra abierta a múltiples significados, evocaciones y sugerencias que conectan directamente con la emoción y el mundo onírico. Los poemas de Perfecto Herrera son, en ocasiones, un sueño del que al despertar nos deja la huella profunda y persistente de la emoción.

La rueda de las palabras con la que Perfecto Herrera mueve el caleidoscopio de la poesía sustenta un sólido discurso asentado en la unidad del lenguaje. A este respecto cabe tener en cuenta la consideración que hacía Manuel Azaña sobre lo que puede considerarse poesía, que no es sino nombrar en los dos valores del idioma, el sensual y el conceptual, apartándose de toda petulancia sonora de palabras y expresiones y evitando el escrito artificioso, el encumbramiento verbal y apartamiento de toda naturalidad en frases rimbombantes.

Tienes ante ti, amigo lector, una poesía más cerca de la vida que de la literatura y a la que sobran adjetivos, pues su función esencial se nos manifiesta como un fenómeno revelador que proyecta sin etiquetas la vida interior del poeta en una creación lírica asumida desde la libertad. Entre sus rasgos distintivos puedes encontrar un exquisito equilibrio, suave armonía y toda evitación de extremismos para brotar cada verso de manera reflexiva y meditativa. Porque –y vuelvo a Novalis- no es posible una escritura cimentada en un verdadero lenguaje cuando en el corazón del hombre ruge la tormenta que anubla con todo y disuelve la atención en un caos de ideas. Lo único que resultaría de todo ello no sería sino una palabrería confusa y enmarañada.

En los Poemas Turineses se nos hacen reconocibles los lugares donde brota el poema con su carga histórica, en vocablos y símbolos que se repiten a veces de manera obsesiva, como la idea de la resurrección, la eternidad, el paso inexorable del tiempo, la trascendencia. El paisaje urbano, humano, cultural e histórico, se nutre de referencias a través de la apropiación de términos sagrados: fe, caridad, Dios, Ecce homo, sudario, per secula seculorum, milagro, cielo, místico, revelación, la paloma, de gracia lleno (de Virgen María llena eres de gracia) en la superación de las connotaciones religiosas para dotarlos de un profundo contenido laico y humanista.

Pero el paso del poeta por las experiencias de los rincones de la ciudad no es el de simple cronista que da fé de la realidad, sino que interioriza dicha experiencia y elabora una interpretación en la que se entrega al impulso estético, la belleza expresada, y se asienta en el peso de una actitud, como he dejado dicho en el párrafo anterior, profundamente humanista. Algunos ejemplos los encontramos en poemas como Sábana Santa en el que tras las referencias explícitas a la ciudad de Turín y la religiosidad en que se asienta su pasado y su historia, el poeta extrapola el testimonio histórico, desposeído de su sentido estrictamente religioso,  a situaciones y hechos en los que los asesinados y víctimas de distintas guerras yacen en fosas comunes ignoradas, sin honor, ni el reconocimiento justo, ni el abrazo del sudario.

La coherencia del discurso poético de Perfecto Herrera nos seduce con su estilo, en poemas con un fraseo variado y rico, en el ahondamiento de los sentimientos evocados por el laberinto de la ciudad en sus calles y plazas que encuentra su réplica en el laberinto de poemas por el que transitamos. A través de este paseo urbano en compañía de una poesía tranquila, de admirable serenidad, hacemos un recorrido interior en el que el paso del tiempo ocupa un lugar relevante como yo existencial en un inventario en el que la topografía de la escritura y la de la ciudad se revelan ricas en símbolos de la luz, del otro mundo, del sentido de la vida, la resurrección o ansia de trascendencia más allá de los límites de la fé para superarla en un acercamiento filosófico y humanista a los eternos interrogantes sobre la razón y el sentido de nuestra vida.

En tus manos queda, atento lector, la grata aventura de leer, que es vivir, el manojo de poemas y la lucidez que se ofrecen en este libro, en la seguridad de salir de ella más bueno, más rico, más feliz; cosas todas ellas escasas y raras entre los bienes del mundo que nos ha tocado vivir y que se esconden en tesoros como el que ahora tienes entre las manos.



No hay comentarios: