miércoles, 7 de octubre de 2015

Un poeta en pantalones cortos: presentación de LOS HIJOS DE ULISES.


Un poeta en pantalones cortos

(Presentación de Los hijos de Ulises, 
de Ángel Manuel Gómez Espada, en Murcia)



Llegó a su tierra como hijo pródigo; congregó a lectores, amigos y maestros y disfrutó de la emoción, de la candidez y de la lectura de su propia obra. Nuestro Cacareador Ángel Manuel Gómez Espada presentó ayer en Murcia Los hijos de Ulises, su último poemario.

Isabelle G. Molina, directora del Aula de Poesía de la Universidad de Murcia, y la gran presencia ausente del escritor José Daniel Espejo presentaron al poeta en el que los sentimientos a flor de piel y el atisbo de la lágrima fueron los principales protagonistas. 

Ángel Manuel lo reconoció al inicio: "Vengo emocionado, sensible", comentó antes de someterse a un cuestionario a mano armada que Isabelle (en la foto) preparó al efecto. El poeta se sirvió de los interrogantes lanzados por la presentadora para despojarse de artificios y presentarse ante el público (amigos todos) como lo que es: un ser sensible, preocupado por el futuro y que disfruta más preparando café para los amigos que recibiendo el documento con el número total de ventas de sus obras.


Tras la entrevista en directo, en la que Gómez Espada repasó su obra y su vida, Juan de Dios García leyó el texto preparado por José Daniel Espejo para su presentación. 

Juan de Dios, Beatriz Miralles y Noelia Illán leyeron poemas de su obra antes de que el propio autor, acompañado por su hermano Paco a la guitarra, recitara algunos más. Ironía, hondura, bronca generacional, humor..., todas las dimensiones del poeta se dieron cita en un repleto espacio AB9, en el que luego el vino y la conversación completaron un rato de los que a Ángel Manuel le gustan: ese 'café' entre amigos. ¿Puede pedir algo más este poeta en pantalones cortos? 


EL BAÑO DE ULISES

No hemos dejado testigos:
Hemos defenestrado a sus hijos.
Hemos violado a sus mujeres.
De la belleza hicimos ruinas,
Vergüenza de la memoria.
De todo cuanto he visto,
De todos los lugares, de todos los momentos,
Sé que esta noche de sangre sin descanso
Me acompañará hasta mi último suspiro.
Caiga la soledad sobre nosotros.
Usurpadores somos.
¡Que nada recuerde Troya!,
Gritó incluso Néstor.
Pagaremos caro la osadía,
Vagaremos solo para lamentarnos.
Mientras viva nuestra memoria,
Las llamas de Troya siempre ardiendo
Sirvan de ejemplo.
Y ruego a los dioses,
Ruego a los dioses diariamente,
Para que nuestros hijos no nos imiten.



SOLILOQUIO DE UN JOVEN VOTANTE DE LA DEMOCRACIA

A veces me pregunto si no estaríamos mejor bajo el gobierno de DarthVader.
Él infundía respeto y daba miedo, pero no tenía la sonrisa permanente de la hiena.
No ejecutaba las hipotecas de los inocentes.
Si ideaba algo, era para darle un uso determinado y bien definido.
Como la Estrella de la Muerte, por ejemplo.
Y no para abandonarlo como a un Resort o a una autopista de peaje tras haberse llenado las alforjas de la capa con comisiones millonarias.
Sus seguidores le temían, sí.
Pero al menos sabían de qué palo iba.
No como estos.
Que da lo mismo que les bailes el agua o les des coba como que le tires un zapato en una rueda de prensa.
Ni se les inmuta la sonrisa cínica.
Él, al menos, nunca habló de democracias ni de salvar a nadie.
Iba a lo suyo.
Conquistaba planetas.
Según corriera el viento, los colonizaba o los destruía.
Si estabas con él, sobrevivías.
Si te ponías contra él, eras destruido por la Fuerza.
Pero no te prometía nada y luego te dejaba tirado en la cuneta.
No te engatusaba para acompañarle en la victoria y luego te quitaba el trabajo y la morfina.
De hacerlo, al menos te daba la oportunidad de defenderte con una espada láser.
No como estas hienas, que esperan pacientemente a que termines de desangrarte para rebuscar entre los restos de tus fauces.
Pero es una pena: DathVader no se presenta en estas elecciones.
Tenemos que conformarnos con lo que tenemos.
Pero algún día.
Y entonces.


Beatriz Miralles leyendo LOS HIJOS DE ULISES

Juan de Dios, junto a Ángel Manuel


Noelia Illán recitando EL BAÑO DE ULISES
Paco, a las cuerdas





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