jueves, 19 de noviembre de 2015

"Abajo las persianas" de Ritxi Poo (por Enrique Gracia Trinidad)



SUBIENDO LAS PERSIANAS 
PARA VER A RITXI POO




Abajo las persianas

Ritxi Poo

Ed. Vitruvio, 2015










            Cuando la poesía se encuentra con la vida de todos los días es cuando alcanza su mayor dimensión. Me ha costado muchos años y muchas lecturas llegar a conclusiones como esta. Posiblemente no sea esa toda la verdad, pero le anda bastante cerca.
            La poesía de Ritxi Poo tiene esta condición que sabe a vida real ya desde el acertado título —"Abajo las persianas"—, o la premonitoria cita de Valente —“Toco esta mano al fin que comparte mi vida / y en ella me confirmo / y tiento cuanto amo, / lo levanto hacia el cielo / y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza."—.


            Ahí está el detalle, casi diría el gran secreto de la poesía: tocar, compartir, confirmarse, tentar... la vida, lo que se ama, lo que en el fondo somos, y después, valga lo que valga, aunque sea ceniza, levantarlo a la altura y hacer proclama de lo vivido.
            Alguien dijo una vez que la poesía no consiste en cantar grandes temas sino en convertir en grande cualquier tema. En eso estamos algunos, en eso está Ritxi Poo que, citando a Euclides, es capaz de sacar aviones, hoteles y estufas, para encontrar la línea recta que acerque a los amantes; que está dispuesto a escribir "por si la lluvia";  y que es muy consciente de que "la vida le espera en un café cada mañana".

No es hablar por hablar, hay mucha vida en "Abajo las persianas"; una vida encargada de crecer hacia lo alto pero consciente de que su territorio está aquí abajo, en lo próximo, en lo terrestre. Una vida cotidiana que, como debiera saberse, es la parte sustancial de la vida. Así podremos leer afirmaciones como: "Que no hay cielo más suelo /  que este ahora / me dicen tus zapatos"  o " Mal podría contarte / lo de hoy, que es menos que algo, o casi nada: / Rancio olor a tabaco apestando las sombras, / ir y venir del water, una televisión / que desenchufó el miedo a las noticias".


            Recordando que el poeta Enrique Valle dijo una vez que lo que buscaba él en un poema es "que le dejase hecho polvo" (entiéndase bien la metáfora), estos versos de Poo, consiguen dejarme hecho polvo, tocarme con fuerza en el ánimo, alimentar mi emoción, ¡qué más podía pedir! Bien, sí podía pedir algo fundamental que también consigue, y es que sea capaz de convertirme en su cómplice —extremo deseable de la poesía auténtica—. Así que cuando empecé a leer "Abajo las persianas", empecé a creer en él con exacta y puntual complicidad.

Me confieso desde ahora cómplice de sus escaparates y sus espejos, primo hermano de sus maniquíes, esos que "aprendieron / a vivir desvividos como el vidrio"; me comprometo a difundir ese evangelio en que nos cuenta, de la mano del gran Gil de Biedma que "La vida es una broma" como "nos dice la sonrisa de los niños".

            Solamente la lista de los autores que utiliza para las citas nos avisa de los criterios amplios, las múltiples lecturas, el enorme fondo que hay detrás de estos versos: San Agustín, J.A. Goitisolo, Gelman, Gamoneda, François Mauriac, San Juan de la Cruz, Valente, Dalton, Gil de Biedma... No se puede ser más ecléctico ni más certero.  
            Si a lo dicho añadimos un agudo sentido del ritmo, tan olvidado por muchos autores actuales, con un uso inteligente y variado de endecasílabos, enteros o descompuestos, de heptasílabos bien organizados; con un sentido agudo de la eufonía, del equilibrio de metros, de la sonoridad en suma, nos encontramos ante un libro que hay que conservar cerca, para volverlo a leer de vez en cuando, para que no se nos extravíe en las estanterías.

            Hay un momento en que Ritxi Poo nos avisa: "Lo cierto es que estos versos echan humo", y no lo dice en vano. Creo haber descubierto, como tú lo descubrirás al leerlos, que es cierto. Echan humo, pero no de una hoguera que se esté apagando sino de un fuego vivo y espléndido que proporciona grato calor al corazón y luz para que no nos perdamos en este camino de la vida que hacemos juntos: Otra condición de la mejor poesía. Déjate llevar.




*Si quieres ver el poema que Ritxi Poo recitó para La Galla Ciencia, 
pincha el siguiente enlace.
*Si quieres leer el HOY FIRMA de Enrique Gracia, pincha aquí.