lunes, 16 de noviembre de 2015

LA SOLEDAD ENCENDIDA, de GREGORIO MUELAS y HEBERTO DE SYSMO. ENTREVISTA A SUS AUTORES (por David Acebes)






LA SOLEDAD ENCENDIDA

GREGORIO MUELAS Y HEBERTO DE SYSMO 


Ediciones Ultramarina Cartonera & Digital
2015





La soledad encendida (Editorial Ultramarina Cartonera & Digital, 2015) es un libro compuesto por 140 haikus que, como los propios autores manifestan, basa su concepción de la estrofa japonesa en la preceptiva impartida por su maestro Vicente Haya. Gregorio Muelas y Heberto de Sysmo escriben haiku contemporáneo y hacen gala en su libro de los numerosos géneros que lo integran, aunque cabe destacar la clara apuesta  de los autores por el haiku urbano, lo que demuestra que, aun siendo un subgénero poco frecuentado, tiene muchísimo potencial. En palabras del poeta Ricardo Virtanen, quien tuvo ocasión de presentar el libro en el Ateneo de Madrid: «Los haikus de La soledad encendida se acercan mucho al haiku verdadero».

Esta primera edición del libro es numerada y cuenta con el trabajo artesano de Sara García, responsable de la cubierta y contraportada de cada ejemplar, además de ser la autora de las ilustraciones interiores. Cuenta también con colaboradores ilustres como Raúl Fortes, quien escribe un epílogo para la obra, Mila Villanueva, encargada del prólogo y Susana Benet, quien abre esta composición con una de sus magníficas acuarelas.


La soledad encendida fue presentado en las ferias del libro de Madrid y Sevilla, así como en las librerías Bartleby de Valencia y Argot de Castellón. Próximamente, los autores presentarán el libro en la Sociedad General de Autores y Editores de Valencia (SGAE).


A propósito de La soledad encendida.





D.A.- Hay quien afirma que la amistad entre dos poetas nunca es fácil. Con el tiempo, en toda “amistad literaria” aparecen malentendidos o envidias. Dado que vosotros habéis escrito un libro al alimón, supongo que seréis de la opinión contraria. ¿Es posible conjugar amistad y una buena creación poética?
G.M.- Sí es posible, al menos en nuestro caso. Desde que tuvimos la fortuna de conocernos y constatar los muchos intereses comunes que nos unían, José Antonio  Olmedo y yo hemos conformado un binomio creativo, materializado en la alianza poética “Alquimia y Verso”, que se enriquece mutuamente, así en lugar de envidia existe admiración y hasta la fecha no se ha producido ningún malentendido dado que tratamos los asuntos de forma directa y con total sinceridad. El esfuerzo y el compromiso por ambas partes son absolutos.
H.D.S- No sólo es posible, sino también algo enriquecedor y una experiencia que, desde la lealtad y el respeto, termina filtrándose a la parte artística de cada uno. Es maravilloso comprobar cómo la amistad nos ayuda a mejorar en todos los sentidos.

D.A.- Según tengo entendido, recientemente habéis sido seleccionados por el profesor Sergio Arlandis para participar en “Cartografía de Orfeo”, antología que recoge la mejor muestra de joven poesía valenciana...
G.M.- En efecto, Sergio Arlandis nos ha incluido en la nómina de doce autores jóvenes valencianos, nacidos entre 1970 y 1987, que integran esta antología publicada en Puerto Rico y República Dominicana por Isla Negra Editores, en su colección “Los nuevos Caníbales”. Sin duda esta publicación significa un reconocimiento a nuestra labor poética realizada hasta la fecha y dado el prestigio del antólogo y de la editorial que acoge dicha antología también supone un extraordinario aval para futuras publicaciones.
H.D.S- Desde luego que ser elegido por Sergio Arlandis como poetas jóvenes a tener en cuenta dentro del fervor poético y cultural que vive Valencia, es un honor y también un revulsivo a seguir trabajando. También hemos compartido publicaciones en otras antologías, compartimos publicaciones en revistas y por supuesto no descartamos volver a escribir un libro al alimón.

D.A.- ¿Qué motivó que escogierais el haiku como opción estrófica? ¿Existe algún tipo de vinculación especial con el exótico Japón o es que, al tratarse de una composición breve, os permitía escribir de una forma más uniforme y sin que se notara la mano de cada uno?
G.M.- Para nosotros esta forma de componer tan breve suponía todo un reto y de hecho nos lo planteamos desde ese punto de vista, como reto a superar para poner a prueba nuestra poética y nuestra tradición lírica, que parte de los novísimos y se enriquece con la poesía de la experiencia. El hecho de tener que decir tanto en tan sólo tres versos, esa necesidad de condensación que requiere el haiku, ha supuesto, sin duda, un ejercicio muy fructífero.
H.D.S- En mi caso concreto, tratar de escribir haikus ha supuesto una ruptura de moldes poéticamente hablando, ya que mi forma de versar era de tendencia casi epistolar, y obviando toda la parte espiritual que el haiku encierra, recomendaría a cualquier escritor someter su estilo y formas literarios a esta estrofa tan breve en la que puede decirse tanto.

D.A.- Me gusta el título de vuestro libro: ‘La soledad encendida’. Un título sugestivo y, de alguna manera, algo místico. La noche sosegada. La música callada. La soledad sonora...
G.M.- Lo concebimos como un título muy apropiado para describir ese momento de creación que el haiku necesita. En soledad atendemos a cosas que de otra forma se nos escaparían, es en esa necesaria soledad donde los sentidos se agudizan para captar ese instante mágico que la naturaleza nos regala cuando amplificamos los sentidos para discernir entre lo milagroso, lo “sagrado” y lo superfluo.

H.D.S- Como bien dice Gregorio, con el título hemos querido aludir a la importancia del aware japonés en el haiku, esa sorpresa vivida que el haijin pretende trasladar al lector a través de un haiku y que es origen y motivo de esta forma poética, una invitación a la reflexión a través de lo sensorial vivido —probablemente— en soledad.


D.A.- Para ‘La soledad encendida’, habéis contado con las ilustraciones de Sara García. ¿Qué aportan sus dibujos? ¿Son un mero elemento decorativo o los consideráis una contribución más al conjunto de vuestra obra?
G.M.- Desde luego se ha tratado de una aportación fundamental para conseguir un todo armónico, una perfecta conjunción entre fondo y forma, entre continente y contenido, en ese sentido Sara García es, sin duda, coautora del libro pues no sólo se ha limitado a ilustrar el interior con ocho preciosos dibujos, sino también el exterior, haciéndose cargo del diseño e ilustración de cada una de las 110 portadas, exclusivas y numeradas, que conforman esta primera edición de “La soledad encendida”.

H.D.S- El trabajo artístico de Sara García en este libro trasciende las labores de ilustración y consigue convertir cada ejemplar en una pieza minimalista y exclusiva totalmente personalizada en motivos, materiales y referentes japoneses. Sin duda, la labor artística de Sara García es uno de los puntos fuertes del libro.

D.A.- Muchos de vuestros haikus tienen un aroma clásico. Por ejemplo: “entre el centeno / se bambolea el cáliz / de una amapola”. Otros, por el contrario, apuestan sin rubor por cierto toque postmoderno. Léase, verbigracia, “sobre el graffiti / duerme una mariposa. / Despierta y ¡vuela!” ¿A qué se debe esta dicotomía? ¿Qué os tira más? ¿Lo clásico y tradicional o lo moderno e innovador?
G.M.- En este libro nos hemos hecho eco de la práctica totalidad de los subgéneros que integran el haiku, apostando sobre todo por un subgénero relativamente nuevo, el haiku urbano, así hemos tratado de conjugar tradición y modernidad pues aunque hemos leído a los grandes clásicos, como Yosa Buson, Matsuo Basho, Issa Kobayassi, Masaoka Shiki y Taneda Santôka, somos ante todo hijos de nuestro tiempo y escribimos desde este aquí, este ahora y este momento, donde vivimos insertos en esa jungla de asfalto que son las grandes urbes, donde ese instante milagroso que pretende eternizar el haiku también se da aunque tal vez con mayor dificultad debido al ruido, la contaminación y el estrés que caracterizan la vida en la ciudad.

H.D.S- Queríamos que el libro fuese representativo en cuanto a haiku se refiere, por tanto era necesario abarcar diferentes géneros, diferentes estilos y eso nos obligaba a caminar entre lo clásico y moderno. He de confesar que en el haiku urbano he disfrutado mucho y creo que supone un género en el que no todo está dicho.


D.A.- En el epílogo a ‘La soledad encendida’, Raúl Fortes asevera que “las composiciones recogidas en estas páginas son Arte”. Arte en mayúsculas. ¿Estáis de acuerdo? Ya sabréis que en muchos prólogos y epílogos abundan los elogios desmesurados...
G.M.- No debemos olvidar que el haiku es poesía y que como tal es Arte con mayúsculas cuando lo que trata de plasmar es un fragmento de ese gran todo que es la Naturaleza, verdadera obra maestra, fuente inagotable de inspiración y aspiración máxima y última de todo artista con inquietudes, pues el haiku no está exento de reflexión e incluso supone un verdadero camino iniciático, con una filosofía propia muy particular que parte del taoísmo.

H.D.S- La verdad es que Raúl Fortes es un experto en poesía japonesa, especialmente en la tanka, es nipólogo además de traductor, una persona con un prestigio y trayectoria en la materia bastante reconocidos y no cambiaría ni una coma de su breve pero denso epílogo. En cuanto a las alabanzas sistémicas o por defecto en los círculos literarios, suscribo completamente tus palabras y pienso que es tarea del buen lector la de detectar y diferenciar esas lisonjas gratuitas de opiniones bien fundamentadas.

D.A.- Para terminar, os propongo un divertimento, una especie de juego literario. Tú, Heberto, escoge por favor el que creas que es el mejor haiku compuesto por tu compañero. Luego tú, Gregorio, harás lo mismo. Solo el tiempo dirá si los lectores opinan de igual modo.
H.D.S- Apostaría por muchos de los haikus de Gregorio,  pero si he de mencionar sólo uno, elegiría sin duda uno muy inquietante:
se quedan solos
los nidos de cigüeñas
del campanario

G.M.- Evidentemente resulta muy difícil seleccionar tan sólo uno de los setenta haikus que José Antonio ha aportado a este libro pero ya que me lo propones citaré uno por su gran fuerza sugestiva:
un rayo parte
a un árbol milenario,
la lluvia sigue


Gregorio Muelas nace en Sagunto (Valencia) en 1977. Es licenciado en Historia, guionista y ayudante de dirección. Se dedica a la crítica literaria y cinematográfica en varias revistas digitales y webs especializadas. Ha ganado el Poetry Slam del I Festival de Poesía de Valencia ‘Vociferio’ 2011 y publicado los poemarios ‘Aunque me borre el tiempo’ (Círculo Rojo, 2010) y ‘Un fragmento de eternidad’ (Germanía, 2014), más el libro de guiones ‘Cuando la aurora le hable al tiempo’ (Círculo Rojo, 2011). Algunos de sus poemas han sido traducidos al japonés, alemán, ruso y rumano. 



Heberto de Sysmo, seudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor, nace en Valencia en 1977. Es poeta y divulgador científico, así como redactor y colaborador en más de treinta medios de comunicación digitales y escritos. Ha publicado los poemarios ‘Luces de Antimonio’ (Ateneo Blasco Ibáñez, 2011), en coautoría con Okoriades Varacri, y ‘El Testamento de la Rosa’, finalista del Certamen Nacional de Poesía ‘Poeta Juan Calderón Matador’ (Ediciones Cardeñoso, 2014). Algunos de sus poemas han sido traducidos a otras lenguas, como el inglés, japonés, hindustaní y el italiano.


David Acebes Sampedro (Valladolid, 1976) es autor del libro de poemas Trópico azul... (Valladolid, Consejo Local de la Juventud, 2004). Ha obtenido los premios literarios Jóvenes Poetas de Valladolid (2003), elPrimavera de Arbo (2013) y el de Poesía Social-Antonio Ferrero (2014). Obtuvo, a su vez, el segundo premio del Certamen de Poesía Jorge Manrique (2014) y del Certamen Ateneo Blasco Ibáñez en 2015. Para el crítico Edith Lomovasky-Goel, su poesía ‘otorga frescura, a través del humor, a un género tan transitado como la poesía amorosa’.





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