miércoles, 16 de diciembre de 2015

LA ORILLA DETENIDA de Pablo Javier Pérez López (por Miguel Pérez Montagut)








La orilla detenida

Pablo Javier Pérez López









Aquellos que hemos seguido el periplo poético de Pablo Javier Pérez López desde Oscuro suave (2013) estamos de enhorabuena: el vallisoletano, afincado actualmente en su querida Lisboa, nos ha ofrecido recientemente —lo hace con disciplinada regularidad desde aquél su primer poemario— su última criatura: La orilla detenida.


A tenor de algunos reportajes publicados en los últimos tiempos en suplementos culturales como el de El País (21-7-2014) da la impresión de que la poesía española joven (la de aquellos autores nacidos en democracia, carentes de la noción de responsabilidad con el sistema cultural de la Transición que condicionó a la generación anterior) está experimentando cierta pujanza que, en ocasiones, incluso trata de caracterizarse como un fenómeno de masas, en vías de ser exitosamente asimilado por la cultura pop. Suele aducirse, como una de las causas de su éxito, su poliédrica falta de dogmatismo o de, incluso, una discusión teórica sólida, hecho visto con desconfianza por el poeta y crítico Martín López-Vega en otro reportaje anterior de un cariz similar (13-6-2010), en el que afirmaba creer en una idea fuerte de la tradición, que mantiene a raya al posmodernismo sin defenestrarlo.

La obra de Pérez, en este contexto, supone una interesante excepción. Su sólida formación filosófica y literaria —es un consumado experto en la obra de Fernando Pessoa— confiere a sus versos una notable coherencia en los interrogantes acerca de sus obsesiones habituales: la inocencia (“Quién vende sutura de almas / entre los días sin alhaja nueva. / Quién sabe de la inocencia”), la otredad (“Somos el último poema del tiempo. / El amor escrito sin palabras / en la memoria sinuosa de los otros”), el devenir del hombre en el seno del tiempo (son constantes las clásicas referencias a ríos como el Duero o el Tajo, o al propio Heráclito), el oficio poético (“¿Cuántos estómagos necesita un poeta? / Más que un camello y menos que un dios probablemente / pero muchos más que un hombre”) o el misterio subyacente en los actos más nimios (“El misterio habita siempre lo cotidiano. / Los místicos compran el pan / junto a tus ojos”), y todo ello enmarcado en un portuario ambiente lisboeta (“Lisboa está hecha de piedras y de sueños / Y del azul más brillante de la tierra / Y de hombres que son dioses dormidos”). No son, es cierto, temas nuevos, pero los devuelve a la palestra con una hondura poco habitual.

Y, a pesar de su trasfondo meditativo, Pérez lleva a cabo la más libre y noble de las renuncias: la renuncia al hermetismo, al solipsismo, a un intelectualismo —para el cual estaría dotado— que dificulte su carácter de poeta arrojado sobre el lector y sobre el mundo (“Es preciso ser preciso / con la tinta y la boca / para que el mundo / no se muera / todavía, / amor”). En la línea del sensacionismo de Álvaro de Campos, prefiere sistematizar lo real como base y puente hacia toda verdad, prefiere “tu vientre / alambre eterno al infinito: / Pan y poesía”. Y.como en anteriores poemarios, el poeta intercala de tanto en tanto artilugios poéticos que logran restarle gravedad al tono general sin traicionar su espíritu:

Comprar el pan 
No vender el amor 
Alquilar el tiempo 
No explicar la literatura.


Así pues, en La orilla detenida se certifica una clara continuidad respecto a Oscuro suave y El misterio del oficio (2014), si bien con un pulso más firme y sosegado. Una buena forma de quitarse de encima ciertos prejuicios sobre nuestros creadores más jóvenes.



Miguel Pérez Montagut





Miguel Pérez Montagut (Gandía, 1983) es licenciado en Humanidades y defenderá a finales del presente año su tesis doctoral titulada Vitalismo y poesía en el postfranquismo: un estudio de casos. Ha participado en el libro colectivo El pensar poético de Fernando Pessoa (Manuscritos, 2010), así como en diversos congresos de la geografía española y en algunos medios digitales. Algunos de sus poemas han sido publicados en las revistas Cuadernos del Matemático y .






No hay comentarios: