lunes, 25 de enero de 2016

MODESTO BALLESTEROS ORTEGA nos trae DRENO, de Matías Miguel Clemente






Dreno
Matías Miguel Clemente
La Bella Varsovia, 2015









Si vivir es estar en un barco que se hunde, escribir es drenar con palabras el agua, no para salvarse, sino para poner, al menos, un poco de orden en todo esto.
Necesidad -sed- que nace desde muy hondo, desde el pozo que somos y en el que estamos a oscuras (quizás por eso aparezcan tanto las manos en estos versos, manos que tocan, que sustituyen a los ojos, que buscan la luz a través de la palabra).


Porque la palabra está antes de las cosas, antes incluso del dolor de las cosas (ese predolor que abre el libro) y que aunque llega después, explica el mundo, lo hace, lo construye, lo crea. Ese es el don de la literatura: traer hacia nosotros lo que no está, lo que para estar ha de ser dicho.

Y aunque Matías Miguel Clemente se pregunta por qué necesitamos decir que también somos corte herida surco, intuye que la escritura del mundo es  la manera de tirar para adelante.
Ponerse las manos en los ojos y apretarlos, tener sed de ceguera, mirada lateral, mirar, en fin, a la memoria para poner en "dreno" el mundo. Meditación, así, sobre la vida y sobre la palabra que explica la vida y sus contornos.

Por esto quizás esa doblez (vida/literatura) que se presiente en todo el libro. La de un yo que vive y la de un yo que digiere; la de un yo que es tronco y la de un yo que es miembros mutilados; un yo que ha empezado a caminar sin gafas y un yo vidente que no necesita ojos para ver.
Matías sabe a lo que se refiere aunque en ocasiones deje caer la duda de sus certezas sobre la piel del lector. Nos habla de una Pieza que se intuye poema, que se huele, que no se deja tocar pero que duele mucho, a disparo, y así obtiene el poema, a través de manejar la forma de lo que no tiene ni tan siquiera una punta de la que asirse.

El riesgo es en este libro una constante, es adoptar la forma de aquello que nace de la irreverente irracionalidad, de la intangibilidad del mundo de las emociones, y ponerlo a los pies de las criaturas que razonan. Dreno es un libro que arriesga y que invita al lector a arriesgar en la lectura, a dejarse secar la piel, a escuchar el diálogo sensible de las cosas que no hablan, de las piedras, de la arena, de la tierra, y de nosotros mismos cuando enmudecemos. 

Es un libro difícil, pero no en su lectura, sino en la intuición de sus verdades, en la conciencia de su grito y de sus silencios. Es, como dice el poeta, un libro más de susto, o como propone en Terremoto, un intento de subrayar el alma de seísmo de los poetas.
Si con estos versos no salvas la distancia, si no sales del pozo, si no vences el tiempo, da igual -es imposible- el barco se hunde y lo único que importa es drenar con fuerzas, hacernos sentir estas sacudidas y Dreno las produce.


Modesto Ballesteros Ortega



Modesto Ballesteros Ortega (Albacete, 1980) es poeta y lector insaciable. Ha vivido su experiencia poética desde la contemplación y la lectura del mundo, habitando durante años el Caribe y Latinoamérica, Rumanía y Albania. 

Es Premio de Poesía del Certamen Jóvenes artistas de Castilla-La Mancha 2003, Premio Certamen Artejoven de la Junta de Castilla y León 2004. Recibió el VII Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid, 2004 por su libro Lo difícil, Visor, 2004.




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