jueves, 14 de enero de 2016

UN JUEGO DE LLAVES de José Antonio Conde (por Laura Gómez Recas)


El bien más preciado









Un juego de llaves
José Antonio Conde


Libros del Innombrable, 2014
Prólogo de Fernando Sanmartín








Las llaves son el más preciado de los objetos porque guarecen la intimidad, la profundidad humana y oculta en la que habitan los sentimientos más auténticos. Su préstamo es más que un préstamo, es una ofrenda de infinitas posibilidades y un acto de generosidad. Esta metáfora da título al libro,  Un juego de llaves. Y, en él, el artículo indeterminado la descarga de una solemnidad que pudiera ser mal entendida y amplía el territorio semántico. El juego de llaves es el juego que el actor del libro ofrendó a alguien y es, también, el que recibe el lector que se convierte en  depositario desde el momento en el que las páginas van abriendo lo más recóndito del ser amante. Así, el título cobra profundidad por su propia dicotomía.


Quizás lo excepcional de Un juego de llaves es la facilidad con la que la lectura penetra en el universo profundo del ser humano cuando éste se confiesa a sí mismo y se habla y se tortura y se analiza frente al espejo de la soledad. Es una atmósfera que, de forma regular, aparece en estas páginas y que es intensamente familiar y personal.  Ese batallar contra uno mismo y contra el otro, ausente y extraño, en la soledad propia, en una lid desigual y unilateral hace de Un juego de llaves un cuerpo poético vigoroso en retazos formales minimalistas propios de la reflexión y del silencio.
La naturaleza leve de los poemas de este libro arma con una carga de plomo a la palabra contra un destino no identificado aún. El autor deja en tablas el juego del amor porque no hay derrota cuando se dignifica y racionaliza la lucha. Lo etéreo del libro, su forma, se desliza en la sutil morfología del pensamiento esclavo del enamorado. El lector asiste, no sin cierto asombro, a la composición de un lienzo lleno de pinceladas devastadoras, plagadas del sentimiento que descubre aquel que sabe ha desprotegido su bien más preciado. Pinceladas que, en un juego catártico, le conducen, a través de una pulcra cronología, al conocimiento de la mismísima experiencia de la intimidad.

Un juego agrio y severo, casi inconsciente, que abre los terrenos más escabrosos de lo íntimo. El debate entre el amor y la duda, entre la certeza y la incertidumbre y entre una de las tantas muertes del alma y la inevitable necesidad de respirar.








                
José Antonio Conde Lafuente es poeta y artista plástico. Nació en Sierra de Luna (Zaragoza) en 1961. Ha publicado los siguientes libros de poesía: La vigilia del mármol (2003), Entre paréntesis (2004), Exilios (2007), La diferencia que cubre la trampa, Premio Cálamo de Poesía Erótica (2008), El ángulo y la llaga (2009). Poemas suyos han sido traducidos al catalán, francés e inglés. Así mismo ha escrito textos para catálogos de arte.

Además de su trayectoria en el mundo literario, ha desarrollado también su obra dentro de las artes plásticas y ha llevado a cabo exposiciones tanto individuales como colectivas en Zaragoza, Huesca, Teruel y Barcelona.




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