martes, 9 de febrero de 2016

HOY FIRMA: VICENTE GALLEGO. "VIVIR EL CUERPO DE LA REALIDAD"


Vivir el cuerpo de la realidad


Velázquez
El sentimiento profundo del arte, allí donde se hunde en la aurora primordial de la conciencia de la que proceden toda belleza y sentido -y que exige la rigurosa pobreza de espíritu del artista-, no es diferente del sentimiento inmediato de la realidad, y no es por tanto diferente del amor en estado puro. El acto de creación sólo tiene lugar cuando se abre paso en nosotros una rendición enamorada al derecho soberano de la vida en su necesidad de contemplarse a través de sus propios medios de expresión artística, de los que el hombre sólo está llamado a formar parte en la medida en que se haga transparente y abandone cualquier propósito personal. 




Goya
Del mismo modo, una vida creativa sólo se da en la contemplación de la obra del amor. Y, dado que el hombre no puede convocar para sí esa transparencia, ya que el mero intento estaría interfiriendo en el proceso al dibujar la sombra del que pretende limpiar de obstáculos su cauce, no queda otro remedio: hay que admitir que el arte ocurre en ese ámbito, imposible de invadir, en el que halla la flor la estructura incontestable de sus pétalos y adquieren los valles su hermosura cristalina. El arte no es una excrecencia, más o menos vistosa, que el artista añada a la realidad; si ha de ser lo que es, debe formar parte de la naturaleza intrínseca de la realidad desde ese plano en que la realidad se manifiesta más allá de todo intermediario. Ser artista, pues, será una de las más gratas y cumplidas maneras de no ser nadie. ¿Dónde encontraremos a Velázquez si no es en sus lienzos, precisamente allí donde Velázquez no significa otra cosa que la perfección de lo pintado por la mano universal de la pintura? 


Barceló
Puesto que el sostén del arte es la perfecta singularidad de sus obras logradas, y la persona del artista está formada por un cúmulo de rasgos miméticos extraídos del común, no le es posible aspirar a él desde ahí. Bien es verdad que no existe artista sin tradición que lo respalde, pero también lo es que no lo hay sin novedad, es decir, sin originalidad auténtica, la cual sólo se nos entrega cuando nos es permitido abrevar en la fuente originaria. En soledad consigo mismo, en la alcoba secretísima de la vida, así es como el arte se hace cargo de lo suyo para ofrecérnoslo de manera que no podemos sentirlo sino como lo más granado de nuestra íntima verdad. Estamos hablando de la caída de las hojas, de esa plata viva de los ríos, del canto de los pájaros, puesto que hablamos de la palabra necesaria, del trazo irrefrenable y justo, de la música humilde turbadora.


Vicente Gallego

*Fragmento del ensayo 
"Vivir el cuerpo de la realidad".





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