jueves, 18 de febrero de 2016

ROGER WOLFE O CÓMO EDITAR CON MIMO


Nos lo propusimos y ¡ya es un hecho! Por fin vuelan, a casa de sus compradores, los ejemplares de la edición exenta, exclusiva, limitada y personalizada de EL AMOR Y MEDIA VUELTA, de ROGER WOLFE.

Esta edición consta de 70 ejemplares, que han sido realizados uno por uno a mano por un encuadernador artesano. La portada, que recupera un color rojo que recuerda a las páginas de la primera edición de este poemario -que fue publicado con el número DOS de LA GALLA CIENCIA- es una excelente puerta de entrada a este viaje por el amor que nos ofrece ROGER WOLFE.





Setenta personas están empezando a disfrutar -ya han llegado a algunos hogares- de esta cuidada edición personalizada con la que hemos viajado al oficio de la encuadernación de antaño. Clichés, cosido a mano, numeración... todo ese cóctel hace de este EL AMOR Y MEDIA VUELTA un libro, para nosotros, hermoso.

Pero la tradición no está reñida con la modernidad. A las hermosas ilustraciones con las que el poemario salió publicado en el DOS, firmadas por MARÍA SIMÓ, se suman ahora unas guardas a todo color realizadas por la misma ilustradora que nos introducen, desde la primera página, en la sinceridad de la obra que nos regala WOLFE: vísceras, sentimientos a flor de piel.


La primera edición de EL AMOR Y MEDIA VUELTA fue, en palabras de ROGER WOLFE, el libro más bonito que le habían editado. Y han sido muchos los que han alabado el trabajo del poeta: "Narra la historia de un amante bilingüe, culto, que habla y traduce su apasionada experiencia", escribió Paco Miranda, quien indicaba que "la atmósfera resulta a veces opresiva hasta límites insoportables" y que el libro es, en esencia "una serie de estampas que evoca con gran fuerza visual detalles del enamoramiento". 

El equipo de La Galla Ciencia espera, con esta edición exenta, seguir sorprendiendo a los lectores. 

¡Gracias a todos por hacerlo posible!


ANOREXIA

La música.
Los pájaros.
El cielo asfixiado
de Madrid...
Nos imagino
dejándonos morir de amor
en un cuarto en penumbra;
sería un poco
como una película pornográfica
digna de ser vista en un convento.
¿Entiendes lo que quiero decir?
Yo de momento
cada día estoy más flaco.










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