viernes, 5 de febrero de 2016

Tres poemas de Matilda Södergran (por David Guijosa)

Tres poemas de 
Matilda Södergran


Preguntada sobre la intención de su escritura, Matilda Södergran cita a Birgitta Trotzig: ”El diálogo con lo insoportable, lo irresoluble, no debe interrumpirse”. Las preguntas incómodas deben ser confrontadas, dice Södergran, y en esa línea se aventura su poesía. Una poesía que pendula en sus primeros libros entre el delirio surrealista y la contención compleja del lenguaje, tendente al aforismo o al tono del haiku. Sin embargo, en su primer libro, aunque se dibujan ya estos rasgos, lo que destaca es la materialización de los versos en un cuerpo físico que será, en gran parte, el enclave con el que se constituirá la metáfora que sostiene y teje su andamiaje poético…


Antes de seguir permítanme una breve pausa informativa: Matilda Södergran (1987) creció en Korsnäs, al oeste de Finlandia, donde su idioma materno era el sueco. Ha publicado cuatro libros de poesía: Ella arranca las venas (2008), El delirante (2009), Pesadillas (una forma para ti) (2012) y Pies de loto (2014). Actualmente vive en Suecia y estudia Traducción en la Universidad de Lund, también suele colaborar publicando crítica literaria en Ny Tid y Vasabladet y como freelance dentro del periodismo cultural.

Entonces, después de haber situado de forma sucinta a la autora en su bibliografía, seguiré con lo que planteaba un poco antes. Algo que se advierte en los textos aquí traducidos, pertenecientes a su primer libro, es cómo su escritura se construye formulando la anatomía de un sueño o las operaciones de una realidad que Södergran dibuja siguiendo un código muy particular. Aunque no lo hace sola, porque confrontar las preguntas incómodas, como ella misma afirma, no solo está en la escritura sino también en las lecturas. Entre esas lecturas está claramente la influencia de Birgitta Trotzig, antes mencionada, a la que puede accederse en español a través de la traducción que hace René Vázquez Díaz de su libro Contexto. Material (Visor). Pero a esta autora se añaden quizá otras como Ann Jäderlund[1], con la que conecta en la forma de enhebrar un tono y un lenguaje poético lleno de sugerencias a pesar de su lenguaje directo, o Sonja Åkesson, una poeta central en las letras suecas de la segunda mitad del siglo XX que se acercó a la vida gris de la sociedad sueca en su poesía sin adornos, con un estilo crudo y melancólico y una fina ironía que se refleja en Södergran. También pueden los lectores en español acceder a Sonja Åkesson, ya que recientemente se ha publicado la antología Vivo en Suecia (Vaso Roto) traducida por Francisco J. Uriz.

Con estas influencias y otras tantas como equipaje, Södergran propone a mi parecer una obra vibrante e intensa que interroga y se interroga, abriendo paso a una autora que merece la pena conocer. Como muestra estos tres textos traducidos pertenecientes a su primer libro, Ella arranca las venas (2008).

 *Traducción y notas de 
David Guijosa Aeberhard


DAVID GUIJOSA AEBERHARD (Katrineholm, 1981) ha traducido del sueco El alba en pedazos (2007), un libro de poemas escogidos de la autora Anne-Marie Berglund, y una selección de poemas de los poetas Tomas Tranströmer y Lasse Söderberg incluidos en el libro Ars Poetica. Versiones de poesía moderna (2011); también ha traducido del catalán mallorquín la poesía de Jaume Pomar, Antonina Canyelles y Josep María Llompart.



Preferiría parirle con la boca,
dejar que sea un exhaustivo examen de conciencia.
Elegiría expulsarlo con la boca.

Y nada más.

Luego el grito al nacer,
el largo cordón umbilical.

Preferiría parirlo con la boca un largo rato, despacio
a través de las comisuras quebradas. Porque mi boca no basta
con sus piernas entre los dientes.

Después, él en el suelo, la placenta pesada bajo el paladar,
la sangre del nacimiento que dispersa mi sentido del gusto.

Desnuda con aliento a alcohol
y paredes rojas descoloridas.

Su madre que ya no está aquí.


Jag skulle föredra att föda honom med munnen,/ låta honom bli en långt utdragen självrannsakan./ Jag skulle välja att få ut honom med munnen.// Inget annat.// Sen skriket vid födseln,/ den långa navelsträngen.// Jag skulle föredra att föda honom med munnen länge, långsamt/ genom spruckna mungipor. För jag kan inte gapa hur stort som helst/ med hans ben mellan tänderna.// Sen han på golvet, moderkakan tung i munhålan,/ födelseblodet som skingrar mina smakupplevelser.// Naken med spritandedräkt/ och röda färglösa väggar.// Hans mor är inte här längre.///


*****

Creo conocerte pero nunca te vi arder.
No vi el oro lamiendo tu piel.

Ahora acaricia nuestras pieles un entorno estático.
Somos animales. Y nuestro cuero arde.

Déjame verte una última vez,

antes de que las llamas te pusieran bajo tierra,
antes de que las llamas te fundieran con el humus.

Porque no sé cavar. Mis dedos son demasiado delgados,
se abren por los litorales de tus mandíbulas.

Déjame verlo una vez más
antes de que ardas, antes de que estés limpio.


Jag tror mig känna dig men såg dig aldrig brinna./ Såg inte guldet som slickade din hud.// En statisk omgivning stryker våra hudar nu./ Vi är djur. Och våra djurhudar brinner.// Låt mig få se dig en sista gång,// innan lågorna försatt dig under jord,/ innan lågorna sammansmält dig med myllan.// För jag kan inte gräva. Mina fingrar är för tunna,/ spretar efter kustlinjer i dina käkben.// Låt mig få se det där en sista gång/ innan du brinner, innan du är ren.///

*****

Era
un
pájaro
cansado
y
estabas
casualmente
allí
de
pie
con
un
cuchillo

y una bolsa, vacía de alas.


Det/ var/ en/ fågel/ som/ tröttnat/ och/ du/ råkade/ bara/ stå/ där/ med/ en kniv//
 och en påse tom på vingar.///






[1] Johans, Sebastian. Bultar, sipprar, brinner”. Nytid, 2008. Web: < http://www.nytid.fi/2008/03/bultar-sipprar-brinner/ >


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