jueves, 28 de abril de 2016

ELOGIO A LA CEGUERA de ADEL PEREIRA (por Elisa Alaya)








ELOGIO A LA CEGUERA

ADEL PEREIRA

 Ed. Paralelo, 2015









Adel Pereira nació en Cuba en 1973. Es autor de Homilía del fuego (Reina del mar editores, 2001) y Poeta sentado en el ombligo del mundo (2005), con el que ganó el premio José María Valverde de Poesía. Elogio a la ceguera (Paralelo, 2015) es una demostración del compromiso del autor con la experimentación visual en la poesía.

Lo primero que llamará la atención al lector de este Elogio a la ceguera será encontrar entre sus manos una lupa en miniatura antes, incluso, de abrir las solapas del libro. Después, podrá detenerse un tiempo con la portada, que recuerda a una pupila que se va desintegrando. Cuando lea el credo del autor: “la poesía es Materia, y además de lengua, tiene dientes y muerde”, estará listo para iniciarse en las páginas de esta obra con la equipación adecuada.

Elogio a la ceguera es un homenaje a la poesía, a la poesía visual. Es necesario hacer esta separación desde el principio para no confundir, sino mezclar: el ritmo es ocular, no musical. La composición del poema surge del arreglo de palabras, de una ordenación que puede prescindir del propio ritmo del lenguaje, que queda en un segundo plano. La repetición de versos no es un estribillo, es una variación gráfica, el significado cambia a través de su forma. Aquí la figura literaria es literal.

La clave del elogio es la forma, entendida como ordenación física y  materia poética. Por ejemplo, figuras literarias como los paralelismos no necesitan sintaxis para existir, solo una colocación en el papel. Mientras transcurre la lectura surgen paralelismos, giros, bifurcaciones… la materia se mueve, actúa… pero no, no muerde.

E-videntemente un ciego no podría disfrutar este libro, de ahí el detalle de la lupa: el que pueda, que mire dos veces, que mire bien atento. De ahí el guiño, también, a los reticentes a mirar y a encontrar: “Reticencia/Visualizar lo evidente de lo que no digo/a. Reticencia convencional [a 12 puntos-/…/b. Retiencia convencional [-a 48 puntos-]/···” Porque hay poemas que son símbolos: flechas, paréntesis, puntos… que parecen más objetos que literatura al uso, soportes para otro medio: una red de temas que, esta vez sí, pueden morder. Como las “Razones para el formulario -  Observaciones legales”:

[-3-]
-Aaaaaaaaaaaaaaaaaah!..................poeta.
-¿Algún documento, LEGAL, que lo contemple por escrito?

[-4-]
-¿El horizonte? Sí.
-Qué lo mire (¡!), muy bien. Pero todo esto, ¿para qué?
- Yo le he pedido un documento LEGAL. Y además, desde aquí, no se ningún horizonte.

La temática del libro va desde la cuestión que supone en sí misma la poesía hasta cuestiones sociales y políticas envueltas en violencia, caos, confusión, ironía y resistencia. Prefiero no ahondar mucho en esto ni tratar de citar más textos porque las limitaciones visuales de una reseña son numerosas y no podría trasladar adecuadamente la sensación de ver el texto en su conjunto. Porque, al final, este libro es una celebración agradecida del lector de poesía visual. Él, mejor que nadie, debe abrir la caja y perderse en su contenido. 


Elisa Alaya




No hay comentarios: