domingo, 22 de mayo de 2016

LITERATURA Y CINE: "REBECCA"


Anoche soñé que volvía a Manderley. La mansión era tan guapa como siempre. 
Soñé que estaba viviendo ahí feliz y segura. 
Pero sé que nunca podríamos ser felices en Manderley. 
Nunca viviríamos libres de Rebecca….



REBECCA es una novela de la escritora y dramaturga inglesa Daphne du Maurier (1907-1989). Daphne fue una de las literatas más importantes inglesas del siglo XX.  Su abuelo, George du Maurier, fue también escritor y dibujante. Su padre, Gerald, y su madre, Muriel Beaumont, fueron actores de teatro, lo que ayudó a su gran formación intelectual.

Du Maurier también escribió obras de teatro y recibió premios y reconocimientos como el National Book Award de los Estados Unidos y la Orden del Imperio Británico. Algunos de sus libros fueron llevados al cine, como Rebecca (1940) y Los pájaros (1963), ambos filmes dirigidos por el genial Alfred Hitchcock, quien admiraba la obra de la novelista.

Desde mi punto de vista, creo que Rebecca es una novela muy interesante, de fácil lectura, con intriga y en la que, que a lo largo de las 464 páginas, va creciendo poderosamente el misterio. Daphne supo jugar maravillosamente con los personajes, desde la primera esposa muerta (Rebecca), que siempre está presente, hasta la segunda esposa que no tiene nombre. También realiza una buena descripción de los lugares y espacios donde sucede la acción.

La novelista no le da un nombre a la protagonista: en este caso siempre será llamada como la señora de Winter. Es una chica joven de 21 años que trabaja como asistente personal de Mrs. Van Hopper, una dama  americana millonaria  que jamás está contenta con el trabajo que realiza su acompañante. En unas vacaciones en Monte Carlo (Principado de Mónaco) conoce a Maxim de Winter. 

Su jefa enferma de gripe y debe estar en cama diez días, que es aprovechada por la pareja para conocerse y enamorarse. Un buen día la señora Van Hopper recibe un telegrama de su hija, en el que le anuncia que se casa. Van Hopper decide irse ese mismo día a Nueva York. La protagonista se pone triste pues por más que intenta ponerse en contacto con Maxim, ve que se tiene que ir y no logra despedirse de él. Sin pensárselo dos veces se dirige a su habitación. Una vez allí le cuenta lo que ocurre y Maxim le propone que siga con Van Hopper o se case con él y se vayan a vivir a Manderley, su mansión.

Tras la luna de miel llegan a Manderley. Maxim le presentó al servicio y a la señora Danvers, el ama de llaves. Una mujer fría, antipática y llena de odio hacia la nueva esposa de Maxim, quien se dará cuenta rápidamente y será presa del recuerdo de Rebecca, su primera esposa. Rebecca era una mujer preciosa y brillante en todos los sentidos y a la que todos parecen adorar, pero que murió mientras viajaba en un velero durante una tormenta, un año atrás.

La nueva señora de Winter no soporta la aptitud arisca de la señora Danvers, quien adoraba a Rebecca, y mantiene cada una de las habitaciones de la mansión como si aún viviera. Incluso ha reservado el ala este de la casa para guardar su memoria. Intenta por todos los medios hacerle la vida imposible a la protagonista, que incluso la induce a que se vista como Rebecca en un baile de disfraces, logrando un enfrentamiento del matrimonio.

Rebecca murió en un naufragio y Maxim reconoció, supuestamente, el cadáver de su esposa, que fue enterrado en la capilla de la familia. Sin embargo, un día aparece el navío y se descubre el cuerpo de Rebecca. Maxim tiene que afrontar un proceso judicial en el que es el principal sospechoso de la muerte.

Al final (no sigan leyendo este párrafo si no han leído la novela), se descubre que realmente sí la mató, pero de forma accidental. Maxim le cuenta la verdad a su actual esposa: estando en altamar, Rebecca le cuenta que está embarazada de otro hombre y en el fragor de la disputa, ésta muere. El marido engañado hunde el barco y reconoce el cadáver de otra mujer. Al final de la investigación se revela que la esposa tenía cáncer y que al no soportarlo se suicida. La señora Danvers incendia la mansión Manderley y muere en el incendio.

En cuanto a la película Rebecca (en español Rebeca, una mujer inolvidable) está dirigida por Alfred Hitchcock en el año 1940. Fue el primer filme que Alfred rodaba en Estados Unidos y que obtendría dos Óscar, a la mejor película y mejor fotografía en blanco y negro, de las nueve nominaciones.

Producida por David O. Selznick, cuenta como guionistas con Philip MacDonald, Joan Harrison, Robert E. Sherwood y Michael Hogan. La adaptación es muy fiel a la novela e incluso mejora en algunas escenas de la historia. La hermosa Joan Fontaine encarna a la segunda esposa de Maxim, interpretado por Laurence Olivier. Judith Anderson es la señora Danvers y Florence Bates la señora Van Hopper).

La película comienza con  la voz en off de Joan Fontaine repitiendo la frase que abre la novela de Daphne du Maurier: “Anoche soñé que había vuelto a Manderley…”, mientras  una cámara zingzaguea por un sendero cubierto de niebla y se van mostrando las ruinas de Manderley, una gran mansión enigmática y abandonada. Fontaine nos relata una historia que depende de otra historia, en este caso la de Rebecca, mujer que nunca sale en escena.


En cuanto al casting masculino, Ronald Colman fue uno de los candidatos para interpretar a Maxim de Winter pero el actor inglés no aceptó, disconforme con los aspectos del personaje. Hitchcock y Selznick descartaron a Melvyn Douglas, Walter Pidgeon, Leslie Howard y William Powell. Finalmente optaron por Laurence Kerr Olivier (1907-1989), quien a lo largo de su dilatada trayectoria profesional realizaría 120 obras de teatro, 60 películas y 15 series de televisión. El inglés cosechó cuatro Óscar. Desde muy pequeño fue un gran amante de la literatura y de las artes escénicas, sobre todo de la obra de William Shakespeare. Los entendidos aseguran que en escena era la encarnación misma de los mejores personajes de Shakespeare. Con la obraHamlet”, en la que se dirigió a sí mismo, cosechó un Óscar por su interpretación.

En cuanto al casting femenino, más de treinta actrices fueron rechazadas. Una de las candidatas para hacer de la segunda esposa fue Vivien Leigh, que por entonces estaba casada con Laurence Olivier. La prueba fue rechazada por la productora y el director, quienes la consideraron inadecuada para hacer de una esposa un tanto “mosquita muerta”. El productor había elegido a la inglesa Nova Pilbeam (rechazada por el director) y a Olivia de Havilland (“Lo que el viento se llevó”) pero ésta se negó a someterse a la prueba al conocer que su hermana Joan Fontaine también había sido seleccionada. Ambas eran enemigas y rivales. Tampoco gustaron Margaret Sullivan y Anne Baxter. Al final Hitchcock optó por Joan Fontaine (Joan de Beauvoir de Havilland), con auténtico acento inglés, aunque nacida en Tokio. Fue nominada al Óscar a la mejor actriz. Después, en 1941, y con el mismo director, lograría el Óscar con la película “Sospecha”. Joan fallecería en 2013, a los 96 años.

Para interpretar a la Sra. Danvers, Hitchcock se decidió por Judith Anderson. Este personaje secundario es quizás el más importante de la película, pues nos permite conocer la figura de Rebecca. El ama de llaves tenía un papel tenebroso: siempre vestida de negro de arriba a abajo, siempre con los brazos flexionados y sin apenas vérsele los pies. Parece que caminaba sin tocar el suelo. Nunca se la ve entrar en escena: cuando la cámara la capta ella ya ha aparecido. Su mirada, que escondía muchos misterios, daba miedo y escalofríos.

Dos personajes que también tienen importancia en la película son Jack Favell y la señora Van Hopper. George Sanders (Jack Favell) no tuvo que hacer un gran esfuerzo para interpretar a un primo de Rebecca lleno de cinismo y un tanto villano. Florence Bates (Sra. Van Hopper) era una abogada que no tenía experiencia como actriz. Acabó dejando los tribunales y se dedicó al cine.

Y no faltan algunas curiosidades en torno al filme: debido al éxito que tuvo la película, en España se empezó a llamar “rebeca” al tipo de chaqueta  “Cardigan”  (esas finas y con botones pequeños) que lucía Joan Fontaine a lo largo de toda la película.

En el guión original, el nombre de la protagonista era Daphne en honor a la escritora, Daphne Du Maurier, sin embargo, el productor David O. Selznick puso objeciones y el nombre de la protagonista desapareció. A lo largo de la película tan sólo se la llama “señorita de compañía de Van Hopper” o “la nueva señora de Winter”.

Laurence Olivier trató bastante mal a Joan Fontaine durante el periodo que duró el rodaje, pues él habría querido que su pareja Vivian hubiera sido la protagonista. Esto afectó a la actriz y el astuto Hitchcock aprovechó para hacerle creer que todo el mundo del equipo de rodaje la odiaba, haciéndola más tímida y reservada, justo lo que quería el director para que interpretara de forma brillante a la segunda señora de Winter.

Como digo, la adaptación de la novela es muy buena y siempre es un momento oportuno para volver a ver esta película del gran Hitchcock, que no deja de darle su toque personal a la historia, llenándola de misterio e intriga. Una buena opción para un domingo. ¡Disfrútenla!



Águeda Conesa


1 comentario:

j dijo...

Excelente comentario tanto a la novela como a la Peli. Me has dado ganas de recrearme de nuevo con su lectura o visión.
Y gracias por detallar el origen del nombre de esta chaquetilla que llamamos rebeca. Algunas he usado en mi vida, aunque no me quedarán como al actor. Un abrazo.