jueves, 30 de junio de 2016

"Infierno y nadie" de Antonio Marín Albalate (por José Antonio Santano)





Infierno y nadie   
           
Antonio Marín Albalate


Unaria, 2015    






Es curioso comprobar que existen en los seres humanos mundos opuestos, contradictorios que juegan un papel fundamental del pensamiento, de la percepción de las cosas que les rodean, de forma incomprensible o no tan incomprensible, según cada cual. En nuestra sociedad actual prima lo superficial a lo profundo, lo mediático a lo esencial. Y así ocurre igualmente en el ámbito literario. 


A veces parece que la literatura pertenece a unos cuantos narradores o poetas que los medios de comunicación nombran continuamente, silenciándose así al resto, un resto nada despreciable, tanto por la cantidad como por la calidad. De manera que son siempre los mismos los que poseen el don de la ubicuidad al estar en todas partes, pero no por ello el don de la esencia narrativa o poética. Esta es la cuestión que hoy toca tratar aquí, en esta sección dedicada a la lectura. Traemos a nuestro escaparate, el libro “Infierno y nadie. Antología poética esencial (1978-2014), de Antonio Marín Albalate (Cartagena, 1955), cuya edición, selección, estudio preliminar y notas han sido elaboradas por el profesor José Luis Abrahan López. 

Habría que decir de principio que es este una interesantísima aproximación a la obra del poeta Marín Albalate. Se inicia esta antología con poemas escritos allá por el año 1978 (“Apocalipsis en Mi menor para bajo, a una sola voz” y “Con el dedo en la llaga”), momento de cambio y transición política de la dictadura a la democracia y que en la poesía de Marín Albalate tiene su correspondencia en estos versos: «Vivo en mí / la vida que de dicta mi conciencia», «Denunciar entretanto la injusticia / y todo lo que sea inmoral e indecente / como el hambre y la muerte… / luchar con la voz, con el grito, con la palabra / siempre a punto que es lo que más a mano se tiene», donde el “yo” es objeto y sujeto poético. 

Acercarse a la poesía de Marín Albalate es como hallar un oasis en pleno desierto, la deslumbrante luz de la palabra, esa que nos eleva y nos conduce a la plenitud, que nos devuelve la esperanza, la vida.  El poeta se vale de todos los recursos necesarios para expresar con voz sólida e inconfundible las razones de su existencia, inseparable de su profunda raíz ética, como así nos lo recuerda en las primeras páginas del estudio preliminar José Luis Abrahan: «…Marín Albalate es un poeta ético pues todo en él se reviste de sinceridad, pasión, transparencia y deslumbramiento». 

Su voz es una voz trascendida, que busca continuamente lugares y espacios para el encuentro, para vivir el amor, la música, la naturaleza o el paisanaje la única razón que dignifica al hombre. Se resiste a ser miembro de una sociedad adocenada, sumisa, incapaz de alzar la voz contra la desigualdad y la injusticia, y en este sentido su poesía es a veces transgresora, dolorosa, reivindicativa y rebelde. Llama la atención que siendo Marín Albalate de Cartagena, en su mundo poético esté tan presente la nieve, el invierno, de tan opuesta naturaleza a la calidez de la mar, como si la soledad del poeta, sus silencios fuesen expresión de los naufragios vividos: «Entender la nieve es siempre / Recordar la mujer que no vuelve», «Y el cuchillo del invierno como un bisturí / Extirpando –tesoro de luz- el ojo de mi alma», «En su noctámbula mirada, / Vuelva, / Helándolo todo, la oscura flor del invierno / Y su carámbano mortal de tristeza…». 

La mirada del poeta lo escruta todo, como si en ello le fuera la vida. El amor pasional, la poesía en la voz de sus poetas de influencia (José María Álvarez, Leopoldo María Panero, José Agustín Goytisolo, Lorca, Luis Alberto de Cuenca, Machado, Neruda, Miguel Hernández, etc.) o la música (jazz, blues), que ocupa un lugar preferente en la poética de Antonio Marín (Mahler, Serrat, Patxi Andión, Amador Blaya, Aute, entre otros), en expresión de una manera de ser y de sentir. La poesía de Marín Albalate profundiza en la existencia del ser humano y su capacidad creadora. Ética y estética en comunión perfecta. 

“Infierno y nadie” es una antología necesaria, de obligada lectura si lo que se busca es poesía de calidad, poesía para el conocimiento y la vida en un tiempo turbulento y caótico. Poesía para siempre, y, como dice el poeta Marín Albalate, poesía para «ahora que todo es invierno y nadie». Ahora la luz de la palabra, la esencial poesía de este gran poeta cartagenero.
 
José Antonio Santano



*Pincha aquí para leer la reseña de 
INFIERNO Y NADIE de Noelia Illán.
*Pincha aquí para leer el homenaje a Leopoldo María Panero 
en el que Albalate participó.



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