lunes, 14 de noviembre de 2016

EL PULSO DE LA JOVEN POESÍA ESPAÑOLA: NACER EN OTRO TIEMPO (por Rosario Troncoso)


El pulso de la joven poesía española: 
Nacer en otro tiempo (Renacimiento, Sevilla 2016)


Este año he tenido la oportunidad de leer, y comentar dos antologías punteras que recogen lo más destacable dentro del panorama de la poesía joven española. El futuro está asegurado en lo poético, al menos de momento.

La primera que cayó en mis manos, y que reseñé con entusiasmo, fue Re-generación. Antología de poesía española (2000-2015) editada por Valparaíso. Se trata de un brillante trabajo de José Luis Morante, crítico y poeta, al que admiro por su impecable trayectoria, su veteranía y su experiencia.

La segunda, que es la que nos ocupa, también brillante, es Nacer en otro tiempo. Antología de la joven poesía española (Renacimiento, Sevilla 2016, 236 páginas). Se trata de una selección, minuciosa y bien llevada, por parte de los coordinadores de esta edición, Miguel Floriano y Antonio Rivero Machina, que sirve de escaparate a un buen racimo de poetas jóvenes (unos más que otros), que también están presentes en la antología de Morante, junto a otros nuevos que merecen también ser, y estar.

Las comparaciones son odiosas, y no caeremos en ellas, pero sí es necesario destacar el aspecto positivo del florecimiento súbito de esfuerzos por reunir, en el papel, a muchas de las voces poéticas que más suenan, o que más futuro tienen, y que vienen a demostrar la buena salud de la poesía de calidad en los autores más jóvenes de nuestro país, afirmación que refuerza Álvaro Valverde en su inmenso prólogo, el primero de los golpes de efecto de este libro.

He afirmado en muchas ocasiones, y mantengo mi opinión, como coordinara de varias antologías, y autora, que embarcarse en proyectos de estas características es una misión temeraria, casi siempre, y solo apta para valientes y, quiero pensar, entusiastas de la literatura. Es el caso de Miguel Floriano, uno de los coordinadores de esta edición, al que he abordado de forma directa, para obtener una visión amplia, más allá de una lectura simplificada de un libro de poesía joven más.

Nacer en otro tiempo, está lejos de ser una antología pretenciosa (y peligrosa), y la clave del éxito radica en la variedad, la pulcritud en la selección, la primorosa edición, se mire por donde se mire, que facilita el disfrute de la polifonía que aporta haber apostado por poetas muy diversos, que coinciden en la juventud, en la época, sí, pero sobre todo, en la calidad de unos textos sobresalientes, diferentes en estilo, en estética, libres de corrientes o etiquetas. Autores individuales, dignos, en justicia, de ser tenidos en cuenta por separado.

Si el objetivo original de este libro era dejar al lector con la miel en los labios, dispuesto a investigar, a descubrir, y a decantarse por unos u otros autores, se ha conseguido con creces, mi enhorabuena a Floriano y a Rivero Machina.

Los elegidos, para esta ocasión, son poetas nacidos entre 1980 y 1997. Aquí sus nombres: Sergio C. Fanjul, Javier Vela, Andrés Catalán, María Alcantarilla, Ben Clark, Pablo Fidalgo, Constantino Molina, Luis Llorente, Javier Vicedo, Víctor Peña Dacosta, Aitor Francos, Juan Bello, Martha Aunción Alonso, Laura Casielles, Unai Velasco, Francisco José Najarro, Berta García Faet, María Eugenia Motilla, Rodrigo Olay, Diego Álvarez Miguel, Ruth Llana, Emily Roberts, Paula Bozalongo, Gonzalo Gragera, Gema Palacios, Xaime Martínez, María Elena Higueruelo y Óscar Díaz.

Es complicado, en la reseña de un solo autor y su poemario, escoger un poema representativo, y es preferible a veces, claudicar ante los gustos personales, a pesar de una posible polémica. En la reseña, o en el comentario, de una antología de estas características, se hace cuesta arriba disertar, sin dejar mucha información en el tintero, la poética y trayectoria de cada poeta, destacándolo sobre el resto. Por tanto, me limitaré a nombrar aquellos que son para mí una garantía, como Sergio C. Fanjul (el veterano de esta nómina poética), Javier Vela, Víctor Peña Dacosta, Aitor Francos, Ruth Llana, Rodrigo Olay, Xaime Martínez, Gonzalo Gragera, Emily Roberts,  y también, los que han sido todo un descubrimiento, una sorpresa, como Unai Velasco, Paula Bozalongo, Oscar Díaz (el más joven), María Alcantarilla o Ben Clark.

El orden aquí, responde a mis preferencias, pero en el libro se disponen según el año en que nacieron (Fanjul, 1980 y Díaz, 1997).
Que en estos tiempos se editen trabajos de esta índole, demuestra, no una falta de originalidad o de ideas, para dar a conocer a poetas más o menos inéditos. Se trata de un libro cuidado, que ofrece una muestra de lo que se escribe ahora. Merece el mayor de los respetos, y toda la admiración. Así se lo hago saber a Miguel Floriano, confiando en que lo haga extensivo a su compañero.
Mientras, conversamos con él.


Queremos conocer a fondo a la mitad del equipo de Nacer en otro tiempo. Si me preguntan, ¿qué referencias me das sobre ti? ¿quién digo que es Miguel Floriano?
De momento, Miguel Floriano es un estudiante de literatura díscolo, enfermo de impaciencia y víctima de una perniciosa sed de conocimiento. Por otra parte, su ser-ahí está tratando de responder a una pregunta/alunizaje hilvanando palabras que liberen cierta cordura. Y lo que quiere, grosso modo, décadas vista, es seguir aprendiendo, seguir mejorando, seguir viviendo, para llegar algún día a ser un gran poeta.

Si es que se puede ambicionar algo, qué ambicionas tú en la POESÍA?
Aspiro a llegar a escribir tres o cuatro poemas memorables.

Aunque resulte una pregunta tópica, ¿es la época actual nefasta para la lírica?
No es que la afirmación conserve la resistencia tenaz de un tópico, sino que además ya ha alcanzado la categoría de superstición. Naturalmente que no. Estamos viviendo una época excelente.

En el prólogo de la antología, Álvaro Valverde afirma que a pesar de la mala salud que siempre ha padecido este “género menor” (del que algunos dudan incluso que sea un género literario), la poesía está, sigue entre nosotros. ¿Qué aporta esta compilación de autores jóvenes al maltrecho panorama cultural?
Aporta una excelente compilación de grandes poetas y excelentes poemas. Poemas que, dicho de sea de paso, dialogan entre ellos. Cuando Álvaro Valverde se refiere a un ‘género menor’ alude a una actividad literaria histórica y esencialmente inútil, en el sentido de que se opone a cualquier actitud utilitaria. La poesía siempre estará ahí para quien busque una comunión plena entre su ser y el mundo. Pero no todos, bueno, eso.
El panorama cultural no lo veo maltrecho. En donde late la podredumbre es en las posiciones de poder.

Ego y poesía, ¿van de la mano? Es cierto que la lucha de egos inflados se vive en cualquier disciplina, pero en poesía, se dice que es mucho más difícil librarse de las puñaladas ¿qué opinas?
Es cierto que la vanidad prepondera entre los poetas. De cualquier modo, para mí la vanidad es una excelente forma de cortesía, si uno sabe acompañarla de buen humor e ironía, que es la forma que tiene la gente inteligente de mostrarse afecto. Detesto, a pesar de lo pragmática que resulta, la falsa modestia. Algunos la confunden con la virtud. Prefiero el disparate de un ególatra al temperamento ladino de un falso modesto. Nada se aleja tanto de la verdad como la modestia.
Acabas de hacerme recordar una frase de Auden, muy simpática, que se relaciona tangencialmente con esto. Dice que, normalmente, cuando un artista se encuentra con otro, lo primero que se pregunta es: ¿le gustaré o no le gustaré? Y en ese esfuerzo por gustar, o por descubrir la estima que el otro te tiene, es donde juegas con las cartas boca arriba, y te muestras íntegro.

Las claves de “Nacer en otro tiempo”. ¿Qué aporta de nuevo o de diferente al lector?
Aporta frescura, sobre todo aporta frescura. Expone las diversas confrontaciones dialécticas entre los distintos poetas que la conforman y el extraño tiempo que les ha tocado vivir. Un tiempo que nos ha legado ese miedo paciente de lo que se ha dispuesto.

¿Cómo ha sido el proceso de edición de este libro?
Antonio y yo contactamos a tenor de la publicación de nuestros libros en la colección Tierra. Comenzamos a intercambiar correos electrónicos y a raíz de eso surgió la idea de la antología. Propusimos cada uno unos veinte nombres y después dedicamos más de mes y medio a reducir el número a veintiocho. En principio la antología iba destinada a publicarse en Círculo de poesía, la revista digital que dirige el poeta mexicano Alí Calderón, pero el original, una vez terminado, llegó a manos de Abelardo Linares. Le encantó y nos propuso la edición, y rechazarla no era una posibilidad. Le debo una disculpa a Alí por esto, que siempre se ha portado maravillosamente conmigo.

Muchos nombres de los que están, se repiten en otras antologías coetáneas, y simultáneas, como la de José Luis Morante en Valparaíso, Re-Generación, ¿son los que deben estar? ¿Están todos los que son, según vuestro criterio?
Afinamos la selección lo mejor que hemos podido o creído. Sí que es cierto que hemos cometido errores bastante graves, como la no inclusión de excelentes poetas como Álex Chico o Verónica Aranda. Errores de la premura y el entusiasmo, que espero no trasciendan.
El hecho de que coincidan nombres en ambas antologías, que han salido en un lapso corto de tiempo, me parece una circunstancia positiva. Los lectores podrán visitar un florilegio a partir de la lectura del otro, indagar más en los poetas de su agrado…

El poema perfecto, ¿cómo ha de ser?
Lo desconozco.

¿Qué tipo de poeta eres? ¿Huyes de las etiquetas y las clasificaciones, o, por el contrario, las crees necesarias?
A mí me resultan divertidas. En última instancia termina siendo el propio poeta el que mejor se conoce. Aunque ello sea pura cicuta.
¿Qué tipo de poeta soy? Uno al que le interesa sobre todo la complejidad de la propia experiencia literaria.

Poesía y redes sociales: ¿vínculos o heridas de guerra?
A mí me parece que son positivas. Propician una comunicación solvente, un diálogo fértil. Sí que es cierto que también favorecen la transmisión de la mediocridad.

Referentes clásicos que no pueden faltar a ningún lector de poesía, que pretenda profundizar en metapoesía, entender el lenguaje de los versos, etc.
¿Profundizar en metapoesía? La metapoesía resulta de mi interés porque, a mi juicio, es una de las formas más efectivas de llevar a cabo una crítica del propio lenguaje, de poner evidencia su incapacidad para penetrar en la naturaleza de las cosas. Revela ese carácter arbitrario del signo del que hablaba Saussure, que presenta siempre un estado de cosas, y no las cosas mismas. El lenguaje es eminentemente conceptual, y la poesía lo que hace es derruir esa abstracción para volver la cadena sonora materia sensible y perdurable. El concepto de metaliteratura se afianzó durante los últimos treinta años del siglo pasado, pero ya tiene antecedentes preclaros mucho antes: se me ocurre Lope de Vega en aquel soneto que le encargara Violante, se me ocurre Galdós invocando a su personaje mediante una llamarada de luz roja en El amigo manso.
No hace falta entender el lenguaje de los versos. Basta con que te guste.

Adoro preguntaros esto a todos los poetas a los que entrevisto: Tu locus amoenus.
Mañana mismo, tomando una copa con Óscar y María Eugenia Motilla en el pub El Paraguas, e interrumpiendo cada cierto tiempo la conversación para fijarnos en el movimiento de una sombra cualquiera.

¿Qué debe tener un poeta joven para “triunfar”?
Ambición, sensibilidad, buen oído, lecturas y techné. (Y tiempo)

Un proyecto inmediato.
Lo cierto es que ninguno. Llevo casi tres meses sin escribir un solo verso. Lo relaciono con el gran deleite que me está procurando el leer mucho ensayo y reflexionar sobre lo leído.

¿De la Literatura se puede vivir?
No, a menos que.
¿Qué sugieres para acercar al público más joven a los versos?
Más presencia en los estadios primeros de la educación. Pero enfocada desde otra perspectiva, sin frivolizar, sin ser obscenamente convencionales. Que les muestren ‘El desayuno’, de Luis Alberto de Cuenca, en lugar de ‘La canción del pirata’. Esto que acabo de decir es bastante atrevido.

El poema del que te sientes más orgulloso, el que te define.
Estoy particularmente satisfecho con ‘Primitiva elegía’, que forma parte de Quizá el fervor, porque el escribirlo me trajo al recuerdo, de manera extraordinariamente nítida, a aquel niño que se quedaba arrobado cuando asomaba la luna. También con ‘Meditación en Salave’, incluido en Claudicaciones, porque atrapa muy bien esos instantes de revelación que el poeta suele anhelar tanto. Este último sintetiza muy bien, creo, mi poética.

Trabajar en una antología es de valientes. ¿Habéis tenido Antonio y tú muchos problemas con los autores, o todo ha ido sobre ruedas?
Alguien tendrá que explorar esos territorios imposibles, dar el primer paso antes de que, posteriormente, lleguen los eruditos a sentar cátedra.
Hemos tenido algún que otro percance (yo, no Antonio, que es una persona mucho menos temperamental, más comedida), pero que se ha quedado en anécdota.

¿Cuál es el mejor momento para leer poesía?
El mejor momento para leer poesía es cualquier momento.


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