domingo, 13 de noviembre de 2016

LITERATURA Y CINE: LA PRINCESA PROMETIDA


AS YOU WISH



Hola. Me llamo Íñigo Montoya.
Tú mataste a mi padre.
Prepárate a morir.


Yo tenía 8 años, quizá alguno más, y aquel chico venía a casa a menudo. Yo tenía 8 años -o alguno más- y pillé un resfriado que me mantuvo en cama tres días. Aquel chico vino a verme cada día con su película favorita y la veíamos juntos. Te va a gustar, me dijo. Era alto, rubio, con el pelo un poco revuelto. Vaqueros anchos, camisas ochenteras. Era hijo de unos amigos de mis padres y vivía a tres calles. Su perra era negra y con un pelaje precioso. Venía muy a menudo. Y yo, señores… Yo estaba perdidamente enamorada de mi Westley particular.

“La princesa prometida” (1973) ha sido siempre una de mis novelas favoritas, y no siento menos devoción por la película de 1987, dirigida por Rob Reiner -y más sabiendo ahora lo que para mí suponía volver a verla-. Para empezar, porque es una adaptación muy fiel del libro (el guionista precisamente es el autor, William Goldman, que lo publicó en 1973), pero sobre todo porque ¿quién no ha disfrutado con la historia que allí se nos contaba a los nacidos en los 80?


Buttercup, la princesa, se crió en una granja de Florín. Sus pasatiempos favoritos eran montar a caballo y atormentar al muchacho que trabajaba en la granja, dice al principio el narrador (y créanme que lo digo de cabeza: me la sé de memoria). El muchacho, Westley, siempre que ella le ordenaba hacer algo respondía “Como desees”, lo que en realidad significaba “Te quiero”. Tras declararse su amor, Westley decide hacer las Américas en busca de fortuna, y deja en la granja a una Buttercup entristecida y que apenas desea ya vivir. Pero antes de llegar a su destino, el temible pirata Roberts aborda el barco de Westley. Y el pirata Roberts nunca hace prisioneros...

Aquí empiezan los spoilers: Buttercup, tras saber el terrible final de su amado, accede a casarse con el príncipe de Florín, Humperdinck, que tiene un plan malvado para incriminar al país vecino, Guilder: matará a su esposa en la noche de bodas y se desatará la guerra entre ambos reinos. Para ello, contrata al siciliano Vizzini, el hombre más inteligente de la Tierra, que a su vez está acompañado del espadachín Íñigo Montoya, y Fezzik el Turco, un gigante de fuerza descomunal. Los tres la secuestran (fingiendo que han sido los guilderianos) y marchan a los Acantilados de la Locura, el camino más directo a Guilder, para abandonar el cadáver de Buttercup allí.

En ese momento aparece en escena “el hombre de negro”, quien intenta rescatar a la princesa, tapado con un antifaz. Allí, en los Acantilados, vencerá al español con la espada; más tarde, en combate cuerpo a cuerpo dejará k.o. a Fezzik, mientras Vizzini huye con la chica (¡Inconcebible!). Finalmente se bate en duelo con el siciliano en una batalla de ingenio. Será “el hombre de negro” quien en esta ocasión mate a Vizzini.

Ambos huyen, mientras la princesa sigue pensando que el extraño personaje es el mismo pirata Roberts. Por ello, cuando tiene ocasión lo empuja por un barranco como venganza por matar a su amado. Cuando él grita "Como desees", Buttercup se lanza también al vacío: ¡Mi dulce Westley! ¿Qué es lo que he hecho?

El príncipe Humperdinck les sigue la pista. Tras varios episodios (siempre me ha encantado el del Pantano de Fuego), el rey apresa a la pareja, y deja libre a Westley a cambio de que Buttercup vuelva con su prometido. Pero Humperdinck miente: Westley es llevado como prisionero al quinto piso del Zoo de la Muerte (en el libro)/la Fosa de la Desesperación (en la película), torturado día y noche con la Máquina, un artilugio que succiona la vida, hasta que muere.

Mientras tanto, Íñigo y Fezzik se reencuentran. El gigante le cuenta que queda poco tiempo para la boda del rey y que el conde Rugen, la mano derecha de Humperdinck, es “el hombre de seis dedos”, a quien Íñigo ha perseguido toda su vida para vengar la muerte de su padre. Por ello, deciden detener la boda y matar a Rugen, pero para asaltar el castillo necesitan el ingenio del “hombre de negro”, puesto que Vizzini ha muerto. Logran encontrar el cadáver de Westley y lo transportan ante el Milagroso Max, que resucita al héroe.

Pero la boda ha terminado: Buttercup se ha casado y planea suicidarse, destrozada al ver que Westley no ha venido a buscarla, pero éste se lo impide en el último momento. Humperdinck entra en la habitación dispuesto a luchar contra el joven, pero Westley hace uso de su ingenio para intimidarle, consiguiendo que Humperdinck se deje atar a una silla mientras huyen del castillo.
Por su parte, Íñigo se enfrenta al conde Rugen en una batalla ya mítica y le vence en un duelo de esgrima, alcanzando así su venganza después de veinte años. Finalmente los cuatro protagonistas se marchan de Florín montados en cuatro caballos blancos.

Ahora vayamos a las diferencias con la novela (preciosa edición, por cierto, la que me regaló JB hace poco y que guardo con sumo mimo, muy cerca de mi cama). El argumento de ambos formatos es el mismo prácticamente, con leves diferencias en los personajes (o sus historias personales), y estos tienen la misma relevancia tanto en el libro como en el filme. Los combates y pruebas de ingenio son muy fieles adaptaciones, y el mensaje que al final se da al espectador en ambas versiones es que el amor acaba triunfando pero no siempre los “malos” son vencidos.

Algunas diferencias que llaman la atención son:

-El príncipe Humperdinck: es bastante más apuesto en la película, y no parece un “barril” ni cojea, como en la novela. Su carácter es similar.
-El pasado de Íñigo Montoya: sabemos gracias a una retrospección que su padre, Domingo Montoya, era el mejor espadero de Toledo, y que el maestro Yeste, de Madrid, le pedía que le realizara los encargos más difíciles. Un día un noble le pidió una espada para una mano de seis dedos, y el noble se negó a pagar su precio. Domingo fue asesinado, y su hijo de diez años desafió al noble, que no lo mató pero lo venció en menos de un minuto. Le dejó dos cicatrices en la cara. A partir de aquello, Íñigo dedica diez años a aprender el arte de la espada, y recorre medio mundo buscando al hombre de seis dedos. A los treinta, deprimido por no encontrarlo, se da a la bebida, y es entonces cuando Vizzini le encontró en una taberna. Todo ello se lo cuenta en la película de forma muy resumida en los Acantilados de la Locura al hombre de negro.
-Fezzik, el gigante, es llamado el Turco, y su historia en la novela se cuenta de una forma más detallada. Su padre descubrió que tenía una fuerza descomunal y lo hace luchador profesional. Cuando mueren sus padres, se une a un circo ambulante, pero lo expulsan porque tiene mucha fuerza. De ahí marcha a Groenlandia, el lugar más solitario de la Tierra, donde Vizzini le encontró (esto sí se cuenta en la película aunque de forma tangencial). En la película, eso sí, Fezzik no tiene bigote, y en la novela no está rimando todo el tiempo con Íñigo. Y qué pena nos dio cuando el actor murió en el 93…



-El Vizzini de Reiner es inteligente, pero no muestra problemas con las piernas ni tiene joroba, como dice Goldman. En un principio, iba a ser Danny DeVito el actor que lo interpretaría, pero finalmente fue Wallace Shawn, que tuvo que aprender bien el acento siciliano para el papel.
-El albino de la Fosa de la Desesperación: en la película, se ríe del futuro lamentable que le espera a Westley. En el libro es el primo de Yellin, el Encargado del Cumplimiento de las Leyes de la Ciudad de Florín y fiel servidor de Humperdinck. Sabedor de que la Máquina del conde es peor que la muerte, el albino le propone a Westley una muerte rápida para acabar con su sufrimiento en el libro, pero éste se niega. En la película su personaje apenas tiene importancia.
-El rey Lotharon, padre de Humperdick, está continuamente enfermo, por lo que despiden al Milagroso Max de la Corte. Su esposa, además, había muerto, y Lotharon había vuelto a casarse con una mujer llamada Bella, a la que Humperdick la llama "madrastra malvada", “MM” para abreviar. Tampoco Buttercup era la primera esposa del rey… (la anterior era calva). Todo esto no aparece en la película.
-Buttercup conoce al Conde Rugen y su esposa antes de llegar al reino en el libro: acuden a la granja de la chica para ver a Buttercup de cerca. La mujer le pide a Westley que le enseñe cómo alimenta a las vacas, y es cuando Buttercup se pone celosa y se da cuenta de que está enamorada del muchacho. Esto no aparece en el filme. El Conde Rugen en la novela aparece como Ty, pero en la película Humperdink siempre lo llama Tyrone.
-En el mejor beso también hay diferencias: Goldman dice que el primer beso entre Westley y Buttercup superó a todos los grandes besos de la historia; Reiner dice que fue el último el que lo consiguió.
-En la película, cuando Westley rescata a Buttercup, le levanta la mano por decir que todavía ama a Westley a pesar de haberse comprometido con Humperdinck. En el libro sí la golpea. Su secuestro dura dos días y recorren el Pantano de Fuego en siete horas; en la película sucede todo en unas horas. En el Canal de Florín, son tiburones los que quieren comerse a la princesa cuando ella se arroja del barco de Vizzini; en el filme son anguilas.
-Los peligros del Pantano de Fuego: en ambas versiones son las erupciones de fuego y los RAG (Roedores de Aspecto Gigantesco), pero se añade un tercero distinto en cada versión: para Goldman, Buttercup cae en las Arenas de Nieve, que tienen una consistencia similar a los polvos de talco y destruyen por asfixia, mientras que para Reiner se sumerge en las arenas resplandecientes o relampagueantes (Goldman habla de este tipo de arenas en el libro, pero dice que no deben confundirse con las primeras, puesto que éstas son húmedas y matan a sus víctimas ahogándolas).



-En el libro es el Zoo de la Muerte (no la Fosa de la Desesperación) el lugar de tortura de Rugen: el Zoo estaba lleno de animales, pero no recibía visitantes. Era subterráneo y tenía cinco niveles según la peligrosidad de los animales. El quinto, donde muere Westley, estaba vacío. Allí, además de quitarle la vida con la Máquina, le queman las manos, le ponen garrapatas… Todas estas torturas no aparecen en el filme. Íñigo y Fezzik desconocen la existencia de la verdadera puerta de entrada al Zoo, por lo que entran por la falsa y tienen que ir bajando de nivel derrotando a los animales hasta llegar al cadáver de Westley. En la película, acceden a la Fosa de la Desesperación aprentando un resorte camuflado en el tronco de un árbol. Íñigo le pide al alma de su padre que guíe su espada.
-En la película, la pastilla milagrosa de Max y su esposa Valerie, que revive a Westley, no tiene duración limitada (en la novela dura 40 minutos el efecto). También hay algunas diferencias en cuanto al Milagroso: en la novela lo mejor del mundo para él son los caramelos para la tos; en la pantalla prefiere un buen bocadillo de cordero, lechuga y tomate cuando el cordero es rico y el tomate está en su punto.

Pero quizá lo más reseñable es el final. En la novela, se nos dice:

"Estaban francamente asustados, aunque no había motivos para preocuparse: montaban los corceles más veloces del reino, y ya llevaban la delantera. Sin embargo, eso fue antes de que la herida de Íñigo volviera a abrirse, y de que Westley volviera a recaer, y de que Fezzik escogiera el camino equivocado, y de que el caballo de Buttercup perdiera una herradura. Tras ellos, la noche se llenó con los sonidos crecientes de la persecución..." (capítulo 8).

Goldman termina así su historia, dejando el terreno preparado para una secuela. En cuanto a Reiner, nos ofrece un final feliz en el que los cuatro jinetes logran huir hacia la libertad y se contempla la posibilidad de que Íñigo se convierta en el nuevo pirata Roberts puesto que, cumplida su venganza, no sabe qué hacer ahora con su vida.

También es importante hacer mención al prólogo del libro: Goldman explica que, siendo niño, enfermó de pulmonía y tuvo que guardar cama durante varios meses. Durante ese tiempo su padre, un barbero que apenas sabía leer, se esforzó cuanto pudo por narrarle el libro que le leía su padre estando enfermo: "La princesa prometida", de S. Morgenstern. La novela fascinó a Goldman hasta tal punto que, cuando creció, quiso hacerse con un ejemplar para regalárselo a su hijo Jason; sin embargo al niño no le gustó. Goldman descubrió que su padre se había saltado algunas escenas y capítulos porque ralentizaban mucho la lectura. Decidió, pues, adaptarlo para que fuese más comprensible y volver a publicarlo.

Tuvo problemas legales con los herederos de Morgenstern, fallecido hacía más de un siglo, pero finalmente se salió con la suya y consiguió publicar el libro y escribir el guión de la película. Pero todo esto es mentira: Goldman se lo inventó. No existe el tal S. Morgenstern (que es además uno de los seudónimos de William Goldman).

Así Goldman escribió dos historias dentro de "La princesa prometida": una es la principal, la de Buttercup y Westley; la otra, escrita en letra cursiva para diferenciarla mejor, son los "recuerdos" de Goldman cuando su padre le leía la novela, y se van intercalando con la trama principal.
Todo esto se refleja en la película, aunque de forma diferente: un anciano (el Colombo de cuando éramos niños) visita a su nieto enfermo para leerle "La princesa prometida", al igual que hacía su padre con él y él mismo con su hijo. En las escenas de besos, el nieto interrumpe la lectura porque no le gustan esas cosas, por ejemplo.

He encontrado algunas curiosidades sobre la historia, como que William Goldman escribió el primer capítulo de la segunda parte de "La princesa prometida", titulada "El bebé de Buttercup". Retoma la historia del primer libro, amplía el pasado de Íñigo y cuenta cómo Fezzik va tras un hombre que ha raptado a Waverly, la hija de Buttercup y Westley. No se sabe por qué motivo el autor decidió interrumpirla.
Goldman ha publicado con su nombre y dos seudónimos (S. Morgenstern y Harry Longbaugh). Se exilió a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, y en 1983 publicó su segunda y última novela: "Los gondoleros silenciosos". Ha escrito varios guiones de películas, como por ejemplo "Marathon Man" (novela de 1974, película de 1976).
En cuanto al casting para el papel de Buttercup, se valoró a Courtnetey Cox, Whoopi Goldberg, Carrie Fisher (la Leia de las galaxias), Meg Ryan o Uma Thurman. Finalmente fue Robin Wright. Mi querido Íñigo fue Mandy Patinkin, recientemente visto en la serie Homeland (se lesionó las costillas por aguantar la risa en la escena con Billy Crystal (el milagroso Max).
Mark Knopfler, por cierto, compuso la banda sonora. La canción principal de la misma, “Storybook Love”, fue nominada al Óscar como mejor canción original y a su vez, la banda sonora instrumental lo fue a los premios Grammy.
En fin: que es evidente que no puedo ser objetiva con la historia que nos cuentan tanto en la novela como en la película. A mí es una historia que me ha vuelto loca siempre, sobre todo la pasión por la venganza de Íñigo Montoya (¿quién no ha dicho alguna vez su famosa frase?) y el hecho de que no siempre "los malos" mueren (cosa que sólo se apunta en la película pero que en la novela es muy patente). Lo cuestionable en este caso es que al final mi intento de recomendar un filme se ha convertido en un listado de diferencias entre ambas historias provocado por mi pasión a La princesa prometida. Muy friki todo, sí. 



Pero además -así lo ha querido la casualidad- escribo estas letras estando resfriada, en el sofá de mi casa y con la película proyectada en el televisor, como si de un homenaje a Goldman se tratara. Y lo más curioso es que aún, pasados tantos años, sigo acordándome de aquel muchacho de pelo revuelto que venía a visitarme cuando estaba enferma con su VHS debajo del brazo. Todo vuelve, dicen.

As you wish.

Noelia Illán



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