jueves, 22 de diciembre de 2016

33 REFLEXIONES QUE CRISTO HARÍA EN MI LUGAR de DAVID GONZÁLEZ LAGO (por Carmen Juan)




Desde la editorial Esdrújula nos llega 33 reflexiones que Cristo haría en mi lugar¸ un poemario escrito por David González Lago. 33 poemas, precedidos por un generoso prólogo de Antonio Praena, que constan de 33 versos cada uno y convierten este número en significativo al cubo, puesto que ésta es también la edad de su autor (y la edad con la que dicen que murió Jesucristo, como todos saben).

El escritor cordobés, que es además antropólogo, licenciado en Historia del arte y profesor de Geografía e historia, se mira en un espejo en el que comprueba que su silueta y la de Jesús no son tan distintas, salvando las distancias temporales y, por descontado, las de relevancia universal. Así, multiplica panes y peces y también copas, convierte en vino el agua y lo bebe repetidamente, y aunque reconoce al traidor que habita en su propia casa, consiente. Obra milagros apegados a la cotidianeidad tales como seguir levantándose cada mañana a pesar de todo, y perdona a los amigos que lo niegan y a sí mismo, que niega a su vez a los amigos.


Con un estilo desenfadado e irreverente, David se convierte en protagonista de algunas de las escenas más conocidas del Hijo de Dios, modificándolas, eso sí, para no caer en anacronismos. Se enfrenta a los mercaderes y cura a los ciegos, pero lo hace a su manera y por motivos modernizados. Es más pragmático que el Salvador de los cristianos porque demasiadas veces ha puesto ya la otra mejilla y escribe parábolas cargadas de ironía y en ocasiones de un componente de crítica social que no puede pasar desapercibido. Admite el poeta que no es muy buen pastor y que con el paso del tiempo, parafraseando a Marea, se aparta del rebaño porque no sabe dónde va.


Es este 33 reflexiones que Cristo haría en mi lugar un libro que, aunque peque en ocasiones de pretencioso (como puede parecer a veces la figura de Cristo, sí) es un ejercicio arriesgado, valiente, como bien observa Praena en sus palabras previas, porque ¿quién se atreve a escribir en torno a Dios en un siglo que ya ni siquiera se molesta en renegar de él? Por esta parte tampoco podemos pasar por alto el mérito de la editorial Esdrújula, que ha querido contar en su variopinto catálogo con un título de estas características.


Carmen Juan


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