domingo, 18 de diciembre de 2016

LITERATURA Y CINE: DESMONTANDO A HARRY


LITERATURA Y CINE: DESMONTANDO A HARRY




Desmontando a Harry es una película del prolífico Woody Allen. Podría resumirse en una ácida crítica al mundo intelectual por parte de Allen y protagonizada por él mismo. 



El film nos habla de la frustrada vida de Harry Block, un exitoso escritor de novelas que se inspira en sus propias experiencias personales para escribir sus historias. Este hecho hace que varios de sus familiares y amistades se sientan molestos con él al ver reflejados detalles de su intimidad en los libros. Un día Harry recibe una invitación de su antigua universidad, de la que fue expulsado, para realizarle un homenaje por su fructífera carrera literaria. Ante la perspectiva de tener que acudir en solitario al acto, Harry comienza a buscar desesperadamente a alguien que le acompañe.

La película, que en su versión original se titula ‘Deconstruyendo a Harry’, toma la corriente filosófica del deconstructivismo del francés Jacques Derrida consistente en el análisis psicológico mediante la descomposición en piezas para una mayor comprensión de las partes que integran el conjunto.

En la figura de Harry se aglutinan todos los tópicos del escritor empezando por su apellido, Block, que hace referencia al bloqueo del escritor. Harry tiene una gran ego acompañado de una visión muy subjetiva donde él es lo más importante. No se para a pensar en los demás y el daño que puedan causarle sus acciones, todo está bien si es en su beneficio. Además, parodiando a escritores decadentes como Bukowsky u otros muchos, también es aficionado a las chicas de compañía por las que tiene una obsesión enfermiza.

Podemos ver así como su protagonista, Harry Block, desmonta su vida y obra por completo, con ligeras pinceladas aquí y allá de sus experiencias, personajes ficticios, relatos cortos y, sobre todo, confusión entre la vida real y la fantasía literaria.







El ritmo es desde el inicio frenético. Tenemos una constante sucesión de escenas cargadas de diálogos mordaces e inteligentes a los que nos tiene acostumbrados el director. 

Su guion es sólido y bien estructurado; sus diálogos sobre temas como el judaísmo, el sexo o la muerte, sorprenden al espectador. Acompañando al guion es destacable la ingeniosa técnica narrativa, mezcla de realidad distorsionada y subjetiva del propio artista y de ficción altamente ofensiva y deconstructiva. 

Quizá, para quien no conozca de la amplitud de su obra, ésta es una buena película para que surja el interés en el espectador por visionar sus obras anteriores. Esta película forma ya parte de la historia de la comedia con escenas míticas como la historia de aquel hombre desenfocado, una historia que aparentemente puede rozar la ridiculez, pero que si analizamos su trasfondo se nos muestra como una bella metáfora de los secretos más íntimos de Allen.









Samuel Jara

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