lunes, 27 de febrero de 2017

KARMELE JAIO: LA MIRADA ATENTA (por Mario Grande)


KARMELE JAIO, LA MIRADA ATENTA



La escritora Karmele Jaio (Gasteiz, 1970) es conocida sobre todo por su novela Amaren eskuak (Elkar, 2006), traducida al castellano por la propia autora (Las manos de mi madre, Ttarttalo, 2008) y llevada al cine por Mireia Gabilondo. Autora también de otra novela (Musika artean) y tres libros de relatos, en 2015 publica su primer libro de poesía: Orain hilak ditugu (Elkar, 2015).   

El libro contiene un total de sesenta poemas de extensión variable organizados en cuatro secciones: Ahora tenemos muertos, No corre aire, Decorados, Los zapatos que van con los muertos. 

Del don poético de Jaio pueden decirse muchas cosas. Resulta a la vez honda y cercana por la emoción que transmite, por la experiencia vital que atesora, por el lenguaje culto, rico y directo que maneja. Al leerlos, sus poemas se expanden como ondas en el agua, se fijan a la memoria como meditaciones fulgurantes. Un libro para leer y asimilar sin apresuramiento. Ante la voz de la poeta lo mejor es el silencio, no tanto callar como dejarse penetrar por sus versos y atreverse a sentirlos con la mirada atenta, como ella hace.

Mirada atenta que se nutre de lo cotidiano, lo íntimo y lo ínfimo, y de la erosión de los días. Mirada interior que no teme a los sentimientos. Mirada ancha. En la sección No corre aire Jaio abarca la meditación sobre el amor y el desamor, el deseo, la soledad, la lacerante herida del patriarcado. En sus versos hay melancolía y también humor, además de un diestro uso de la paradoja, heredero de las mejores tradiciones poéticas, sobre todo en la sección Decorados. Una puerta abierta a lo no-dicho.

Y no viaja sola. Aresti, Chejov, Saizarbitoria, los clásicos griegos, Lasa, Gamoneda, Figuera Aymerich, Kapúscinski tejen con Jaio una delicada red de complicidades. Hay versos inquietantes, frustraciones de todo un pueblo ante el espejo y también soles que se ríen de la muerte. Un libro de los que dejan huella. Eskerrik asko, Karmele Jaio.

Los dos poemas que siguen pertenecen a Orain hilak ditugu (Elkar, Donostia, 2015).


         
Orain hilak ditugu

Orain hilak ditugu.
Hildako lagunak,
hildako ama edo aita.
Orain badakigu
zer egin behar den,
nora deitu,
zenbat balio duen
lore-koroa batek.

Orduan
Hegan irteten ziren
marigorringoak
gure eskuetatik,
eta gure atzamarren artean
bizirik irauten zuen
sugandilaren buztanak.

Orain balkoiko geranioak hil zaizkigu,
eta zakarrontzira bota ditugu
loreontzi gorri eta guzti

Orduan norbaitekin ginen,
Norbaitenzat,
Norbaitek gure izena esan
eta presente
erantzuten genuen.

Orain lagun batek deitu dizu,
inork deitzen ez dizunean,
laguntza ekatuz.
Bikote ohiak mehatxatu du
eta bakarrik dago
eta ez-zekien-zer-egin
eta ez-zekien-nori-deitu.

Orain bakarrik gaude.
Orain hilak ditugu lagun,
eta badakigu zer egin behar den.

Orduan ez genekien bizikletan ibiltzen.
Orain ere ez.


Ahora tenemos muertos

Ahora tenemos muertos.
Amigos muertos,
madre o padre muertos.
Ahora sabemos
qué hay que hacer,
dónde llamar
cuánto cuesta
una corona de flores.

Entonces
salían volando
las mariquitas
de nuestras manos
y entre nuestros dedos
seguían vivas
las colas de las lagartijas.

Ahora los geranios del balcón se nos han muerto
y los hemos echado al cubo de la basura
con la maceta roja y todo.

Entonces estábamos con alguien,
para alguien,
alguien decía nuestro nombre
y respondíamos
presente.

Ahora te llama una amiga,
cuando nadie te llama,
pidiendo ayuda.
Su expareja le ha amenazado
y está sola
y no-sabía-qué-hacer
y no-sabía-a-quién-llamar.

Ahora estamos solos.
Ahora tenemos muertos por compañía
y sabemos lo que hay que hacer.

Entonces no sabíamos montar en bicicleta.
Ahora tampoco.  
 

 *****


Ez nekiena

Gaur badakit
lagunak ez direla hainbeste;
maitasuna ez dela aldagela barean
marraztutako bihotz gorri bat;
eztandak,
odola,
gosea
neure mundukoak direla
eta ez telebistakoak;
badaudela kobazuloetan
arratoiak bezala
bizi diren pertsonak;
bizitza borroka dela
eta bere aho zorrotza
ukitzearekin bakarrik
zauritu egiten zaituela;
besteen mina
mina baino gehiago
besteena dela;
batzuek sekula ere ez
esaten dutenean
beti esaten ari direla;
egia
haurren marrazkietan
aurki daitekeela soilik,
eta haien galderetan;
bidaia honen
helmuga
damua eta
bakardadea direla.
Eta orain,
nork bueltatuko dit,
madarikatuok,
ez nekiena?


Lo que yo no sabía

Hoy sé
que los amigos no son tantos;
que el amor no es un corazón rojo
dibujado en un vestuario;
que las explosiones,
la sangre,
el hambre
son de nuestro mundo
y no del de la televisión;
que hay personas que viven
como ratas
en la madriguera;
que la vida es lucha
y su filo corta
con solo rozarte;
que el dolor ajeno
más que dolor
es ajeno;
que cuando algunos dicen
nunca
están diciendo siempre;
que la verdad
solo puede encontrarse
en los dibujos de los niños
y en sus preguntas;
que la meta
de este viaje
es la pesadumbre y
la soledad.
Y ahora
¿quién me devolverá,
malditos,
lo que yo no sabía?




Mario Grande   




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