jueves, 2 de febrero de 2017

REINOS INFERIORES de MAITE PÉREZ LARUMBE (por Samuel Jara)


REINOS INFERIORES



El viaje que nos propone con Reinos Inferiores Maite Pérez Larumbe es tremendamente sugerente y me ha motivado muchas ideas e interpretaciones durante su lectura. Sus poemas representan la contemplación y la quietud ante la vorágine del mundo diario. Editado con un gran cuidado por parte de Pamiela ediciones, une muy bien continente y contenido. 

Una de sus principales características es la presencia de la naturaleza. Estos elementos se suceden y nos van deslumbrando a la vez que nos introducimos en este mundo cargado de imágenes. Al inicio hay una clara antítesis entre la ciudad y la naturaleza que se va desdibujando en muchos momentos del poemario. Las descripciones son magníficas. No sólo por la belleza que nos muestran sino también por el pensamiento que hay detrás de ellas y que nos hace reflexionar. La memoria de las piedras, las flores del ginkgo creando una alfombra amarilla, las gotas de agua que erosionan la piedra y el púrpura de las flores de alhelí son algunos de los ejemplos de la belleza de la naturaleza que adornan los poemas aquí presentes.


Si buscas conocer, adéntrate en el verde
donde se desintegra la cuadrícula
y el plano arrastra su lona pudorosa
[…]
La ciudad era tierra de nadie
donde crecían los juncos
que prestaron adorno proletario a los recibidores.



Después de la naturaleza vienen los ciclos. El paso del tiempo es implacable y vemos que al verano le sucede el invierno que hiela el corazón. Las urracas llenan la ciudad creando imágenes en blanco y negro. Muchas veces la voz poética tiene un monólogo interior que expresa en segunda persona y que nos involucra dentro de los sentimientos y contradicciones que expresa como ese buen augurio que puede representar el negro de las urracas.

Has decidido convertirlas en buenos presagios,
alas precisas que interrogan la continuidad del aire
y al aire suspendidas cauterizan.

En algunos momentos el poemario se aleja de esta contemplación de la naturaleza y de la confrontación con la ciudad para hablarnos de temas más humanistas como la diferencia y distancia entre lo divino y lo humano que se da cita en la capilla Sixtina o la historia detrás de las cariátides, esas mujeres griegas. Esta última visitación de lo clásico nos ofrece muy bellas descripciones y una profunda reflexión detrás de las conocidas estatuas. Es un canto a la belleza y a aquello que queda de digno en las ciudades. Una vuelta a los clásicos con una mirada renovada.


La belleza es tensión, orden, acierto, adecuación, mensaje.
Fuisteis hermosas de ese modo.

Columnas erguidas, útil belleza esclava.



Reinos inferiores nos habla de esos pequeños detalles que muchas veces escapan a nuestra visión en este reino en el que vivimos y donde predominan la ciudad, las cuadrículas, el ruido y el gris, frente a unos reinos inferiores cargados de color. Se trata, en definitiva, de unos textos motivados por el pensamiento, la reflexión y el diálogo interior. Un libro necesario para salvarnos del ruido mundano.

Samuel Jara


No hay comentarios: