jueves, 30 de marzo de 2017

ALMAS CON LOS PIES DESNUDOS de MARAM AL-MASRI (por Daniel J. Rodríguez)









Alma con pies desnudos
Maram al-Masri

Colección Lancelot, 
Murcia, 2016









Fátima

Madre: Souâd
Padre: Osmane
Edad: 23 años
Profesión: estudiante de Literatura

A los doce años
fue mujer.

Su madre la acorraló en un rincón
para hacerle comprender que en adelante
ya era apta
para el matrimonio y la maternidad.
Y que, desde entonces,
y para siempre,
debía renunciar a jugar
con los chicos del barrio.

A los doce años
comenzó su historia de mujer.

Su abuela
le habló de una flor entre sus piernas,
fina como el papel de fumar
que sólo arde una vez.

Desde los doce años
cada mes,
llora a causa de un mal misterioso
en su vientre
y de un doloroso deseo de jugar,
a pesar del miedo
de desgarrar su flor.

Así, mes tras mes,
empieza a madurar,
y después a crecer,
y su dolor del vientre
empeora.

No recuerda qué edad tenía
cuando decidió ofrecer su flor
a un muchacho al que amó.
Él se marchó lejos,
dejándola,
despreciada.

Con el dinero de su brazalete de oro
Fátima
pudo comprarse
otra virginidad.
Pero no pudo
rescatar su infancia.



Maram al-Masri habla a la cara al machismo, a la discriminación y a la violencia. La poeta lo hace en Almas con pies desnudos, que la editorial Lancelot publicó el pasado mayo de 2016. El libro, Les Âmes aux pieds nus en su francés original, es un retrato de esas mujeres que han asumido la dependencia al hombre como hecho inevitable. La poeta pone voz a mujeres anónimas, con nombres e historias que son las suyas y, a la vez, las de muchas otras, y escribe sus circunstancias, sus moratones, sus heridas hondas.

En Almas con pies desnudos Maram utiliza un verso delicado, un susurro íntimo, para narrar la desgracia. Sus mujeres, las que llenan las ‘fichas policiales’ del poemario, viven pegadas a distintas formas de violencia. Así, sus rebeliones ulteriores, su sumisión, sus “¿habrá otros mundos?” llevan al lector a una realidad evidente desde un prisma menos militante del habitual: en Almas con pies desnudos no hay eslóganes, no reivindicaciones en voz alta: la poeta siria deja que la realidad penetre a través de la lectura, que sean, sus postales feroces, las que manden el mensaje. El poema no juzga, no alecciona: muestra. Y lo que enseña es tan evidentemente atroz que es imposible dejar de comprender que el mundo no funciona.


Hatifa

Madre: fallecida
Padre: Safar Ali
Edad: 16 años
Profesión: la muerte no le ha dejado trabajar

¿Es un crimen
si mis pies se alegran de tocar la esencia
de la tierra
cuando bailo?

¿Es un crimen
si desnudo mis hombros
y dejo flotar mi pelo?

¿Es un crimen
si soy una chica
como toda las chicas del mundo?

¿Si tengo un cuerpo,
si duermo
si canto
si escribo
si tengo deseos
si amo?
¿Es un crimen vivir en un país
donde ahorcan
la libertad?

Un nombre de mujer da título a casi todos los poemas del libro. Después, su ‘ficha policial’; una breve descripción de su situación personal, de dónde viene y quiénes son los que la han puesto ahí. Esa original herramienta de contexto ayuda a poner un rostro intercambiable a cada texto. La mujer, única y a la vez con la posibilidad de ser cualquiera, cuenta la miseria que otros le han hecho vivir. Ese mantra inicial de cada poema es además un código rítmico que ayuda a comprender Almas con pies desnudos como un poemario cerrado.

No solo son mujeres orientales las que llenan las páginas del poemario. Occidentales del siglo XXI e incluso la Penélope de Homero son protagonistas de situaciones que desnudan sus pies heridos. el machismo y la violencia no es un mal endémico, sino generalizado. Y Maram al-Masri ha escrito este libro, traducido al castellano por M. Guillermo y E. Castejón, para contarlo:

Penélope

Pasé ante una ventana cerrada
con el picaporte roído por el polvo.
Vi a Penélope
Tejiendo su lienzo de larga espera.

Quería que parase
que se calmara
que se lavara
que se perfumara
para tomar una taza de café en la cafetería
o que fuese al cine
o que leyera un libro
o que fuese a la peluquería
para cambiar de corte.

“Él no vendrá”, le dije.
“Sal, Penélope
sufre, ama, canta, baila, emborráchate,
tu senos se van a vaciar
tus cabellos se van a encanecer
tu aguas se van a desecar”.

Pero ella siguió
sorda a las llamadas de la vida,
prisionera del mito.

Si bien Almas con pies densudos no está dividida en partes, es posible identificar bloque temáticos divididos por poemas que no incluyen la ‘ficha policial’. Uno de los más crudos, situado casi al final del libro, pone voz a mujeres-niña y hombres-niño. Su sufrimiento es que les crece dentro tras ver las heridas de sus madres. Maram narra así la realidad de otras mujeres maltratadas y de otra forma de maltrato. Son estos poemas breves e intensos.

Bartosh

Hijo de Agnieska
Edad: 6 años.

Mamá
de noche mi cama oye
gritos
Y se moja
Cree que os peleáis.

Eh, mamá,
dime que te quedaste dormida
y olvidaste
apagar
la tele.

Pese a la realidad mostrada, Maram cierra el libro con un grito de fuerza: ella, mujer, reivindica su derecho a ser libre, a ser feliz. Gracias por el grito.

Me gustaría ser una mujer

Señas de identidad:
Una eterna sonrisa en los labios, besos
profundos como la miel.

Me gustaría ser una mujer
a la que no se pudiera
ni sumar
ni restar
ni multiplicar
ni dividir
ni borrar
ni conminar
ni golpear.


Daniel J. Rodríguez





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