miércoles, 29 de marzo de 2017

LUIS ALBERTO DE CUENCA O LA CULTURA VORAZ


LUIS ALBERTO DE CUENCA
O LA CULTURA VORAZ



Hoy nuestro protagonista del día es Luis Alberto de Cuenca, autor de nuestro número DOS, la Minoría Virgiliana. En esta ocasión, queremos compartir la traducción de siete poemas inéditos de De Cuenca, traducidos al francés por MIGUEL ANGEL REAL y MARCEAU VASSEUR.




En estos siete poemas inéditos, Luis Alberto de Cuenca vuelve a mostrarnos su don para meternos de lleno en una realidad de contornos borrosos, a medio camino del sueño y de la pesadilla. Es el arte de transformar la cotidianeidad y bañarla de referencias artísticas y culturales que son tan del gusto del poeta. Pero como es habitual en él, ese tan mal llamado culturalismo no es sinónimo de cerrazón o de hermetismo. Y mucho menos de desprecio o de lejanía. Me refiero a que las alusiones a los poetas grecolatinos como Catulo, Safo o Alcmán no dejan desvalido al lector que desconozcan sus temas, porque De Cuenca sabe incluir esas referencias clásicas en un mundo actual donde el deseo se erige como un valor fundamental para atravesar épocas. Un deseo que se ve a menudo rodeado de monstruos (¡ah, Lovecraft!) que se nos presentan casi como un modelo al que imitar: porque lo que yo leo en estos poemas es que, para alejarnos de la ignorancia, tal vez debamos suplantar a los “monstruos iletrados” y constituirnos en defensores con uñas y dientes (monstruosos) de la palabra y de la cultura. Pero de la auténtica, de la que significa ser curioso con toda humildad y querer comerse el mundo, en todos los sentidos.

Ya veo. ¿Que qué es la cultura? Pues todo menos no abrir los ojos: sentirse asombrado, desear, querer fusionarse con aquello que nos rodea, aunque no logremos entenderlo (Ver “Variación sobre un tema de Alcmán”). Y es que si la cultura no nos garantizará nunca una comprensión cabal del mundo, es sin duda alguna la clave para seguir siendo un ser humano, aunque eso nos conduzca a la angustia.
En cualquier caso, la cultura no es pretensión, y mucho menos en De Cuenca. El poeta no se esconde, y se lamenta por no lograr alcanzar sentimientos sencillos (Ver “Variación sobre un tema de Safo”) para decirnos en realidad que todo puede ser objeto de poesía y de sorpresa y que lo que debemos hacer es perseverar y buscar constantemente evocaciones nuevas. ¿Un poema sobre los dinosaurios? ¿Y por qué no? ¿Dónde está la barrera, dónde debemos detenernos en nuestra constante interrogación al mundo? En ninguna parte. Y es que tener cultura es hacerse preguntas sin fin.
Fantasear, imaginar, reírse de lo que otros consideran como inmutable y hacer poemas sobre gatos. (Ver “Los gatos Vengadores”) Hablando de gatos, qué curioso: “llamar al pan pan y al vino, vino”, que es lo que hace De Cuenca con su lenguaje sin circunloquios para denunciar a los mediocres, se dice  en francés “appeler un chat un chat”…
Palabras, poemas, cultura. Para pintarlo todo desde la paradójica fragilidad que nos aportan todos nuestros siglos de conocimientos. Y así, seguir dudando entre querer devorar la realidad o querer devorarse a sí mismo. 

Miguel Angel Real



*Pincha aquí para leer las traducciones de 
MIGUEL ANGEL REAL y MARCEAU VASSEUR



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