lunes, 13 de marzo de 2017

MANTRAS PARA BAILAR de ÁLVARO HERNANDO (por Gema Estudillo)








Mantras para bailar
Álvaro Hernando

Pandora Lobo Estepario Productions
Chicago, 2016







Hay un torrente de caminos que conducen a la poesía. A ella se llega de mil maneras diferentes y cada cual escoge la suya. Álvaro Hernando (Madrid, 1971) nos conduce a ella a través de la danza con su primer poemario Mantras para bailar (Chicago, 2016). 

Como él mismo explica en su prefacio, su libro indaga en la conexiones expresivas que existen entre las dos artes. Intenta así traducir, a través de la poesía, aquello que la danza expresa con el cuerpo. Una misma forma de expresión a través de lenguajes diferente: el verbal y el corporal, que acabarán envolviéndose y complementándose a lo largo del libro. En Mantras para bailar,  prologado de forma realmente original por  Manuel de la Fuente Vidal, Hernando descubre desde los primeros poemas cuál va a ser la clave de la pasión a la que se entrega (“Que todo arda / aunque duela”). 

Será una especie de conjuro el que abra el libro y dispondrá al poeta a entregarse hasta el final, porque todo aquello que se haga con pasión, arderá inevitablemente y estará bien hecho. (“Que todo arda / que todo baile en la llama”). Esta será su manera de enfrentarse también a los recuerdos, a las ausencias de los seres queridos, a la lejanía de la tierra (“Contra el recuerdo / abraza el presente / en un baile lleno de tirabuzones / y de sonrisas calladas...”  o “Qué difícil / rimar tu ausencia y mi vida”). 

Y comienza así el vuelo de las palabras: girar, atrapar, abrazarse, enredarse, entrelazarse... El lector se deja llevar envuelto en el ritmo y las palabras como el humo o como el viento,  “ bebiendo el vino justo / en justo punto ” , sin prisa pero sin dejar de danzar libre y sin ataduras hasta perder la noción del tiempo. Llega aquí con H. Elena con H el momento en el que las imágenes del presente y del pasado se entrelazan  (“Te encuentras  presente / en un pasado de vuelta) hasta llegar en la mitad del libro al origen de todo, el acto que provocó la búsqueda de la comunión danza - poesía (“He rebuscado en mis bolsillos y he encontrado todas las notas de mi padre”).  

Y por último el amor perdido, la jovialidad de los niños en la escuela o la lucha contra el olvido, la necesidad urgente de expresarse en pasos, movimientos rítmicos, cuerpo y palabra siempre unidos al miedo (“Sueño a veces que bailo solo / entre otros que también bailan/ y desconozco lo pasos).


Gema Estudillo