martes, 11 de abril de 2017

EN EXTREMO SILENCIO (por Rafa Pontes)


EN EXTREMO SILENCIOSO


Guillermo Samperio publicó su primer libro en 1974 y desde entonces no ha cesado de cautivarnos con una creación ajena a etiquetas y caracterizada por el abordaje de diferentes géneros literarios. Reconocido internacionalmente por sus cuentos, cada vez el abanico de su obra se despliega con más ambición y soltura, de modo que la lucidez de sus ensayos, la experimentación formal de sus novelas y, por supuesto, la brillantez seductora de su poesía han pasado ya de la consagración a la perdurabilidad.

            Lo mismo puede decirse del propio Samperio, quien comienza este deleitoso Volvimos a escuchar ese adagio de Mozart citando a sus tocayos Guillaume Apollinaire y Orlando Guillén. La proliferación de Guillermos no es casualidad, sino un guiño hacia la pluralidad de voces que se concentran en su persona, señalando con esta polifonía poética su vocación, o más bien su destino, de clásico contemporáneo.
            Por mi parte, llevo una década y un lustro disfrutando y estudiando su literatura y todavía no han dejado de sorprenderme la frescura de su léxico, el talento perspicaz con que imagina situaciones a la vez fantásticas y cotidianas o la riqueza de un estilo literario absolutamente delicioso. Es difícil explicar el maravilloso honor que supone para mí prologar este volumen único, forjado a lo largo de más de diez años por un autor dedicado en cuerpo completo a transmitirnos sus recuerdos, ensoñaciones e ideas con la misma intensidad apasionada con que los siente y vive.  

            Estamos ante un libro de poemas que desborda por su lenguaje precioso, capaz de sumergirnos en mil y un placeres sensoriales e intelectivos a través de una apuesta por lo barroco y lo pictórico. Si el festín de vocabulario al que Samperio nos invita con caballerosidad se distingue por esquivar lo previsible, no menos compleja y sabrosa resulta la audacia de su gramática. La sensualidad de su sintaxis se refleja en una baraja de composiciones pictóricas donde los poemas en verso se corresponden con cuadros afines al cubismo o al surrealismo, así como los poemas en prosa equivalen a lienzos impresionistas o expresionistas. El poeta desliza su paleta de sonidos y fragancias para describir conceptos y realidades "azulmar", "pardomorado" o "grirroja". El diccionario se queda pequeño a la hora de evocar los colores que rodean la memoria y los olores que suscitan emociones; de ahí que bellísimos nombres exóticos de plantas y aves se complementen con la invención inaudita de vocablos necesarios. 

            La alternancia casi simétrica en la disposición de los poemas tampoco es casual: en verso para lo masculino y en prosa para lo femenino, las palabras hacen el amor y engendran un prisma que abarca Oriente y Occidente, pues vertical y horizontal se expande la poesía samperiana. Así, los versos fluyen como espermatozoides, como generosa "leche traslúcida" o caballos que embisten la leyenda, siguiendo un camino libre, instintivo, sin signos de puntuación que los interrumpan; mientras tanto, las prosas se desenrollan como volutas de humo, con pliegues, matices y voluptuosidades que nos llevan a ignorar "cuáles son tus palabras y cuáles las mías". Tanto y tan bien se mezclan y se delimitan ambas modalidades expresivas que, como ocurre siempre con Samperio, misteriosamente acabamos sin saber dónde habitaba en realidad la prosa y dónde el verso. Quizá por ello apenas nos damos cuenta de que el orden alterno se suprime en los últimos poemas, donde los versos decididos se disuelven con sutileza a favor del fluido encanto de la prosa. 

            En cuanto a la multiplicidad de la temática, Volvimos a escuchar este adagio de Mozart nos sugiere que la música y el amor nos limpian de todo gracias a la hermosura que generan sus "cítaras de serenidad". Aunque en este libro resuenan con insistencia las campanas de la muerte y el desengaño se intuye cada vez más profundo, en especial cuando la pérdida de ocio y las obligaciones laborales provocan frases como "mi cuerpo se niega a estar conmigo", al final el abrazo de eros con tánatos se hace palpable en esta carne de dicción que llamamos poesía.

            En definitiva, querido lector, empieza la hora feliz de abrir este libro de plenitud, de ritmo hipnótico, nacido para soñar dentro de él. En un "territorio más onírico que mis palabras", surge para nuestra lectura este momento irrepetible en extremo musical y "en extremo silencioso".



Rafa Pontes, Marzo de 2016


Rafa Pontes nació en Salamanca el 17 de noviembre de 1977. Doctor Europeus por la Universidad de Salamanca por su tesis La puerta de la cárcel está abierta. La poética de Guillermo Samperio, en la actualidad trabaja como profesor de español en Corea del Sur. Ha publicado cuentos, ensayos y poemas en libros y revistas de Corea del Sur, España, Italia y México.
Minificciones: Princesa cuervo, Dos gigantes y El besoNo acumulable con otras ofertas (2008), cuaderno de dibujos y poemas, junto a su mujer Cha Eun Ah.
Es autor de los poemarios El bañador eléctrico, Sería bueno que me hicieras caso y Superman es andaluz, participa en el libro homenaje al poeta y profesor Juan Antonio González Iglesias Decíamos mañana.


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