martes, 11 de abril de 2017

EN LAS VOCES DE GUILLERMO SAMPERIO HABITA LO ATEMPORAL (por Rubenski)


EN LAS VOCES DE GUILLERMO SAMPERIO
HABITA LO ATEMPORAL


La obra de Guillermo Samperio Volvimos a escuchar ese adagio de Mozart (Chamán Ediciones, 2016) es una celebración de la vida y la muerte, el ocaso se anuncia en el poemario del consagrado escritor, el duro cansancio: “Cae en mí arenosa nube densa”. Sus manos son las fórmulas de lo fantástico, la maravilla en hojas sepioverdosas. El término Samperiano está más vivo que nunca en México y el mundo. Su legado es trascendental para la literatura iberoamericana y universal.

En el libro habita la ausencia: “Me faltas como si de pronto abandonaran los árboles a las aves”.  Añoranza, dolor por esa mujer alejándose, se distorsiona su cuerpo en lontananzas. En las voces samperianas habita lo atemporal, es decir, va más allá del tiempo y se regresa al mismo instante, una y otra vez, a ese momento cuando Volvimos a escuchar ese adagio de Mozart, “al que tanto nos gusta prestar oídos cuando la luna está […] llena.”

Son poemas atemporales donde “el tiempo se me alarga como si un Nilo lento le diera la vuelta a la Tierra entre las translúcidas alas de tus piernas”. Para Guillermo Samperio el tiempo no existe y cita a Paul Celan: “Detrás del cronómetro se ofrece el tiempo a prueba de delirio”. Las manecillas desaparecen, así el tiempo se desvanece en la luz “pero Mozart nos desdecía al sumergirnos en sueño nostálgico donde nuestro amor era un leve llanto jovial.”

Todo retorna al comienzo. “Nos hundimos en el tiempo desembarazado.” Todo es luz: bruma y relámpago, instante en la relatividad del recuerdo, la melancolía del poeta en la memoria de un adagio y, aquí estoy escribiendo estas líneas en la casa de Guillóm, rodeado de sus imágenes y libros, en un silencio sepulcral, el cenicero lleno de colillas “y luego grititos de yerba santa para la garganta. Cigarrillos de yerbas híbridas y santas en la penumbra del cuarto”.  

Mozart es atemporal, claro está. La música del compositor austriaco persiste a través de los siglos, y luego se escriben libros sobre sus sinfonías o sus adagios, despacio, como es el caso de este poemario, memoria de la humanidad. “Tú el Loto Azul de Egipto y yo el albaricoque de Alepo en una nocturnidad lejana”.

El libro es una luna asomándose entre los árboles, mujer en una noche de pléyades, sutileza del oro antiguo, nomenclatura de la voz, río de obsidiana en las palabras evocando el nuevo ciclo del mundo. Las escamas de antiguos reptiles son ahora plumas de aves. Emprendieron el vuelo. Los creadores de la música son los seres alados, dice Samperio en el texto. La música nació de sus plumas, de sus altas voces en trino. La música de las aves en el antiguo Egipto iluminaba el río Nilo hasta hacerlo resplandecer.

La ruta de las dunas antiguas evocando el origen de las constelaciones piramidales, de los faraones, torrentes de la luna africana. Evocación, molto bene, recuerdo infinito de la escritura de Nefertari, “un pubis de oriente” siendo besado en el encuentro incesante de las voces de oro. Voces liberadoras que rompen paradigmas, y también encierran un misterio, una llama inefable, un tesoro accesible sólo a los ojos que saben ver, como dice El Kybalión, mencionado en el poemario.

Este libro no es luto, no es amor. Vibra la conexión poética en un nuevo tempo. Espirales en los ojos. Un temblor de cuerpo. “Tu voz emerge, […] tu lenguaje antiguo”. Es el sonido de sus voces, las de ahora y las más recónditas.

La evocación melancólica es infinita. La búsqueda de aquel instante en que nuestros ojos se abran al máximo y digan: ¡El fuego está en las palabras! ¡Samperio es Chamán! Luz incandescente desbocándose en los sentidos. Samperio es de aquellos artistas con visión expandida. Sienten más que los demás. Hipersensibilidad artística. Sufren y gozan al extremo, por eso, para Guillermo Samperio nunca existieron límites, él y su obra literaria son fuego atemporal.



Rubenski



Rubén Campos Arias, poeta y narrador mexicano (1977), es Rubenski, licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas, UNAM. Maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana. Autor de Corredores salvajes (2016), Coffee Shop Amsterdam (2011) y La obscuridad es la reina (2003, Letras Vivas). Participó en la antología de poetas jóvenes Perduración de la palabra (UNAM).   


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