viernes, 26 de mayo de 2017

10000 CABALLOS DE GUERRA de IVÁN ROJO (por RAFAEL NÚÑEZ RODRÍGUEZ)







10000 caballos de guerra

Iván Rojo

Versátiles, 2016





10000 Caballos de Guerra (2016: VERSÁTILES) de Iván Rojo es toda una declaración de intención. Su portada nos llama a las cavernas y al origen de las pinturas rupestres. Esa esencialidad de la imagen que nos conduce a una palabra desnuda de vanas orfebrerías líricas. 

Curiosamente, este número de la colección tribal de Versátiles no tiene ningún prólogo, o bien su autor quiso gastar una broma a quien, como yo, quería saber quién era el prologuista de este poemario. Sin embargo, Iván Rojo abre su poemario con una pregunta retórica hecha por el polémico premio Nobel, Knut Hamsum: “¿En verdad no tenía ni un solo amigo a quien poder recurrir?”. Esta cita podría funcionar como un marco del poemario, divido en tres partes: «incursión, lucha y botín». Las dos últimas son partes breves y el cuerpo del poemario se encuentra en lucha. Precisamente, incursión puede funcionar como un auto prólogo al poemario.

En «incursión» el poeta se plantea: “por qué escribo lo que escribo (posible anécdota explicativa) (13- 14)”. En ese poema se puede distinguir una anécdota del discurso meta- poética oculta en el poema. Ahí la voz lírica nos dice: “de pronto me doy cuenta:/ Son preciosas/ o al menos irradian dignidad/ No sé explicarlo de otra manera”. El hecho de la escritura es inefable, el hecho creativo parece no tener una explicación reproducible y eso parece reconocer la voz lírica en este poemario.


Existe otro factor que nos ha interesado especialmente. La voz lírica se esfuerza en tejer una nueva mitología. En esa línea vemos la presencia de figuras como la de «Tadeus J. Johnson base titular de la Universidad de Washington», poco después lo estadounidense se vuelve recurrente en el poemario, de ahí que aparezcan películas como Apocalypse Now o el propio Marlon Brandon. Estos tres íconos se convierten en un leitmotiv del poemario y nos hace pensar en esa presencia cultural omnipresente en sectores macroeconómicos o militares y que desde los novísimos se convirtieron en una referencia textual en búsqueda de una mitología y un nuevo ornamento para los textos alejados de los clásicos grecolatinos. 

En este sentido el poemario encaja a la perfección con otros autores de la colección, léase con cuidado a Aurora Revolver o al propio Víctor Pérez. El lenguaje preciso es siempre una cualidad reseñable en un poeta. A veces los poetas dejan de jugar a decir muchas cosas y dicen las que quieren decir y no más. El poeta debe escoger entre todas las palabras y saber pulir unas cuantas hasta que signifiquen lo que él quiere. Este poemario es una muestra clara de que el lenguaje preciso es posible en una época de categorías abiertas y de significados líquidos. Leer a Iván Rojo es adentrarse en unos textos que por su claridad no demasiado translúcida, su hermetismo posee un aura fascinante. 


Rafael Núñez Rodríguez

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