jueves, 25 de mayo de 2017

DESBORDAMIENTOS de LAIA LÓPEZ MANRIQUE (por Carmen Juan)





DESBORDAMIENTOS
Laia López Manrique
Tigres de Papel


Un año después de la aparición de LA MUJER CÍCLICA (La Garúa, 2014) la poeta barcelonesa Laia López Manrique publicó DESBORDAMIENTOS, un texto afluente, hermano de aquel. El poemario (el poema) aparece precedido por un una suerte de prólogo de Antonio F. Rodríguez, uno de los compañeros de la escritora —junto a Lola Nieto— en el nuevo proyecto editorial Kokoro Libros. Esta introducción, más que un preámbulo al uso, es otro poema derivado; esto consigue Laia siempre: que lo que parte de su obra sea obra, también. Que las palabras hijas de sus palabras se conviertan en traza lírica. No en vano, este fragmentado texto que precede a los versos, y que es inevitablemente desbordamiento, ocupa la mitad del volumen. La lectura de Antonio es profunda y detallada y sin embargo, no estrangula la obra de su colega como sucede en la mayoría de casos. Fluye, conduce. Poco puede decirse de este libro que no diga él, pero aun así se intentan unos esbozos desde la admiración y el aprecio.

Abriendo el discurso, encontramos “Avant-propos”, una declaración de intenciones, una sinopsis oscura, misteriosa y perfecta de lo que vendrá, introduciendo la fórmula mantrática y la advertencia del hueco que nos espera: “La última crecida se llevó los cantos / La vida está vacía. El texto está vacío. La vida está vacía. El texto. La vida. Recogida. Placer. Meridiano insalubre / El vacío es un sistema de locuciones posibles / Y aquí empieza”. En adelante, dos partes vertebran el libro, divididas a su vez, en total, en cinco subsecciones que componen, en realidad, un único poema.
López Manrique retoma la multiplicidad de las voces y desvanece entre ellas al sujeto poético. Así ellas, las hermanas, las que acunan y empujan y curan, ejercen casi la función de coro clásico. “somos tus bacantes tus euménides”, dicen. “entregadme a una amiga a la que hablar en la noche”, les ruega ella.

Cabe la posibilidad de escuchar el poema recitado por la propia autora (mediante un código QR que aparece en la contraportada) y comprobar cómo, efectivamente, los fonemas se desdoblan, se multiplican, invaden como agua los espacios vacíos, convirtiendo Desbordamientos en una pieza sonora que inyecta más fuerza si cabe al cántico escrito.

La palabra en Laia es siempre una herramienta de deconstrucción, sin que esta expresión quiera significar, en su caso, “resemantización”. Más bien al contrario, la devuelve a su estado más primitivo, más redondo, más puro. La palabra al origen. Ellas al origen, y el poema una criatura indomable e infinita como un ouróboros: 

el poema
cesión de extraños meandros
desconocida isla
arcón
desbordamiento
y quién caza su contorno.


Carmen Juan Romero






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