domingo, 28 de mayo de 2017

LITERATURA Y CINE: EL LIBRO DENTRO DEL CINE

EL LIBRO DENTRO DEL CINE

De todos es sabido que muchas películas parten de historias que vieron la luz con anterioridad sobre papel. Incluso puede que, aunque lo desconozcamos, nuestro film favorito sea la adaptación de una obra literaria. Indiscutible es, pues, la importancia de los libros en el mundo del cine —bien lo demuestra esta sección—. Pero hoy vamos a hablar del libro como elemento físico protagonista de algunas escenas tanto de la pequeña como de la gran pantalla, y también de apariciones que de tan sutiles pueden pasarnos desapercibidas.

Algunas de estas películas emplean como medio la lectura de un título en concreto. ¿Quién no recuerda la presencia intermitente de los volúmenes en las manos de Sarah, Bastian o el abuelo narrador de LA PRINCESA PROMETIDA, por ejemplo?


Hay directores, como es el caso de Wes Anderson, para los que la aparición del libro en la primera escena es una firma.


En otras ocasiones, el libro es una excusa argumental o un guiño. El cine está lleno de easter eggs literarios, y se dan tanto escenas más que justificadas como caprichos de la dirección.


Estas apariciones se dan también en las series de televisión. Uno de los casos más evidentes es Sawyer, en Lost, pero también hay lectores en muchas otras, como Mad Men, Los Soprano o Masters of Sex, sin ir más lejos.



Pero no sólo en pantalla leen los cineastas: también durante los tiempos muertos de rodaje se entregan a los libros, ya sea por trabajo —perfeccionamiento del personaje, el guión o la dirección— o por mero placer.


A modo de anecdotario.





Carmen Juan Romero




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