miércoles, 17 de mayo de 2017

TRES POEMAS DE MIA COUTO

TRES POEMAS DE MIA COUTO

el tiempo en que vivo
muere de ser ayer


El novelista y poeta mozambiqueño Mia Couto nació en Beira en 1955, hijo de exiliados de la dictadura salazarista. Activo en el FRELIMO durante la lucha por la independencia nacional, inició su carrera literaria en 1983 con el libro de poemas Raiz de Orvalho; tres años después publicó el libro de relatos Voces anoitecidas. Desde entonces ha publicado hasta la fecha cuatro libros de poemas, tres de crónicas, seis libros de relatos y doce novelas, siendo quizá su faceta de novelista la más conocida por estos pagos. En el año 2013 recibió el Premio Camões; su nombre se baraja desde hace años como candidato al Nobel, pues es uno de los mayores escritores vivos en lengua portuguesa.

Su obra en prosa cuenta con varias traducciones al castellano: Cronicando (traducción de Bego Montorio, 1996); Voces anochecidas (traducción de Andrés Salter, 2001), Tierra sonámbula (traducción de Eduardo Naval, 2002); Cada hombre es una raza (traducción de Mario Morales, 2004); El último vuelo del flamenco (traducción de Mario Merlino, 2000); Venenos de Dios, Remedios del diablo (, 2010); La confesión de la leona (traducción de Rosa Martínez Alfaro, 2016). El balcó del Frangipani lo tradujo al catalán Goretti López Heredia en 1997.
Su obra poética comprende Raiz de orvalho e outros poemas (1999), Idades, cidades, divindades (2007), Tradutor de Chuvas (2011) y Vagas e Lumes (2014).

Mia Couto se define como «creador de historias», se propone reencantar el mundo. Heredero de la mejor tradición de la literatura en portugués (el brasileño Guimarães Rosa) y del boom latinoamericano, rompió con el modelo literario europeo. Se nutre tanto de la tradición oral como de las historias cotidianas de nuestro tiempo. Valora la dimensión mágica de la vida que, en sus propias palabras, «en África se acepta como algo normal, porque no se ha impuesto aún el modo de vida capitalista, que exige vivir pensando en el futuro». Por eso todo es posible y por eso también la vida diaria es tan dura que hay que huir de ella inventando otros mundos posibles.

Los poemasaquí traducidos pertenecen a Idades, cidades, divindades (O Amor, Meu Amor) y Raiz de Orvalho (Diz o Meu Nome, Pregunta-me).

Mario Grande


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