domingo, 4 de junio de 2017

HOY FIRMA: JAVIER LORENZO CANDEL. "TOMAR PARTIDO. ÚLTIMA EXPLORACIÓN EN LA POESÍA DE JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ"


TOMAR PARTIDO
Última exploración en la poesía de José María Álvarez


El tiempo, inexorable ya para quien lo mira desde la perspectiva de los años, viene poniendo sobre la vida cuatro o cinco cosas imprescindibles que le dan sentido. Las preguntas, los amigos, la familia, un amor y cómo no, unos versos que acompañan. En mi caso he ido construyendo mi educación sentimental con buenas dosis de literatura, con poderosos momentos para la reflexión en la poesía, con hallazgos y desilusiones.

Esta confesión de claro carácter particular me sirve para decir que descubría la poesía de Álvarez en los ecos recientes de la antología “Nueve Novísimos” de Castellet y, desde ahí, un recurrente estado de análisis y de lectura atenta a cuento iba componiendo el núcleo de su “Museo de Cera”. Porque encontré, sin apenas buscarlo, un territorio magnífico donde el poeta me entregaba dos mundos que, con pasión, vivía mi juventud: el poderosísimo de aires griegos y romanos, y el dulce aroma de la poesía anglosajona que arrancaba en el barroco y descansaba en la época victoriana.

Con estos dos resortes acudía a la lectura de José María Álvarez, descosía mi condición de finales del siglo XX, aniquilaba mis demonios y compartía, que de todo tiene que haber, veladas apasionadas, amores letraheridos y consideraciones de carácter romántico.

Pero la lectura, afortunadamente, profundiza sus raíces, las hace más vegetales y alimenticias, las afianza en tierra; y es desde ahí desde donde me procuré una manera de abordar la poesía del maestro como un antídoto a las nuevas modas y las malas artes. Descubrí que en el territorio al que antes aludía había una profunda razón comunicativa que al lector avisado hacía disfrutar más allá de la letra impresa. Porque los espacios de la poesía de Álvarez se agrandan más allá de la lectura, se confabulan con el lector para seguir viajando, para seguir viviendo, para seguir amando, en un proceso infinito que descansa en poemas memorables, en ambientes profundamente vividos y contados, arrancados a la dimensión natural para hacerlos oníricos, y, así, compartirlos.

Y es en este especial acompañamiento de su poesía, atento a la evolución de sus símbolos, donde quiero detenerme en su última entrega “Seek to Know no more” (Renacimiento, 2015), un libro que, cómo no, sostiene buena parte de su poética, pero que alcanza el territorio de lo comunicables desde una limpieza argumental que me llama poderosamente la atención, que deslumbra en su conjunto. Álvarez se ha despojado, ha despojado a la palabra de cargas culturalistas para enfrentarse a los sentimientos desde la absoluta pureza en la forma y en el fondo. Y, para muestra (lo hemos hablado) no quiero dejar pasar un poema magnífico en el tono y excelente en la forma que, como acción de gracias, deja en el lector la idea de acabamiento, pero también de ajuste de cuentas ante la vida, de profundo calor poético. “Gracias a mí mismo/ gracias por no dejar/ que hayan envejecido mis sueños.” nos dice el poeta. Desnudo ya, profundamente descansado de los avatares del mundo, agarrado a la edad y a los amigos, emboscado ante las heridas, Álvarez se sitúa como protagonista indiscutido de su `propia poesía, no en los “locus” a los que nos tenía acostumbrado, no desde las miradas atentas a lo que rodea y envuelve, no desde lo objetivo, sino desde una clara apuesta por afianzar en su poética un nuevo territorio del “yo” más allá del territorio del “nosotros”, en la serenidad, la lentitud, la paz.   

Y con la misma claridad, un verso de cierre que debería figurar en el frontispicio de nuestras vidas: “Gracias por no haberme convertido/ en uno de esos que desprecio.”


No sé si recuerdan la actitud de Stendhal en un momento en el que, enfadado con el mundo, crea desde la perspectiva de una sociedad mediocre, escribiendo desde la crítica y desde una desesperada actitud de mirar por encima del siglo que le ha tocado vivir. Pues también esto se deja ver en algunos de los poemas últimos de Álvarez, se aparece de entre los versos para afianzar el mensaje, no desde una crítica destructiva, sino desde el análisis y la confirmación, sin vuelo en el verso, objetivamente (que diría José Hierro). Tomar partido, son las palabras.  
Porque el tiempo, inexorable ya para quien lo mira desde la perspectiva de los años, es un caudal solícito que arrastra, entre las aguas, mucha más verdad de la que estamos acostumbrados a soportar. Felicidades, maestro.


JAVIER LORENZO CANDEL




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