domingo, 29 de octubre de 2017

LITERATURA Y CINE: HAMLET (por Andrea Martínez)


HAMLET:
UNA VENGANZA CUMPLIDA 



Soy una gran fan de Shakespeare, y más concretamente de Hamlet. Leí esta obra tan maravillosa cuando tenía 15 años y la mitad de lo que leí no lo entendí, pero me atrapó de una forma que no podía entender. Amo leer, lo he hecho desde que soy pequeña, pero la magia con la que escribe Shakespeare no es comparable.

Vi la película del gran Zeffirelli hace un tiempo ya, y la he vuelto a ver hace poco. Las adaptaciones, la verdad, casi siempre fallan, pero a pesar de unos pequeños detalles -como la completa eliminación de Fortimbras- es bastante fiel. Eso sí: nunca me imaginé a Mel Gibson como Príncipe Hamlet, aunque no me desagradó cómo lo hizo. Sin embargo, la que es malditamente perfecta es Helena Boham Carter en el papel de Ofelia. Esta mujer hizo un trato con el diablo para ser la mejor actriz en todo lo referente a la locura. Eso, o lo ha hecho tanto que ya nos hemos acostumbrado a verla así.


También fue curiosa mi reacción cuando me di cuenta de que el Stannis Baratheon de “Juego de Tronos” era mi querido Horacio, el único amigo (más o menos) de verdad de Hamlet. Sobre Glenn Close no tengo más que palabras geniales: es de ese tipo de mujeres que admiro y que considero que marca un camino para todas las mujeres a las que nos gustaría ser actrices. Franco Zeffirelli es ese maestro de la dirección que todos los “fanses” de Shakespeare admiramos cual dios digno de culto. Él ha hecho eso que a muchos de nosotros nos hubiera gustado hacer: traer a la vida a esos personajes. También es digno (y muy digno) de nombrar el gran Ennio Morricone, el genio de las bandas sonoras junto con James Newton Howard (para mí). También compuso las BSO para “El Bueno, el Malo y el Feo”, “Cinema Paradiso” o, más recientemente, “Los Odiosos Ocho”.

Y ahora entremos al trapo. Como he dicho antes, he vuelto a ver la película. La vi en la cama, un sábado y antes de desayunar, pero prometo que me enteré bien. Se cuenta la historia del príncipe Hamlet, justo tras la muerte de su amado padre, el Rey Hamlet. Pero, apenas un mes después de su muerte, la madre del príncipe, Gertrudis, se casa con el hermano de su padre, Claudio. Y aquí es cuando empieza el dramón de nuestro querido príncipe. Que si “usando los restos del guiso del funeral para la boda…”, que si vistiendo de negro más tiempo…, hasta que se aparece el fantasma de su padre. 

En realidad, así es como empieza el libro, pero Zeffirelli decidió dejar eso para más tarde. Y entonces es cuando nos enteramos de que el rey fue asesinado. ¿Por quién? ¡POR EL NUEVO REY! Utilizó veneno para el oído y le envenenó. Y ahora sí: que si ser o no ser, que si morir es dormir… Total: que decide comprobar si es verdad o no contratando a unos actores para que interpreten una obra en la que sucede lo mismo que pasó en la realidad, y, si Claudio reaccionaba, sería verdad. Y reaccionó. Bien, ahora ya está claro. Va: que sí…, que nos vengamos. Y se lo cuenta a mamá Gertrudis, que obviamente no se lo esperaba. Claudio estaba escondido detrás de una cortina para escuchar la conversación, pero, sin querer, hace un ruido. Y Hamlet, creyendo que era Claudio, dice una de mis frases favoritas: “un ducado a que muere”, y le asesina. El problema vuelve cuando el buen Laertes se entera de esto. De repente, dos venganzas convergen: la de Hamlet con Claudio y Laertes con Hamlet. El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Así que Claudio y Laertes deciden vengarse de Hamlet. Le retarán a un duelo de espadas, pero en plan “de amiguis” para ver quién era mejor. Pero no va a ser limpio, obviamente: envenenan la espada de Laertes con un veneno que, simplemente con tocar la piel, te mata. Y además, por si fuera poco, envenenan el vino, por si quedaba una mínima escapatoria. Llega el día del combate. Claudio sirve el vino, pero Hamlet lo rechaza. Y, ¿quién es la tonta que lo bebe? Gertrudis, que muere ahí. Entonces a Hamlet se le enciende la bombilla y se da cuenta que están intentado matarle. En ese momento, Laertes -que no es tonto- se da cuenta de que se ha descubierto el pastel y le suplica a Hamlet que le perdone. Hamlet va directamente hacia Claudio y le mata. ¡VENGANZA CUMPLIDA! Lo que no sabe Laertes es que la espada de Hamlet también esta envenenada puesto que cambiaron también de espada en la batalla. Así que el corte que éste le había dado también resultaría mortal. Así que, muerta mama Gertrudis, muerto papa Claudio, muerto Laertes y él moribundo, le dice a Horacio que por favor cuente su historia. La historia del príncipe de Dinamarca.


*Aplausos, saludo y cierre de telón*



Sí, sí, ya lo sé: el cierre está muy bien, pero ¿sabes de dónde sacó la idea nuestro querido Will? Hay un mito del que seguro has oído hablar, pero -o al menos eso me pasaba a mí- no sabías  exactamente de qué iba. Hablo del mito de Electra.

Su mito gira en torno al plan que urdió junto a su hermano Orestes para vengar el asesinato de su padre dando muerte a quienes lo habían perpetrado: su propia madre, Clitemnestra, y el amante de ésta, Egisto. Según la leyenda, cuando su padre murió a manos de Egisto (era el amante de Clitemnestra desde hacía tiempo), ella no estaba en Micenas. También está la versión de que murió a manos de Casandra, la amante de Agamenón.

Cuando esto sucedió, Electra envió a Orestes a Fócida. Ocho años después, Electra volvió con su hermano. Según se dice, Orestes encontró a Electra frente a la tumba de Agamenón. En ese momento, se ponen de acuerdo para poder vengar la muerte de su padre. Orestes y Electa se vengaron matando a los asesinos de su padre. Debido a este asesinato, Orestes es perseguido por los Ernias, enloquecido, y condenado a muerte. Electra no es acosada, pero si juzgada.

En un juicio, Electra y Orestes se salvan de la muerte gracias a la intervención de Apolo. Luego de salvarse, Electra se casa con Pílades, un amigo de Orestes, que además era hijo del rey de Estrofo, quien cuidó a Orestes el tiempo que estuvo en Fócida escondiéndose de Clitemnestra y Egisto.

Pero también hemos de decir que Hamlet ha inspirado a muchas obras después, y fue llevada de nuevo a la gran pantalla, muy fiel al texto original, por Laurence Oliver (1948) y Kenneth Branagh (1996), sin menospreciar la adaptación rusa de Grigori Kozintsev en 1964. Quizá la última en la que piensa uno es “El Rey León”: un rey destronado, un hermano que lo odia y envidia, un hijo que será rey y ve al fantasma de su padre que le habla… ¿Te suena parecido?*

"Hamlet" es una obra que ha inspirado a lo largo de la historia a muchísimos artistas, cuyo protagonista también ha fascinado a muchos estudiosos y amantes de la obra de Shakespeare, como a esta estudiante de 2º de Bachillerato que os habla, friki y fan, sobre todo fan absoluta de Shakespeare, como bien muestra la foto aquí presente. Espero que su huella siga y siga, como a mí, inspirando a cuanto se acerquen a él.

Andrea Martínez


*Pincha aquí para leer EL REY LEÓN VS. HAMLET, de Noelia Illán.

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