sábado, 14 de octubre de 2017

LITERATURA Y CINE: LAS MINAS DEL REY SALOMÓN


LAS MINAS DEL REY SALOMÓN


Dice un refrán Kukuana que una lanza afilada no necesita brillo.

Allan Quatermain



Las minas del rey Salomón es una novela de aventuras escrita en 1885 por Henry  Rider Haggard (Norfolk, 1856 - Londres, 1925). El libro se convirtió en un éxito de ventas, entre otros motivos porque fue la primera novela de ficción situada en África y escrita en inglés.  

No hay que olvidar que, a finales del siglo XIX, los exploradores iban descubriendo antiguas civilizaciones (Egipto, Imperio de Asiria...) mientras que una parte interior de África seguía siendo desconocida, por lo que la novela capturó la imaginación del público y despertó el espíritu aventurero.

Henry Rider Haggard fue un literato inglés de novelas de aventuras, obras históricas, políticas y de documentales. Vivió en África e Indonesia como funcionario del gobierno colonial británico, por lo que  trató con distintas tribus, principalmente con los zulús, permitiendo conocer los escenarios para sus novelas. El novelista publicaría su primer libro en 1882 (Cetywayo y sus vecinos blancos), en el que reflejaría sus observaciones de los pueblos africanos, pero no tuvo mucho éxito. Más tarde editaría dos libros más: “Dawn” y “The witch's head” (1885). Sin embargo, el éxito le llegaría con “Las mimas del rey Salomón”, apareciendo por vez primera el personaje de Allan Quatermain. La saga de Quatermain (14 en total) está escrita con un estilo sencillo, a modo de diario. Los libros no tienen un orden cronológico, aunque la novela de la que hablamos ocuparía el puesto número once.

Las novelas tienen como protagonistas a Allan Quatermain, considerado como “el cazador blanco” y a Ayesha o Ella, una mujer inmortal que vive en África y es considerada una diosa por los nativos, hasta que llegan los exploradores europeos.

Los personajes principales en la novela son:

-Allan Quatermain: es el narrador de la historia. Tiene 55 años y es padre de Harry, un estudiante de medicina. Ha sido comerciante, soldado, minero y cazador. Es contratado por sir Henry Curtis y el capitán Good para buscar a George, hermano de Curtis, quien ha desaparecido en África. Quatermain conoce muy bien el mundo africano y la leyenda de las minas del rey Salomón. El personaje de Quatermain, si bien no es un calco de Indiana Jones, es muy parecido, aunque nuestro protagonista no usa látigo. Aunque el novelista Henry Rider Haggard realmente basó el personaje de Allan en  Frederick Courtney Selous, un famoso explorador y gran cazador británico del África colonial

-Sir Henry Curtis: un caballero inglés de unos 30 años. Cabello y barba de color rubio y unos grandes ojos grises. Convence a Quatermain para realizar el viaje en busca de su hermano.

-Capitán Good: es oficial de marina de baja estatura, corpulento y de piel oscura.

-Umbopa: nativo de unos 30 años, muy alto y de piel bastante clara para ser africano. Umbopa resulta ser el verdadero rey Ignosi, quien fue desterrado siendo un niño por el tirano Twala, que reina la tribu Kualalandia y era su tío.

-Foulata: la mujer más guapa de la tribu. Se enamora del capitán Good, tras ser salvada de la muerte. Esta africana acompañará a los otros protagonistas durante la expedición.

-El rey Salomón: fue un rey bíblico, hijo del rey David y Betsabé, quien reinó durante 40 años en Israel.  No hay duda alguna de que Salomón es un personaje sobre el que existen varias leyendas. ¿Quién no sabe el pasaje bíblico en el que dos mujeres, María y Amanda, discuten sobre quién es la verdadera madre de un bebé?

La novela consta de 20 capítulos narrados por el propio Allan Quatermain, quien explica, en el primer capítulo, que a sus 55 años se sorprende al coger una pluma y escribir este libro de las aventuras vividas en África en los meses pasados. También dice que es rico, aunque no sabe la cantidad exacta de riqueza que posee, debido al descubrimiento de las minas del rey Salomón y a la suerte que tuvo al apoderarse de una cantidad de diamantes. Además, comenta los motivos que ha tenido para decidirse a escribir esas memorias, entre otros, a que se encuentra postrado en cama, debido a la mordedura de un león en su pierna izquierda.

Quatermain relata una historia de lo más extraña, en la que no hay mujeres en edad casadera. Tan sólo Foalata o la bruja Gagool, que tiene más de 100 años. Explica cómo conoció al capitán Good y al inglés Henry Curtis, quien le convenció para hacer la expedición en busca de su hermano desaparecido, George. Éste desapareció en África mientras buscaba las minas del rey Salomón. Quatermain le comenta que es una leyenda y que nunca se aventuró a buscarlas, ya que considera que es una misión suicida, pues todos los que han intentado esa misión han muerto. Sin embargo,  Henry Curtis le persuadirá al prometerle la mitad de la fortuna que encuentren. Le explica que la  otra mitad sería para el capitán Good, ya que él es rico y su afán es encontrar a su hermano. Si fracasan en la misión o mueren,  habría un sustento para su hijo que le permita seguir estudiando la carrera de medicina y vivir holgadamente. Y así empieza la aventura de los tres hombres blancos y del africano Umbopa. A lo largo de la expedición se encuentran al borde de la muerte.

Entre las dificultades que se encuentran durante el camino están una estampida de elefantes y el riesgo de morir de sed en el desierto. Al final son atacados por una tribu donde el déspota rey Twala gobierna asesorado por una bruja, sin embargo el miedo a las escopetas logra salvarlos. Por último hay una guerra civil entre el rey Twala y Umbopa (Ignosi), logrando vencer éste último y proclamándose rey de la tribu. En dicha batalla es herido de gravedad el capitán Good y cuidado por la nativa Foolata. Al final ellos dos se enamoran, aunque por desgracia dentro de las minas la nativa muere.

La película de 1950, titulada con el mismo nombre, es una más de largo de listado de cintas que se han realizado sobre el tema. En todas, el personaje de Quatermain ha sido siempre el principal, y ha sido interpretado por actores de la talla de Stewart Granger, Richard Chamberlain, Sean Connery o  el fallecido Patrick Swayze.

Han sido varias, como digo, las adaptaciones cinematográficas. En 1937 encontramos Las minas del rey Salomón del director Robert Stevenson, en blanco y negro, con actores como Cedric Hardwicke, Roland Young, Anna Lee, John Loder, Arthur Sinclair y Robert Adams.


En 1950 tendremos la producción americana de Las Minas del Rey Salomón, dirigidas por Compton Bennett y Andrew Marton. La producción corrió a cargo de Sam Zimbalist. Entre los actores principales tendremos a Stewart Granger y Deborah Kerr. Logró en los  Oscars el premio al mejor montaje y a la mejor fotografía, y fue nominada como mejor película.
Más tarde, en 1985, vendrá otra producción americana titulada con el mismo nombre, dirigida por J. Lee Thompson y con guión de Gene Quintano y James R. Silke. Aquí encontramos a los actores Richard Chamberlain, Sharon Stone y Herbert Lom. Y ya más actual, en 2004, tendremos la versión de Steve Boyum, con Patrick Swayze y Alison Doody como actores protagonistas.
                     
Vamos a centrarnos en la segunda adaptación en el cine de la novela de Rider Haggard, tras la película dirigida por Robert Stevenson en 1937. Con un elevado presupuesto y el uso del color, personalmente creo que esta versión es la mejor que se ha rodado sobre la novela. La he visionado varias veces y nunca me cansaré de hacerlo. Me fascina ese tocar de tambores africanos nada más iniciarse la película, en la que no falta nada del África Central: sabana, selva, desierto, montañas, animales de todo tipo, tribus con sus rituales y bailes tradicionales. Más tarde, esos compases de tambores africanos se usarían en la película “Mogambo” (1953).

Stewart Granger hizo que despidieran al primer director, Compton Bennett, ya que no se llevaban bien y creía que el rodaje no iba a ningún sitio. Con el siguiente director, el húngaro Andrew Marton (1904-1992, se llevó bien.

La acción dramática tiene lugar en África en 1897. El explorador, cazador y guía de safaris, Allan Quatermain (Granger), acepta por dinero el encargo de hacer de guía de una expedición organizada por una joven mujer, Elizabeth Curtis (Kerr) y su hermano John, que desean localizar al marido de ésta, Henry Curtis, desaparecido hace tres años durante una expedición en busca de los tesoros de las Minas del Rey Salomón. Allan, de unos 35 años, es un hombre escéptico y decepcionado, individualista, rudo y aventurero, que conoce bien los caminos, las tribus y varias lenguas de África. Elizabeth, de unos 25 años, es una mujer estirada, voluntariosa, mandona y muy atractiva.

Además, yo destacaría en esta versión una sobresaliente estampida (no hay que olvidar que hablamos de efectos especiales del año 1950), y casi al final de la película se puede ver una sensacional danza batusi. La película está repleta de acción, contiene una preciosa fotografía de los paisajes africanos (que ganó un Oscar), y no falta el toque de amor a cargo de los atractivos protagonistas: Kerr y Granger.

Hay que indicar que en esta versión cinematográfica se sustituye a Henry Curtis, personaje masculino, por su esposa (Deborah Kerr) y se reduce la importancia del personaje del negro Umbopa.

Deborah Kerr fue elegida, desde el principio, para interpretar a Elizabeth Curtis, sin embargo para el papel de Quatermain se dudó entre Errol Flynn  o Stewart Granger. Errol Flyn lo rechazó cuando se enteró de que tendría que dormir en una tienda de campaña en África. En cuanto a las anécdotas del rodaje, la película se rodó en escenarios naturales de África (Congo, Kenya, Tanzania y Uganda) y EE.UU (Carlsbad Caverns National Park, Valle de la Muerte...), además de los platós de la MGM Studios. El equipo de rodaje precisó de 5.000 extras de la tribu Masái. Una de las secuencias entre las más impresionantes jamás realizadas en el cine es la estampida de los animales salvajes, filmada en el Parque Nacional Serengueti (13.000 km²) en Tanzania. Se cuenta que Stewart Granger cazó un gran león de melena negra en un día de descanso.

Reconozco que siento especial predilección por la bella Deborah Kerr, una actriz de filmografía genial. Deborah no sólo aportaba a sus personajes matices, carisma y elegancia, sino que tenía una química especial con sus acompañantes de reparto. Murió en octubre de 2007 a los 86 años de edad. Padecía la enfermedad de Parkinson desde hacía varios años.


En definitiva, creo que es una novela a la que volver para seguir disfrutando, y la película una buena opción para esas tardes de cine clásico, especialmente por los actores y los escenarios naturales.


Águeda Conesa


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