domingo, 1 de octubre de 2017

LITERATURA Y CINE: SWEENEY TODD (por Daniel J. Rodríguez)


SWEENEY TODD




Dicen que, además de a Sherlock Holmes, Londres 'huele' a los pasteles de carne humana de la señora Lovett. Numerosos carteles venden, entre otros monumentos y visitas imprescindibles, rutas por el 'Londres macabro', itinerarios que, inevitablemente, pasan por Fleet Street, el lugar en el que tenía su comercio la pastelera y otro de los personajes literarios más populares de la ciudad britántica: el barbero Sweeney Todd.

La idea de negocio era perfecta (o casi).
Todd, un barbero de apariencia temible, liquidaba a los clientes más anónimos y adinerados que pasaban por su establecimiento. Con los cuerpos sin vida surtía a la señora Lovett, famosa por preparar los pasteles de carne más ricos y apetitosos de todo el orbe conocido por los londinenses. Una de aquellas 'partidas de carne' sí que levanta algunas sospechas entre los fieles amigos del marinero desaparecido, que comienzan a investigar sobre el paradero de su infortunado camarada en torno al último lugar donde había sido visto: el local de Todd. Humor ácido, crítica a la sociedad británica del momento, juicios sobre las diferentes escalas sociales y, sobre todo, ánimo de atemorizar y entretener a los lectores son los otros ingredientes de esta historia, una novela publicada por capítulos y firmada, parece ser, por James Malcom Rymer: hablamos de El Collar de perlas. 




La reciente publicación de la primera traducción en castellano del penny dreadfull El collar de perlas* ha obligado a revisitar algunas de las versiones cinematográficas que plasman -de un modo más o menos fidedigno- la historia del barbero diabólico de la calle Fleet. Y comenzamos este repaso por las (muchas) versiones de Sweeney Todd por la firmada por el cineasta Tim Burton en 2007.

Johnny Deep y Helena Bonham Carter encarnan al barbero y a la pastelera en el galardonado filme, que se basa - y aquí es cuando comenzamos hablar de fidelidad al texto original- en un musical de Boadway que el propio director pudo disfrutar en la década de 1980. En esta interpretación de la historia, Todd se mueve por un impulso y no por el simple deseo de matar: la venganza hace que busque consuelo en sus navajas. El recuerdo de su mujer muerta y la situación de cautiverio a la que se ve enfrentada su hija transforman su, en inicio, dulce y delicado carácter y lo convierten en un ser perverso, sin escrúpulos.


La película es un musical en el Deep, Bonham Carter y el resto del elenco demuestra sus dotes como cantantes. Tanto fue así que el protagonista llegó a ser nominado al Mejor Actor por la Academia. Con el tono de cuento terrorífico del mejor Burton, el espectador se traslada al tenebroso Londres victoriano para disfrutar de esta leyenda que tanto aterra: el miedo ante el 'coco disfrazado', el terror de poner tu cuello al alcance de cualquier loco.

Es cierto: el desarrollo que nos plantea Burton es muy distinto al texto original, pero el director parece el apropiado para captar y trasladar al público en ambiente del penny dreadfull. Yerra, eso sí, al plantear a Todd. Quizá por la propia naturaleza de la versión, en la que se confiere un sentido a su crímenes, el director se vea obligado a humanizarlo, a plantearlo casi como un pájaro herido. Diferente es en el texto original: un ser perverso, sin más.

Pese a ello, y como carta de presentación, merece la pena viajar al Londres victoriano en este musical. Más adelante, si el cuello sigue en su sitio, visitaremos otros largometrajes basados en el clásico El collar de perlas.






Daniel J. Rodríguez




*La edición en español de El collar de perlas está editado en La biblioteca de Carfax y firmada por nuestro amigo y colaborador Alberto Chessa.

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