domingo, 22 de octubre de 2017

LITERATURA Y CINE: UN MONSTRUO VIENE A VERME



UN MONSTRUO VIENE A VERME




Este libro lo leí en un viaje eterno (literalmente) de más de veinticuatro horas, y me di cuenta de que, al ser tan sencillo de leer, es mucho mejor embarcarse en la historia de una vez y no ir leyéndolo día tras día. Aparentemente puede parecer una historia un tanto infantil, pero en el fondo lleva un mensaje muy profundo, ya que Connor O’Malley tiene que superar diversos obstáculos en su vida, no solamente el de superar la enfermedad de su madre. Se trata de “Un monstruo viene a verme”, de Patrick Ness.

El primer y principal obstáculo de Connor es, como ya he dicho, el de superar la enfermedad de su madre, el cáncer, y las consecuencias que tendrá. Es por esta razón por la cual el tejo (el “monstruo”) va a visitarlo. El tejo camina cada vez que ve que alguien realmente necesita su ayuda. Connor no era consciente de que necesitaba esta ayuda, por lo que al principio se asustó e incluso adoptó una actitud defensiva contra el tejo. La finalidad del árbol era contarle tres historias (en las cuales había una moraleja) y finalmente Connor tendría que contarle una cuarta historia, y ésta sería SU verdad.

El tejo lo visitaba por las noches a las 00.07 h., pero en cuanto comenzaba el día, volvía a comenzar la pesadilla para Connor: nunca ha tenido buena relación con su abuela, y mientras que su madre tenía que estar internada en el hospital para probar nuevas medicinas que hicieran efecto, él tuvo que vivir con ella para que no quedara solo. 


Es entonces cuando su abuela se dio cuenta de que Connor no es un niño “normal”, de esos que juegan, gritan, desordenan o corren. Él había tenido que crecer antes de tiempo para hacerse cargo de su madre y de las cosas de la casa. Pero éste no era el único problema: en el colegio tampoco lo pasaba bien. Había niños que abusaban de él y profesores insoportables que no paraban de sentir lástima por Connor porque todo el mundo se enteró del cáncer de su madre. Sin embargo, él tenía una amiga que era próxima a él y siempre lo había apoyado, pero él se quiso alejar de ella para lo mencionado, para no dar lástima. Para rematar, su padre se separó de su madre y se fue a vivir a Estados Unidos. Formó una nueva familia y apenas tiene contacto con Connor. 

En cuanto se enteró de lo de su madre, decidió viajar a Inglaterra a visitarlo, pero resultó incluso peor para ambos: Connor casi no reconoce a su padre y éste lo trata como a un colega en lugar de como a un hijo. Connor intenta comprometerlo diciéndole que podría vivir con él y no con su abuela, pero, como esperaba, no estaba preparado para llevarlo a vivir consigo y con su nueva familia (a la cual no conoce).

Combinando su vida y las historias que le cuenta el tejo, Connor finalmente aprendió las ironías de la vida, y le contó SU verdad: debía admitir que deseaba que su madre muriera. No porque no quisiera sufrir más, sino que no quería verla a ella sufrir más. 

Al ver la película de Bayona me quedé alucinada: es tremendamente fiel al libro y sobre todo al diálogo. Especialmente, me gustaron los gráficos que usaron para ilustrar las historias que contaba el tejo. Como ya he mencionado, Connor tenía muchas dificultades en su vida, y es eso lo que más me gusta. A pesar de tener tan sólo 13 años, es un niño que ha tenido que ser responsable de muchas cosas y estoy convencida de que todos nos hemos sentido identificados con la historia. La pesadilla que tenía al principio del libro no la entendía por falta de contexto, pero en la película fueron muy explícitos y me resultó muy emotivo ver la manera en que Connor sufría al ver que le estaba resbalando la madre, simbolizando que debía dejarla ir.

La película fue nominada a varios premios Goya y ganó seis en total: premios al mejor director, a la mejor intérprete joven, a la mejor música y montaje, y a la mejor fotografía. En conclusión, es un libro recomendable tanto a niños como a jóvenes, y la película está a la altura de lo que nos encontramos en esas páginas. Hacía mucho que no veía una película tan fiel al libro. Una frase que me gustaría resaltar (spoiler inminente) es cuando la madre de Connor es consciente de que no le queda mucho tiempo de vida, y le dice: “Ojalá tuviera cien años, cien años para dedicártelos”. Acto seguido, muere con la mano junto a la de Connor. Éste se vuelve hacia el tejo, y se da cuenta de que son las 00.07 h.

María Ignacia Jofré Salgado


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