miércoles, 15 de noviembre de 2017

EVA PAVLIDOU (por Natasa Lambrou)

UNA VIDA DURA, UNA CREADORA TIERNA, UNOS VERSOS FUERTES


Eva Pavlidou, nacida en Salónica, empezó a escribir cuando era muy joven. Sin embargo, no había publicado nada antes de 2015. Su primer libro “Ευδοκία με λένε. Όταν ο πόνος έγινε ποίηση” (“Evdokia me llamo. Cuando el dolor se hizo poesía”) tiene unos poemas (y un relato) llenos de dolor a causa de su problema de salud. Eva, en 2010, se diagnosticó con esclerosis múltiple y eso fue la gota que derramó el vaso. Eva empieza a escribir y a dedicar su obra a la gente con problemas semejantes al suyo.

Pavlidou crea para sacar el dolor fuera de su pensamiento, para ayudar a los demás, para liberarse y superar sus problemas. Por eso, su poesía es muy intima, dura y tierna a la vez.

El primer poema presentado esta vez es un monólogo interno; Pavlidou habla con su madre y le pregunta si el dolor y los miedos se borran. La poeta no espera la respuesta de su madre ya que no la puede obtener. Escribe y pregunta solo para suavizar el dolor y aliviarse de la angustia. Todo el poema se compone de preguntas y frases condicionales que todos hacemos cada día. Sus versos podrían haber sido escritos por todos los que hemos perdido un ser querido. Y es exactamente eso que me atrajo la atención desde el primer momento: palabras simples, preguntas cotidianas y miedo…

El segundo poema es inédito. Será publicado dentro de unos meses en una antología para los inmigrantes, un problema que es muy actual en Grecia. El poema habla de las guerras que hacen que la gente se destierre de su patria, de las explosiones que matan a jóvenes y niños. Una virgen llena de dolor aparece en los versos de Pavlidou no para crear un ambiente religioso, sino para destacar el inmenso dolor de esas personas. La virgen que llora porque ve que los fieles (o los no fieles) mueren. Porque la guerra no hace daño solo a la gente que muere, sino a los que sobreviven también [1].

La obra de Pavlidou ofrece cierta dureza porque la creadora griega lleva una vida dura, pero también, ofrece ternura porque la mujer siempre tiene un lado más tierno. El momento “histórico” en que le tocó vivir es una realidad durísima y llena de dolor, puesto que el mundo de las últimas décadas ha cambiado hacia senderos dolorosos…

Natasa Lambrou




[1] La frase es la respuesta a la cita de Salvador Dalí: “Las guerras nunca han hecho daño a nadie, excepto a la gente que muere”.


*Pincha aquí para ver los poemas.


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