viernes, 24 de noviembre de 2017

HAMBRE de BEGOÑA MONTES ZOFÍO (por Laura Gómez Recas)


INTIMAR CON EL LENGUAJE







HAMBRE

Begoña Montes Zofío

Editorial Lastura

Colección Alkalima, 2017








Lastura, una de las editoriales más jóvenes y prolíficas del panorama actual, apuesta con Hambre, de Begoña Montes Zofío, por la poesía minimalista. Apostar es aportar la fe suficiente en algo que no es certero; en este caso, la fe se deposita en un tipo de poesía fuera del canon tradicional y del instituido.  El minimalismo, a pesar de que es una corriente que nació hace más de cincuenta años en el entorno del arte plástico, sigue generando cierta precaución en el gran público; quizás porque exige en su percepción una  predisposición a la participación activa.

Mensaje
de una almohada
entre milagros.

¿Cómo decir adiós?

En este libro, todas y cada una de las palabras tienen un termómetro con el mismo indicador de temperatura. No puede ser de otra manera. El secreto es cuajarlas en un sólo segundo y no dejar que se enfríen. Todo en un núcleo denso y perfecto. Begoña Montes escribe así porque quizás éste es su único idioma. Es un atributo específico de su naturaleza, algo que es cualitativamente tan valioso como infrecuente, lo que significa un gran avance en la lucha comunicativa. Porque en esto, nuestra relación con el lenguaje es parecida a la que tenemos con Eros; la ilusión del acertijo, de la somera insinuación, puede ser más excitante que la desnudez absoluta y la cruda evidencia. Nos gusta volar y acariciar el mapa de la idea, tan compacta y uniforme. Los pequeños poemas de este libro son como las nubes sobre el mapa azul de lo total, nubes densas y de naturaleza frágil que flotan dando al cielo una nueva perspectiva. Así se mueve la autora entre sus creaciones, fruto, sin duda alguna, de un proceso lento y complejo de elaboración; no en la dimensión temporal del proceso creativo, sino en el proceso anterior que, inherente a su mente, ha debido tener lugar a través de su vida. Cada poema es, por tanto, una consecuencia severa del pensamiento.

Arena violeta
como imán
en la duna.

¿Por qué busco
la distancia?


Hambre, de Begoña Montes, es un libro de brevedades, un universo poético de concisiones y conclusiones, un abanico de pensamientos que desvelan el otro lado, el paralelo, ese que existe y al que la cotidiana existencia nos obliga a renunciar un día sí y otro también. No es un libro para someter a examen de lírica porque su lirismo está fuera de la página, más allá de la física elemental del abecedario. Se nos propone, en definitiva, un viaje a través de nuestros campos devastados y de esos senderos que por no transitados, a veces, están ocultos bajo los abrojos.
Mañana

El futuro
empuja los pies.


Alquimia del lenguaje. El retorno al útero donde todo es conocido y la exploración es certera y consecuente con la respiración que nos alimenta. Volver la vista atrás y congratularnos con la senda. Perforar los sentidos con cada palabra. Detonar cada sílaba para conseguir una escala de significados con un sólo significante. Hastiar al tiempo y a la hoja en blanco, haciéndolos prescindibles. Intimar con el mensaje para ser promiscuo con su semántica. Adular al verbo, acariciar el adjetivo, hacer el amor con cada uno de los sintagmas compuestos y volar hacia la meta del lenguaje.


En el cuarto
del dolor

se han movido
los renglones
con la palabra
“mamá”.


Estamos ante una propuesta reductora del arte, no aplicada a la estética, que ha sido un tema tan controvertido en la teoría del arte, sino aplicada al significado mismo de la obra, algo que no tiene por qué restar valor estético, pero sí valor cuantitativo al mensaje, en este caso, la materia prima del arte. Y recuerda la idea de M. Riffaterre (“Sémantique du poème”, 1979) en la que  se teoriza sobre la lírica, donde toman relevancia los aspectos semánticos de la semiótica, la ambigüedad y los múltiples significados por encima de la referencia del texto poético.


Despidiendo
tus caricias
toco mis pies.


Hambre alude a la famélica actitud que nos envuelve, alude al mundo que nos embarga la vida y se convierte es nuestro primer enemigo, por delante del tiempo, tan odiado. Hambre,  el título, como cada uno de los poemas que le siguen, es conciso y terriblemente atronador en el interior de la conciencia. Se recibe breve, pero se alberga complejo y semánticamente abierto, innumerable. Excitante sería la palabra adecuada para definir el sentimiento que predomina en su lectura. En estos tiempos, y en los tiempos de Eurípides, de Virgilio, de Garcilaso o de Baudelaire, en cualquier tiempo, no hay mejor alimento intelectual que aquel que resulta excitante. Por tanto, abrámoslo y comencemos a devorar. Quizás, así, saciaremos en algún momento el hambre que nos fragmenta.


Laura Gómez Recas



Begoña Montes Zofío, nacida en Río de Janeiro (Brasil) en 1962, vive desde los tres años en Madrid. Es Profesora Diplomada de E.G.B., por la UCM. Ha obtenido el Primer Premio del II Certamen de Poesía por SMS, Asociación Cultural Orihuela 2m10 y ha sido finalista en el XVII Premio de Poesía Ciudad de Mérida 2011. Ha coordinado la tertulia La Trastienda (2008-2013). Tiene 7 poemarios publicados. En Lastura ha publicado anteriormente el poemario bilingüe en portugués Billete de vuelta / Passagem de volta (2014), por el que se le ha otorgado en agosto de 2017 el premio Geir Campos-Poesía  que concede La Unión Brasileña de Escritores de Río de Janeiro.



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