jueves, 1 de febrero de 2018

PALABRAS A LA MÚSICA de ÁLVARO FIERRO CLAVERO (por J. Joaquín Bermúdez Olivares)








PALABRAS A LA MÚSICA
Álvaro Fierro Clavero
Dairea, 2017










El título del más reciente libro de Álvaro Fierro Clavero (Madrid, 1965) es tan descriptivo como insuficiente, pues contiene una cincuentena de textos exquisitos que son palabra, poesía, belleza y descripción de un mundo —unos mundos— creados a partir de  la escucha de otras tantas piezas de Beethoven (sus 32 Sonatas para piano) y Bach (Partitas y Suites inglesas y francesas).

El libro (Dairea, 2017) contiene, como bien dice en su prólogo Antonio Gallego, musicólogo y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ‹‹muchas novedades (…) algunas absolutas en las letras españolas››. Letras, decimos nosotros, a menudo desinteresadas o directamente enfrentadas con la música: valgan las excepciones citadas en dicho prólogo o las conocidas de Pérez Galdós. Tal vez fuera pertinente decir aquí que recientemente se están publicando obras sobre música, es el caso de los ‹‹Escritos›› de Alfred Brendel, el ‹‹Viaje musical›› de Charles Burney o la ‹‹Música en el castillo del cielo›› de J.E. Gardiner, y la novela de principios de siglo ‹‹Una música constante›› de V. Seth. Pero el libro que comentamos es muy distinto, si bien supone un conocimiento amplio por parte del autor de la literatura sobre las obras (y lo que es más importante, una escucha atenta y frecuente, citando las versiones concretas que, además, la editorial ha tenido el magnífico detalle de incluir como lista de reproducción mediante un código óptico): estamos ante otros tantos poemas en prosa o prosas poéticas —la disquisición respecto al género nos parece baladí— escritos por un poeta de ya larga trayectoria.

Podríamos caracterizar a Álvaro Fierro como un ‹‹hombre del Renacimiento›› según la acuñación ya tópica, si no fuera por su ubicación en el más rabioso presente volcado al futuro técnico (es Científico de Datos, especialista en eso que llaman big data y que excuso explicarles), porque además es Ingeniero, profesor, articulista, narrador y sobre todas las cosas poeta: desde Con esa misma espalda (1994) hasta El sentido de lo que no sucede (2013), pasando por Tan callando (2000) accésit del Premio Adonáis. Pueden consultar su web.

Los textos, que siguen rigurosamente el orden de opus y la división en movimientos, presentan una enorme coherencia, incluso léxica, permitan algunos ejemplos:

p.22. Dios/dioses aparece hasta seis veces
p.23. Frescura-fresca-morir-muerte-sueño-soñar-sueños
p.25. fuego-negro-anaranjado-azul
p.27. Pasado-presente-horas-relojes-cuando-año-día-mañana-nunca
p.29. Duración-periodos-discurre
p.31 .Agua-cristales-vidrio
p.33. Silencio-sonido-ritmo-palabra-boca-música-suena
p.35. Dicho-silencio-mudos-suena-silencio
p.37. Niños-muchachas-niños-padres…

No pretendo ser exhaustivo, estas palabras delimitan también ‹‹temas›› (en el sentido musical antes que argumental) como el tiempo, la duración —Bergson sería una referencia ineludible—, textura (cristal, agua, fluida), creación (Creación), amor…, los temas sempiternos de la auténtica poesía. Hay sintagmas de extraña brillantez:

La geometría de un deseo
La soledad inaprensible
Mis imposibles labios
Atmósfera muchedumbrada (la creación de neologismos es abundante)
Itinerarios del agua
Idiomas de la duración
Viento íntimo…

Y otros cuya combinación, al modo del desarrollo de una pieza musical, produce un mundo propio y a la vez universal. El poeta describe (y descubre) constelaciones, mundos, civilizaciones que le trae la música y que a la vez forman el sustrato que permite, dándole existencia, la escucha. Al final del texto se mostrará él mismo y los objetos de su amor como destino y referente de sus palabras; palabras, por tanto, a la música, sí, pero también desde ella hacia la amada y los hijos (y puede el lector jugar con las preposiciones: son palabras para, palabras contra a veces, palabras hasta…)

Entresacar citas concretas, dada la estructura del libro, resulta poco ilustrativo, pero mi gusto personal destaca estas:

Tu inteligencia habló de los umbrales (p.105)
Le pusimos un nombre nuevo a todo lo pasado (p. 43)
Todo en el mundo eran  triángulos que no sabíamos interpretar (p. 66)
Conoce que vivir no es lo más fácil (p. 92)
Sobre un silencio de hierba transcurre (p.21)
Aprendí a olvidar mientras miraba el agua (p.84)
Amanecía en algún sitio del lenguaje cuando reías (p. 113)
Que se detenga el corazón en algún sitio (p. 153)

Y tantas otras. Los textos están fechados y localizados, cronológicamente son cercanos al mundo de su libro Colonizado corazón (2011) y también anímicamente, pues están escritos en una especie de éxtasis enamorado, con la gratitud ¡y la gratuidad!, del poeta que siente la gracia (Gracia) de la belleza derramada sobre el mundo porque el amor le dota del instrumento de recepción oportuno: para hallar en la música el sentido (aunque sea de lo que no sucede), en el lenguaje la esperanza, en la vida trascendencia y en el deseo consumación. Pero no es mi misión ponerme poético, apenas atraer su atención hacia este libro, empeño generoso de la editorial Dairea cuyo director Miguel Sánchez lo es también de Alia Musica, dedicado a la música antigua. Pero no teman que sean necesarios grandes conocimientos técnicos para disfrutar con la lectura de Palabras a la música, solo hace falta sentido y sensibilidad; después podrán hacer un acercamiento exento o combinado con las composiciones, ordenado o salteado, a elegir. Déjense ganar por el mundo arrollador de Álvaro Fierro en este libro que acaba de ser presentado con la intervención de ese gran intelectual que es Ignacio Gómez de Liaño.

Acabemos con unas palabras ‹‹A la música›› las del lied de ese nombre compuesto por Schubert sobre texto de su amigo Schober: ‹‹…un dulce y sagrado acorde tuyo me ha abierto el cielo de tiempos mejores,… te doy las gracias por ello››.

Gracias, Álvaro Fierro.


José Joaquín Bermúdez Olivares
               Cartagena, Enero 2018




José Joaquín Bermúdez Olivares (1963) es Doctor en Ciencias Químicas y autor de las novelas "El último de Cuba" (2016) y "El hombre de negro" (2017), ambas con la editorial La Huerta Grande. A lo largo de 2018 espera publicar su primer poemario con ediciones Lastura.

1 comentario:

Dr.J dijo...

Gracias La Galla Ciencia