lunes, 19 de febrero de 2018

SATÁN ES UN CANALLA DESPEINADO de David González Lago (por Pedro Alberto Cruz)


EL DIABLO TIÑE DE VALENTÍA





SATÁN ES UN CANALLA DESPEINADO 

David González Lago

Canalla Ediciones, 2017 









Igual de funesto es conducirse por los principios del bien, que hacerlo por aquellos que definen el mal. En Satán es un canalla despeinado (Canalla Ediciones, 2017), David González Lago sustrae las redes de nuestra conducta y nos deja sin un polo nítido y honesto por el que decantarnos. 

Tras 33 reflexiones que Cristo haría en mi lugar (2016), el autor se vale de una figura tan semantizada y maniquea como la del diablo para desmantelar toda nuestra arquitectura moral. ¿Qué es el “Bien” y qué es el “Mal” sino lo que algunos –unos pocos- deciden que sean? En esta colección de poemas, el diablo es ese personaje que nubla todos los lugares comunes de nuestro paisaje cotidiano y rompe en mil pedazos nuestras cartografías mentales más normalizadas e incuestionables. El diablo tienta nuestra falsa lucidez y arroja “sombras de clarividencia” sobre los límites de trazo grueso de nuestro comportamiento. Después de leer este poemario, el lector ya no puede permanecer por más tiempo en la era de la ingenuidad necocapitalista, neoconformista.

El análisis taxidermista que todo lo reduce a recetarios infumables y previsibles dicta que la llamada “poesía social” es aquella que no se puede despegar del catecismo ideológico de turno. Y, naturalmente, tal literalidad preconcebida aboca a que lo “social” haya terminado por convertirse en un género tan adocenado y ensimismado como aquellos otros “clásicos” contra los que supuestamente se revela. Esta precisión es del todo pertinente aquí porque, en ésta nueva obra de González Lago, el diablo se articula como una avasalladora e inteligente “conciencia social”. A través de una escritura que condensa rabia y reflexión al mismo tiempo, que conjuga la autonciencia dramática con una refinada ironía que arrasa con cualquier tipo de corrección, Satán es un canalla despeinado despliega la naturalidad del furor no secuestrado, de la interrogación que no lleva incorporada la univocidad de una respuesta. Cada palabra resulta clara e inequívoca porque no señala ninguna verdad o ninguna mentira absolutas. 

Casi sin darnos cuenta, llevados de un poema a otro por la familiaridad de lo nunca antes advertido, constatamos que el diablo no es un fin, sino un medio, y que no hay presencia más satánica que la del propio lenguaje liberado de su definitiva construcción. González Lago desubica las palabras, las tizna de valentía, con el único propósito de expulsarlas fuera de la zona de confort en la que las tiene confinadas nuestro perverso sistema de certidumbres: el miedo. Y es que, en efecto, el miedo es la única certeza en la que vive el individuo contemporáneo. El miedo simplifica los conceptos, depura el deseo hasta desnudarlo de su complejidad y convertirlo en un incesante acto de claudicación. De ahí que la titánica tarea acometida por González Lago en esta obra no sea otra que desvelar cada uno de los estratos que nos conforman, reinsertar la experiencia en el caos perdido –que, a fin de cuentas, es el único paraíso existente. Lo desconcertante de Satán… es, con cada poema, su autor nos sustrae una respuesta y, de esta manera, nos devuelve la intensidad de lo humano, la única ética no contaminada por el interés esclavista del mercado. El diablo nos entierra bajo preguntas y desconciertos, y, sepultados bajo todo ese peso, podemos y sabemos respirar mejor. El caos lo solapa todo, aproxima las realidades antagónicas, procura su contacto, su saludable hibridación. 

Este diablo-lenguaje reivindicado por González Lago acerca orillas antes irreconciliables, y nos deja sin la estrella polar de nuestras supercherías morales. El gran mérito de este libro es que jamás se agota, porque la suya es una espiral que no deja de sumergirnos en el torbellino de la experiencia. 


Pedro A. Cruz Sánchez

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